miércoles, 21 de octubre de 2009

Asco



La imagen que se puede ver (haciendo clic sobre ella se puede hacerlo en tamaño natural), muestra algunos de los comentarios que los foristas del diario La Nación (el "goriforo" según uno de los que escriben ahí) hicieron a la publicación de un reportaje a Sergio Burstein, familiar de una de las víctimas del atentado a la AMIA. El comentario de más arriba es antisemita y xenófobo (como muchos), y tuvo nada menos que 22 votos a favor!!!!
Mientras, el diario no se hace cargo y permite que se discrimine de todas las formas posibles, que se manche el nombre de cualquiera y que se diga cualquier estupidez.
Es inexplicable que los medios pongan su nombre a este tipo de comentarios (casi siempre anónimos) y que no tengan ninguna responsabilidad en ello. Que en algún momento los puedan moderar o eliminar (este llevaba ya una hora de publicado y había sido leído al menos por 31 personas) no es excusa para brindar espacio a este tipo de expresiones.

martes, 20 de octubre de 2009

Obras en escuelas: Haciendo cada vez menos en Buenos Aires



Imagen: Spot publicitario del Gobierno de la Ciudad (www.buenosaires.gov.ar)

La discusión sobre políticas públicas se puede hacer cotejando datos o a través de impresiones. Para cotejar datos se requieren fuentes confiables y colectar cifras que sean útiles a los fines que se persiguen.
Cuando no existen estadísticas serias y actualizadas (da mucha vergüenza lo que sucede con el Instituto Nacional de Estadística y Censos), cuando no se cuenta con series de datos que permitan dar contexto a las cifras, la discusión sobre políticas públicas pasa a depender de opiniones, y por sobre todo de quienes las forman y difunden.
Si los medios de comunicación se utilizan para difundir lo que el aparato publicitario de un Gobierno quiere o si desean hacer todo lo contrario en defensa de sus intereses como empresas, será difícil confrontar la opinión publicada sin contar con buenos datos estadísticos.
En estos días en los que un escándalo sobre espionaje a dirigentes opositores se encuentra en plena ebullición en la Ciudad, es llamativo comparar la cobertura de los distintos medios masivos de comunicación: mientras algunos publican avances a diario y llevan a la primera plana el asunto, otros le han dado cobertura mínima al tema, como si no tuviera importancia. Sin duda no es lo mismo que mientras un día la nota es tapa de un diario, otro periódico se dedica a informar sobre las molestias que ocasiona la caca de los perros en un barrio de la Ciudad.
Es así que sometidos a la confusión informativa y a la mentira habitual, los ciudadanos ejercen su derecho a votar sin contar con información adecuada y la democracia se deteriora.
Las campañas publicitarias, y en general las declaraciones públicas de los miembros del Gobierno de la Ciudad, tienen la particularidad de brindar muchas cifras sobre obras y gasto público, pero casi nunca se toman en contexto. Se utilizan las cifras sobre inversión pública a valores nominales para compararlas con años anteriores y se subraya el crecimiento del gasto, cuando muchas veces la comparación a valores constantes obligaría a concluir lo contrario de lo que se desea comunicar.
Otras veces se hacen afirmaciones del tipo "se dieron 24.700 soluciones en materia de alumbrado público", lo que incluye desde colocación de nuevos postes de luz al cambio de una lamparita, todo por igual. Además, si bien la cifra puede sonar a muchísimo, hay que ver de qué periodo de tiempo se está hablando y cuánto se acostumbraba hacer en periodos similares durante otros años. Es decir, podría ser verdad que se hizo más que nunca, podría ser perfectamente lo contrario.
Cuando hablamos de infraestructura escolar, encontramos el mismo patrón de comunicación: cifras que no dicen nada. Por eso me tomé el trabajo de analizar la ejecución presupuestaria en materia de infraestructura escolar y compararla con años anteriores.
La primera sorpresa que me encontré, a pesar de las declaraciones y del presupuesto supuestamente record en infraestructura escolar para el año 2008 (algo que fue parte del discurso PRO incluso durante la última campaña electoral), es que tomando el periodo 2003-2008 (lamentablemente no cuento con los datos de años anteriores) el porcentaje de ejecución del presupuesto fue por lejos el más bajo: 56,93%. Había sido del 65,42% en 2003, 66,16% en 2004, 92.8% en 2005, de un sorprendente 130,62% en 2006, y del 86,54% en 2007.
Por otra parte, la ejecución presupuestaria al segundo trimestre de 2009 (últimos datos suministrados por el Gobierno de la Ciudad) es en el rubro construcciones de apenas el 17,46%. En este caso, con un presupuesto para infraestructura escolar substancialmente menor (en términos reales y nominales) al presupuesto del año anterior, a pesar de que este año podemos esperar una tasa de inflación superior al 15%.
O sea, nada parece indicar que deseen cambiar la tendencia. Por eso es difícil creer el argumento de que la venta de terrenos de la zona de Catalinas Norte, que la semana pasada se votó en segunda lectura con las mismas mayorías que en la primera votación se va a destinar a mejorar la infraestructura escolar.
Lo más preocupante es que el presupuesto que el Poder Ejecutivo de la Ciudad envía para el año 2010 es mucho menor al que se envió para los años 2008 y 2009: apenas $ 145.293.903. Aún si se ejecutara este presupuesto en su totalidad, en términos reales la inversión sería por lejos la más baja de los últimos 8 años (sólo podría ser peor en 2009 si la ejecución en el segundo semestre fuera un desastre de proporciones bíblicas).
Claramente la educación pública no forma parte de las prioridades de esta administración.

sábado, 10 de octubre de 2009

Veletas


Imagen: Edición web de Clarín, 16 de julio de 2008

Una veleta es un dispositivo que marca la dirección del viento, y muchas veces los argentinos asumimos nuestra posición en función de la dirección del viento que dicta la opinión publicada en los medios masivos de comunicación.
No estaría nada mal que comencemos por hacernos cargo de ello, educando a nuestros hijos y a nosotros mismos en el hábito de leer aún a aquellos que representan las ideas menos afines a las nuestras.
Eso en dictadura es casi imposible hacerlo. Las dictaduras hacen todo lo que tienen a mano para impedir el pensamiento crítico: matar, secuestrar, torturar, sacar Decretos - Ley.
Cuando los legados normativos de esas dictaduras permiten que unos pocos decidan qué leemos todos, la democracia es casi una caricatura de sí misma. Todos sabemos que en la Argentina existe un grupo de medios que puede decidir si alguien es presidente, o si alguien definitivamente no lo va a ser. Ni hablar de cargos menores.
En el debate por la nueva ley de medios el principal exponente de la oposición lejos estuvo de los bloques políticos que integran el senado. El mayor conglomerado de medios del país, el Grupo Clarín, asumió sin tapujos el rol de opositor atacando desde todos los frentes al Gobierno y ocultando cualquier chanchullo de los dirigentes de la oposición (en especial uno de espías en el que también podría estar involucrado el multimedio).
Muchos de los elementos de presión fueron utilizados ya en la votación respecto del nivel de derechos de exportación (más comunmente conocidos con el nombre de retenciones). En especial, incinerar públicamente a cualquier legislador que pudiese mostrar un cambio en su posición (sólo en el caso de quienes votaran a favor de la ley, claro), aunque luego de la votación sobre la Resolución 125 no pareció algo a resaltar negativamente respecto de la conducta del propio vicepresidente de la Nación, que votó en contra del gobierno que integra.
Además, la votación en general de la ley salió 44 a 24, algo que difícilmente pueda atribuirse a casos de transfuguismo.
Lo que más me preocupa, de todas formas, es el permanente intento de juzgar la actuación de las instituciones (el Senado, la Cámara de Diputados, la Justicia) en función del resultado. Esto es, si el Senado votó en contra de mis intereses o de mis convicciones, poco menos que habría que cerrarlo.
Por eso me parece importante recordar la encuesta que publicaba Clarín en días triunfales. Ese mismo Senado, con sus mismos integrantes, cumplía un rol "beneficioso para la democracia" según el 93,4% de los encuestados (nada menos que 123.268 personas, y pensar que con 600 encuestados se puede vaticinar el resultado de una elección...).
Hoy lo volvió a cumplir. La aprobación de la nueva ley de medios es un paso importantísimo para que exista pluralidad de información, aunque en su implementación el camino va a ser arduo, y el Gobierno tiene una enorme responsabilidad respecto de quienes apoyaron esta norma desde años de lucha y esfuerzo frente a las grandes corporaciones y sus cómplices.

viernes, 2 de octubre de 2009

Prioridades en materia de educación



En una nota que escribí en junio detallé cómo se venía reduciendo la participación de Educación en el gasto de la administración de la Ciudad desde que asumió Macri. Acompañé el texto con un gráfico en el que mostraba la fuerte suba de la incidencia de las transferencias a escuelas privadas.
Con la llegada del proyecto de presupuesto 2010 a la Legislatura, noté que las estimaciones para el 2009 se vienen quedando cortas, y es posible que Macri logre en 2010 que de cada cinco pesos que la Ciudad destina a Educación, uno se transfiera directamente a las escuelas de gestión privada.
Si tomamos en cuenta la ejecución del presupuesto 2008, podemos observar que mientras ese año el gasto en personal del Ministerio de Educación creció alrededor del 24%, las transferencias a escuelas privadas crecieron casi el 50%, lo que hizo que el gasto en privada creciera considerablemente sobre el total del gasto educativo.

martes, 22 de septiembre de 2009

¿A esto le llaman Plan?


Leemos en el sitio web oficial de la Ciudad de Buenos Aires: "en el marco del Plan de Reordenamiento de Tránsito, la Avenida Triunvirato se convertirá en doble mano de circulación general sin restricciones, entre las calles 14 de Julio y Giribone.
Por ello, cambiarán de recorrido las líneas de colectivos: 71, 87, 108, 127, 113 y 133, quedando liberadas de la circulación de los mismos las calles residenciales: Roseti, Fraga, Chorroarín y Mariano Acha."
Un Plan requiere de estudios, análisis, y más cuando se trata de ordenar el tránsito.

Decir que se tiene un plan de ordenamiento del tránsito cuando se decide abandonar las promesas de campaña respecto de la construcción de líneas de subte, suena a "algo es algo".
Pero como algo es algo, no estaría mal que entre los estudios que se hicieron (¿o deberían haberse hecho?) para tomar semejante medida como la de convertir a Triunvirato en doble mano (más teniendo en cuenta que la experiencia de Pueyrredón dejó como único saldo visible que las grúas que actúan en la zona pueden recoger más autos y así recaudar más), alguien hubiese tomado nota de que Chorroarín es una Avenida, de poco tránsito y que además desemboca en sentido norte en la Avenida Álvarez Thomas, lo que no genera ningún tipo de congestión.

viernes, 18 de septiembre de 2009

¿Cuánto pagarías por tu vereda?

Análisis de la gestión económico financiera de la Administración Macri en su primer año y medio de gobierno.

La gestión de los recursos públicos por parte de un Gobierno siempre está relacionada con la agenda que trazan quienes se encuentran a cargo del mismo. En ese sentido, la elaboración del presupuesto y, más aún, su ejecución, nos brinda un buen panorama de las prioridades de una administración, algo que se hace más patente cuando los recursos, limitados de por sí, se reducen producto de una crisis económica que impacta sobre la recaudación y que aumenta la demanda sobre determinados gastos.
Es cierto que de todas maneras existe un componente de gestión que incide en la elaboración de la agenda pública y por lo tanto en la forma en que se gasta. A veces ocurre que los procesos para la concreción de determinadas obras se hacen muy largos, o se estructura mal la gestión de los asuntos en la distribución de facultades entre distintas áreas de gobierno. Otras veces la corrupción también representa un obstáculo.
Estas cuestiones no deben ser dejadas de lado, pero a contramano de lo que mucha gente cree (y de lo que se intenta muchas veces instalar en la opinión pública), no son centrales en la discusión respecto de la asignación de recursos. Sin duda que es importante tener dirigentes formados y honestos, pero cuesta creer que eso pueda ser patrimonio de un partido y no de una sociedad. Dicho de otra manera, si se formara un partido político sólo con gente honesta, de todas maneras sus dirigentes tendrían que resolver (con grandes posibilidades de no lograrlo) cuáles son sus prioridades en materia de asignación de recursos.
En este sentido, lo que se pretende hacer aquí es un análisis de la gestión de Mauricio Macri a través de la orientación que se dio a las políticas públicas y la forma en que ello se vio reflejado en la política de ingresos y gastos de la Ciudad.

La campaña electoral del 2007 tuvo por parte del macrismo un fuerte componente discursivo vinculado a la salud y a la educación pública, para lo que se utilizó mucho al “costado humano” del PRO, Gabriela Michetti. Se negó sistemáticamente la posibilidad de aumentar impuestos a pesar de que quien lo había deslizado a los medios sería finalmente el Ministro de Economía del Gobierno de la Ciudad. Se hicieron promesas imposibles de cumplir como la construcción de 10 Km. al año de subtes o el fin de las inundaciones, todo ello acompañado de un discurso muy orientado a la eficiencia en la gestión, de gente nueva en la política a pesar de que en realidad no lo era tanto y de tomar como antecedente comparable de gestión a Boca Juniors (un emirato petrolero en relación al resto de los clubes en materia de ingresos económicos).
Desde un principio, Mauricio Macri dejó en claro que una agenda tan agresiva necesitaba de recursos adicionales: para ello se subió los impuestos (el inmobiliario hasta un 300%, con un promedio del 100%) y se decidió avanzar en endeudar a la Ciudad. Se obtuvo una autorización para pagar en bonos la deuda flotante de la gestión Telerman por $ 490 millones y se consiguió la aprobación de una ley que permitía tomar deuda de las AFJP por un monto de alrededor de $ 1.600 millones (unos 500 millones de dólares al cambio del momento), para invertir en el denominado Fondo de Infraestructura Social (tema que voy a desarrollar aparte).
En la práctica, la aprobación del Fondo (FOISO según la sigla que se adoptó entonces) implicaba un amplio margen para aumentar el gasto corriente y no sólo el gasto de capital. Los vaivenes posteriores del Gobierno Nacional respecto de la autorización para salir al mercado y la eliminación del régimen de AFJP, más la crisis financiera internacional, hicieron imposible su colocación, lo que a la postre brindó una gran excusa y la posibilidad de victimizarse: el freno a las obras en los subterráneos, la falta de insumos en salud, los conflictos con los docentes y el recorte de becas escolares, la mínima ejecución presupuestaria en materia de vivienda y otras podas en materia de política social encontraron su razón y sus culpables.
Al Gobierno de la Ciudad sólo le quedó dinero para hacer veredas y colocar carteles amarillos por doquier, gastar fortunas en consultorías y desarrollar ideas que poco parecen tener de prioritario como mudar el Gobierno a los terrenos del Borda y el Moyano o construir una autopista subterránea debajo de la Avenida 9 de julio. El PRO, perjudicado en su gestión por la falta de recursos y a pesar de que Macri no tenía la culpa de los problemas, debió soportar una merma de casi quince puntos porcentuales en las elecciones de junio respecto de la elección de 2007.
Ahora bien, ¿existió verdaderamente una caída de recursos? La respuesta es no. De ninguna manera.
Si tomamos como indicador la cantidad de recursos con los que contó la Ciudad en 2007, observamos que la recaudación total ascendió a $ 9.581 millones, y los gastos fueron ese año de $ 9.917 millones, incluido el pago de intereses de la deuda. En 2008 los recursos de la Ciudad ascendieron a $ 12.776 millones, mientras que los gastos alcanzaron la cifra de $ 13.427 millones, pago de intereses de la deuda también incluidos.
Estas cifras ponen de manifiesto un incremento de los recursos en términos nominales de aproximadamente un 34%, y de los gastos de un poco más del 35%. Si tenemos en cuenta las estimaciones privadas de inflación (no las del INDEC), estamos hablando de un aumento real de los recursos en torno al 10%. Eso sin colocar el FOISO, aunque se gastó como si se lo hubiera hecho, llevando el resultado financiero del ejercicio a un negativo de más de $ 650 millones y la deuda flotante (lo que queda pendiente de pago al cierre del ejercicio) a la bonita suma de $ 1.900 millones.
Dicha deuda flotante sufrió un considerable aumento. En tan sólo un año el macrismo la aumentó en $ 1.100 millones, con lo que la falta de colocación del FOISO fue suplida ampliamente con el retraso del pago a proveedores, que en algunos casos alcanzó varios meses de demora. La pésima gestión financiera se intentó resolver, al menos en forma parcial, tratando de documentar esos atrasos con la aprobación el 27 de agosto pasado de la ley 3152, que permite colocar deuda a proveedores y extender plazos de letras del tesoro por una cifra cercana a los $ 1.900 millones.
Es decir, la actual administración recibió una relación deuda ingresos del 13,7% ($ 1.755 millones de stock al cierre 2007 respecto de ingresos 2008). Si se agrega al stock del cierre 2008 el incremento de deuda flotante a fin del 2008 se alcanza una relación del 18,6% ($ 2.767 millones de stock sobre $ 14.900 millones de ingresos probables para todo el 2009). La persistencia del déficit fiscal durante el 2009 (alrededor de $ 1.300 Millones) significa que esta relación se deteriore aún más y pase a un valor probable del 26,8% entre deuda e ingresos ($ 4.067 millones sobre $ 17.433 millones de recursos esperables para el 2010). O sea, en sólo dos años se duplica (para peor) el indicador principal de solvencia del distrito, sobre la base de la manera en que se administró durante el 2008 y lo que va del 2009.
Cabe mencionar que el gasto de personal creció en 2008 sólo un 30 % (parte por los aumentos de sueldo y parte por el importante aumento en la cantidad de funcionarios que además cobran sueldos y premios mucho más altos que antes). Teniendo en cuenta que ese egreso cayó respecto del total de gastos, el aumento del 10 % de los recursos implicó además una mayor disponibilidad para gastos en obras de infraestructura.
¿Hacia dónde fue a parar el mayor gasto? El menú es amplio: expansión del gasto corriente de un 82% respecto del año 2006, aumento de las transferencias al sector privado por encima de cualquier estimación de inflación o índice de aumento salarial, redeterminaciones de precios, gastos en consultoría que se acercaron a los $ 300 millones en 2008 y que van camino a sobrepasar esa cifra en el actual ejercicio, adelantos financieros por obras que a los pocos días se dejaron de lado como los $ 70 millones que se pagaron a dos empresas contratistas de obras en el subte para frenarlas tan sólo un mes después.
Pero sin duda la estrella fue el Ministerio de Espacio Público, y en particular el arreglo de veredas. El mantenimiento de la vía pública, que había generado erogaciones en 2007 por poco más de $ 180 millones, y para el que la Legislatura había votado una partida de $ 198 millones para el 2008, terminó en más de $ 490 millones en 2008 (se utilizaron los comúnmente denominados “superpoderes” para obtener recursos que originalmente se había presupuestado para educación y salud) y al cierre del segundo trimestre del 2009 (coincidiendo con la fecha de la elección), la ejecución presupuestaria del programa es de casi el 80%, mientras que se ha ejecutado sólo el 10% del presupuesto para equipar hospitales y el 18% del presupuesto para obras en escuelas.
Cabe preguntarse entonces, si la agenda de la administración que asumió en diciembre de 2007 reflejaba o no las aspiraciones de los porteños. ¿Estábamos convencidos de que se gasta demasiado en Salud y Educación?, ¿pensamos que es más necesario arreglar con nuestros impuestos la vereda de la sede del Citibank en la esquina de Mitre y San Martín -Macri parece haber llegado a la conclusión de que era necesario ayudar económicamente a los bancos antes que el propio George W. Bush- que dotar de una adecuada instalación de gas a una escuela?
Si bien queda claro que una importante porción de la población de la Ciudad de Buenos Aires sólo va a las escuelas públicas cuando le toca votar y que el único contacto con la salud pública se produce en caso de sufrir un accidente de tránsito, cuesta creer se prefiera una matriz de gasto como la que se gestó en el último año y medio. De otra manera no se entiende la necesidad de mostrar un lado humano por parte del macrismo y de gastar fortunas en verdades a medias -que no son más que mentiras- en spots publicitarios en los que se pone de relieve la dimensión del gasto educativo (en términos nominales y no en reales).
Tal vez haga falta trabajar mucho para difundir la forma en que se gastan los dineros de los porteños. Costará mucho (al fin y al cabo se debe enfrentar a una formidable máquina publicitaria como la que controla hoy el Gobierno de la Ciudad), pero se puede demostrar que así como se mintió respecto del aumento de impuestos (algo que volverá a ocurrir a fines de este año), también se mintió respecto de las áreas prioritarias para la inversión pública en la gestión PRO.
Tal vez haya una porción del electorado porteño que considera poco relevante invertir en salud, en vivienda y en educación pública, y que es más importante que ello reparar veredas en barrios acomodados. A ellos habrá que convencerlos de que la inclusión social y la igualdad de oportunidades generan más seguridad, mayor desarrollo económico y, al fin y al cabo, mayores posibilidades de que tengamos recursos para invertir en baldosas.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Aspirina, ¿si o no?


Tengo como regla general respetar a quien se tomó unos cuantos años para aprender una profesión o para obtener un título universitario. Trato de no pensar que puedo saber más que el arquitecto que hizo mi casa, el carpintero que hizo la mesa en la que como o el mecánico que arregla mi coche. Sé que pueden equivocarse y hasta estafarme, pero en caso de dudas trato de consultar a otro profesional, no de quedarme con mi opinión (ni tampoco de consultar a tantos profesionales como haga falta para encontrar al que me diga lo que quiero escuchar).
En el caso de los médicos, tengo una tendencia aún mayor a respetar su tarea, a pesar de que debe haber chantas y delincuentes como en cualquier otro gremio. En el caso de la pandemia de Gripe A H1N1, he tratado de seguir los consejos de los profesionales y autoridades públicas sobre la materia.
La fase más ríspida de la psicosis por la Gripe A parece haber pasado. Los medios ya no cuentan la cantidad de muertos (a pesar de que la cifra continúa siendo actualizada por el Ministerio de Salud de la Nación) y la gente se está volviendo a saludar, parece animarse más a viajar en nuestros atiborrados transportes públicos, y hace todas las cosas propias de quien comienza a perder el temor.
En medio de este panorama me llamó la atención ver en estos días (y escuchar por la radio) un spot publicitario de la empresa Bayer (protagonizado por el Dr. Cormillot) en la que se relativiza el riesgo de tomar aspirina ante un cuadro de Gripe A y se afirma que el riesgo queda circunscripto a menores. Intenté, hasta ahora sin éxito, buscar un link a dicha publicidad para ilustrar esta nota.
¿No era que no había que tomar aspirina? Lo cierto es que busqué sin suerte referencia al tema en la página del Ministerio de Salud de la Nación (ni una palabra a favor o en contra), y en las páginas vinculadas como los spots sobre el tema que tiene en youtube.
Donde sí encontré referencias es en la comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Tanto en el video que se puede ver aquí como en esta lista de recomendaciones se insiste en que no se debe tomar aspirina.
¿Qué hacer entonces? Sólo nos queda esperar a que quienes tienen a su cargo las riendas de la política de Salud en la Nación y en la Ciudad se pongan de acuerdo, y que controlen que la publicidad de las corporaciones farmacéuticas no contradiga las recomendaciones que se hacen a la población en temas tan delicados.

jueves, 13 de agosto de 2009

Un veto, un voto

El adelantamiento de las elecciones de este año, iniciado por la convocatoria efectuada por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para el 28 de junio pasado y concretado luego por la voluntad del Gobierno Nacional de no encarar un proceso electoral con el peso de una derrota en la Capital encima, me hizo pensar bastante, entre otros asuntos, en cuál debería ser la fecha de las elecciones. Dos cuestiones me parecen centrales: el periodo de tiempo entre la elección y el fin de los mandatos de los Diputados y los temas que se votan durante ese periodo.
Los mandatos en la Argentina se renuevan, en la mayoría de las jurisdicciones y en el Gobierno Nacional, el día 10 de diciembre. Una fecha demasiado cercana para mi gusto al cierre del ejercicio contable del Estado, ya que muchos Diputados que no han logrado renovar su banca (a veces porque ni siquiera se pudieron presentar a la reelección por obstáculos constitucionales que también juegan un rol en esta situación) terminan votando el presupuesto y las leyes que establecen modificaciones impositivas. Muchas veces más preocupados por su futuro en términos laborales.
El resultado de la elección fue malo para el partido que Gobierna a nivel nacional. Un poco por la magnitud de la derrota kirchnerista en la Provincia de Buenos Aires y otro poco por decisión editorial de los principales medios de comunicación, quedó de lado la fuerte caída en términos electorales que el macrismo cosechó en tan solo un año y medio de gestión (habría que tener en cuenta además que su principal candidata medía en las encuestas al menos 20 puntos más que cualquier otro candidato del mismo espacio). Lo importante es que en lo que hace a la construcción de mayorías parlamentarias el PRO tiene algo complicado el panorama futuro, especialmente en temas que requieren mayorías especiales (sobre todo dos tercios de los miembros de la Legislatura) y dicha situación ha acelerado algunas necesidades legislativas de Macri.
Entre dichas necesidades se cuenta la aprobación en segunda lectura de un proyecto para vender tres terrenos en la zona de Catalinas para construir Torres. En la primera votación, entre aliados habituales y aliados circunstanciales el oficialismo obtuvo 42 votos, que a juzgar por manifestaciones previas de candidatos y la composición futura de la Legislatura no serían obtenidos después del 10 de diciembre.
En la sesión en la que se aprobó en la primera lectura el proyecto Catalinas se votó, sobre el final, un proyecto de ley (2790-D-2008) destinado a crear un “Comité de Seguimiento del Sistema de Seguridad Pública” (Ley 3064), que fue vetada por el Poder Ejecutivo en forma total mediante decreto 525/2009. Esto hecho disparó especulaciones en la Legislatura en torno al hecho de que algún Diputado habría negociado su voto a las Torres a cambio de un lugar en dicho Comité una vez concluido su mandato.
El veto del Poder Ejecutivo puede revestir básicamente dos formas: parcial o total. El veto parcial no implica desacuerdo general con la norma, sino con parte de su articulado, mientras que el veto total marca un desacuerdo de fondo.
Extrañamente, el Poder Ejecutivo de la Ciudad presentó en la mesa de entradas de la Legislatura, el día 12 de agosto (un día después de la audiencia pública que se realizó sobre el tema Catalinas) un proyecto de ley (1721-J-09)creando un “Comité de Seguimiento del Sistema de Seguridad Pública”, o sea lo mismo que vetó en el decreto arriba citado el día 9 de junio pasado.
Macri tiene un esquema de gestión basado en prueba y error, y son constantes las marchas atrás, pero en este caso se da la particularidad de que la gran mayoría de los artículos de la ley son idénticos al proyecto de ley que originó la norma vetada en su totalidad, o casi. Cabe agregar que además uno de los argumentos centrales del veto fue que “no se cuenta con créditos presupuestarios para atender el gasto que demandaría el cumplimiento de lo dispuesto por la Ley”, algo que vista la situación financiera de la Ciudad no sólo no ha cambiado desde junio, sino que tiende a empeorar.
Intenté ver en los fundamentos del proyecto del Ejecutivo las razones de tamaño cambio de opinión. No sé si se trata efectivamente de un intercambio, pero me cuesta creer que alguien sea capaz de votar un negocio de 700 millones de dólares a cambio de un puestito. Sería importante, a fin de despejar dudas al respecto, que la iniciativa sea dejada para más adelante, tal vez para algún momento en que las finanzas de la Ciudad se encuentren en mejor situación.

lunes, 10 de agosto de 2009

Ahora dicen que el fútbol no es negocio

En estas horas se está resolviendo el futuro inmediato del fútbol argentino, especialmente en lo relativo al contrato con la televisión. Sea cual fuere el resultado promete cambios, y cualesquiera que resulten esos cambios, deberían servir para mejorar la economía de los clubes y por ende la calidad del espectáculo.
El conflicto estalló días atrás por la decisión del sindicato local de futbolistas de no empezar el campeonato si los clubes no se ponían al día con deudas que rondaban los 40 millones de pesos (poco más de 10 millones de dólares). Una medida por cierto razonable, que desencadenó necesarios debates sobre el manejo financiero de los dirigentes de los clubes y la necesidad de generar nuevos ingresos.
De alguna manera todo desató una pelea por los ingresos que genera el fútbol, que algunas estimaciones publicadas en los medios acercan a los 10.000 millones de pesos, de los que los clubes se llevan en concepto de televisación unos 268 millones.
Sin duda debe haber mejores y peores administradores entre los dirigentes de los clubes, y por supuesto que debe haber honestos y deshonestos, pero los ingresos del fútbol lejos parecen estar de llegar a sus legítimos dueños. Boca y River perciben cerca de 25 millones de pesos por año, Independiente, Racing, San Lorenzo y Vélez (sin ánimo de ofender me cuesta entender que el club de Liniers integre este lote) reciben 16 millones y el resto de los clubes de primera entre 7 y 8 millones de pesos. Los dirigentes de los clubes han hecho un frente común en este tema con el presidente de la AFA por una razón muy concreta: ningún club puede estar al día sin vender jugadores para ello.
El problema que se genera en la necesidad de vender es que no todos pueden salir campeones en una temporada. Una mala campaña desvaloriza los planteles y las posibilidades de vender bien (o tan sólo vender) pueden simplemente desaparecer. La pretensión de los medios ligados al monopolio informativo encabezado por el Grupo Clarín (TyC Sports, TN, La Red, Fox Sports, etc.) de distinguir entre buenos y malos administradores a partir de ver quienes deben y quienes están al día choca con esa realidad: si administro pésimo pero me toca vender a un jugador del club en 20 millones de dólares y así puedo pagar mis deudas, ¿me convierto de repente en un buen administrador?
Vuelvo a insistir con un punto: sin duda hay buenos dirigentes por ahí, pero eso no quita que los ingresos sean bajos ni que los clubes sean pobres a pesar de que el fútbol argentino es un gran negocio.
Vale la pena detenerse en los argumentos que se han escuchado en estos días por parte de algunos voceros del grupo. El primero de ellos es que no se les debe dar más dinero a los clubes (dinero que reitero proviene del espectáculo que los clubes arman) porque primero deben administrarse bien.
Supongamos que usted y yo trabajamos en la misma empresa, hacemos la misma tarea y cobramos el mismo salario, que por cierto es muy bajo. Nuestro empleador gana cada vez más dinero con el producto de nuestra labor. A mi el dinero me alcanza porque como arroz todos los días, pero a usted que disfruta salir a comer afuera una vez cada quince días definitivamente tiene sus cuentas en rojo. ¿Aceptaría que se le niegue un aumento de sueldo porque el otro trabajador puede (aunque sea a duras penas) sobrevivir con el mismo salario? ¿Dejaría de tener en cuenta que su trabajo produce mayores ingresos? Obviamente no.
Otro argumento esgrimido por el Grupo Clarín fue que los clubes argentinos deben el 50% de sus ingresos a la televisión, en tanto que clubes como el Manchester United y el Real Madrid reciben de la tele nada más que el 37% promedio de sus ingresos. Nada se dice respecto de la posición que ostentan estos clubes en lo que hace a comercialización de camisetas, por ejemplo, que es propio de clubes de ese nivel y que por supuesto no corre para la gran mayoría de los clubes de las ligas española e inglesa, ni cuántos millones de euros y libras representa ese 37%, cifras que harían poner colorado a quien esbozó un argumento tan absurdo.
También se ha intentado mostrar ciertos números de TyC para sostener que es imposible un aumento como el que pide la AFA, como si no tuviera nada que ver que el megaoperador de cable que resultó de la fusión de Multicanal y Cablevisión (adivinen quiénes son los dueños) no fuera el único que incluye el fútbol en el área metropolitana de Buenos Aires. Una fusión que por cierto aprobó el Gobierno de Néstor Kirchner y que demuestra que la “seguridad jurídica” no descansa en este país en la defensa de la competencia, precisamente.
Este domingo, Clarín tituló en su tapa: "Denuncian que Kirchner ahora se mete con el fútbol". La nota es una entrevista al presidente de TyC, y extrañamente Clarín omite mencionar que se trata de alguien que trabaja para el grupo. Además, se agrega una subnota titulada "La oposición salió a criticar la injerencia del Estado" en la que Mauricio Macri, De Narváez (alguien que comenzó una brillante carrera hacia la renovación de su banca como Diputado Nacional siendo enfocado en la platea durante partidos de verano por las cámaras de Fox Sports y que luego basó su campaña en un personaje de parodia de un programa de televisión que se hizo justamente en el canal de aire de Clarín, Canal 13) y el Vicepresidente 1º de la Legislatura de la Ciudad, Diego Santilli (que no es precisamente una figura relevante de la oposición y en la actualidad suena como futuro Ministro de Tránsito del Gobierno de Macri) hacen causa común con los intereses del multimedio.
Más allá de que Clarín sólo considere oposición al PRO, lo cierto es que también es una práctica recurrente conseguir un coro de opiniones que sostengan los intereses económicos del Grupo, más allá de la libertad informativa, procedimiento que Alejandro Wall describe en crítica y que también ha sido utilizado para combatir el proyecto de ley de Radiodifusión del Gobierno.
El argumento que hasta ahora parece tener más adeptos es el de la “estatización” del fútbol que provocaría el “Pacto Grondona-Kirchner” que denuncia TN estos días. El Gobierno ofrece una cifra más razonable por los derechos de televisación, de alrededor de 600 millones de pesos que el Monopolio ha sabido comparar con los 500 millones de pesos de subsidios a la producción láctea. Es ridícula la comparación (un subsidio contra una inversión que genera ingresos mayores), sobre todo si tenemos en cuenta los ingresos que significaría la televisación de los partidos para el Estado.
No sé en este momento cuál será el resultado. Probablemente el Gobierno vaya por un objetivo de mínima como el de lograr un reparto diferente del dinero que le genere costos a Clarín, pero es probable que finalmente se quede con los derechos de televisión. Lo importante es que mejore la economía de los clubes (Clarín se debería haber dado cuenta de que con jugadores paupérrimos los partidos son igual de paupérrimos y las posibilidades de ganar dinero son menores). Probablemente Grondona se convierta en una especie de sucesor del Padre Grassi para Clarín y tendrá que tener más espalda que nunca para conservar su lugar en la AFA, pero eso me importa muy poco. El fútbol argentino necesita cambios o seguirá languideciendo.

lunes, 3 de agosto de 2009

Escrutinio Definitivo - Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Gripe de por medio y con muchos días de demora, finalmente el 27 de julio pasado la Junta Electoral Nacional de la Capital Federal dio a conocer los resultados definitivos de la elección celebrada el 28 de junio.
Sobre un total de 2.525.560 ciudadanos inscriptos en 6766 mesas de votación, y con un porcentaje de concurrencia a las urnas del 74,15%, los siguientes fueron los principales resultados a Diputados Nacionales:
1º PRO (Michetti), 567.895 votos, 30,32%
2º Proyecto Sur (Solanas), 441.971 votos, 23,60%
3º Acuerdo Cívico y Social (Prat Gay), 348.261, 18,59%
4º Encuentro Popular para la Victoria (Heller), 211.277 votos, 11,28%
5º Diálogo por la Ciudad (Ibarra), 57.577 votos, 3,07%
6º Partido Socialista (Polino), 42.945 votos, 2,29%

Con estos resultados, el PRO obtuvo 5 bancas (Michetti, Bullrich, Bertol, Triaca y Alonso), Proyecto Sur 4 (Solanas, Argumedo, Cardelli y Parada), el Acuerdo Cívico y Social 3 (Prat Gay, Gil Lavedra y Carrió) y la restante corresponde a Carlos Heller.
Respecto de las elecciones para la Legislatura de la Ciudad, los resultados fueron los siguientes:
1º PRO (De Andreis), 566.026 votos, 30,26%
2º Proyecto Sur (Basteiro), 428.714 votos, 22,92%
3º Acuerdo Cívico y Social (Sánchez), 339.174, 18,13%
4º Encuentro Popular para la Victoria (Nenna), 206.968 votos, 11,06%
5º Diálogo por la Ciudad (Naddeo), 56.424 votos, 3,01%
6º Partido Socialista (Cortina), 50.795 votos, 2,71%

De acuerdo con estos números, el PRO consiguió 11 legisladores (De Andreis, Amoroso, Saya, Rebot, Polledo, Varela, Zago, Screnci Silva, Spalla, García y Stanley), Proyecto Sur 8 (Basteiro, Selser, González, Raffo, García Tuñón, Bisutti, Gentili y Camps), el Acuerdo Cívico y social 6 (Sánchez, Arenaza, Andía, Campos, Presman y Montes), Encuentro Popular para la Victoria 4 (Nenna, Romeo, Lubertino y Palmeyro) y la restante corresponde a María Elena Naddeo, de Diálogo por la Ciudad.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails