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lunes, 21 de diciembre de 2009

La distracción Posse


Tero: Ave sudamericana que se caracteriza por gritar lejos del nido, para distraer enemigos.

Extraña designación la de Posse. O tal vez no. Responde exactamente a la ideología del grueso de los integrantes del macrismo (empezando por su líder) y le permite a Macri congraciarse con el núcleo más duro de sus votantes luego del "tropiezo" del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Lo nombraron al frente del Ministerio de Educación, área en la que la gestión ha sido por demás conflictiva, pero no precisamente por sus dotes de negociador (como diplomático de carrera debería tenerlas).
La primera lectura que parecía surgir de la nota del diario La Nación que desató una fuerte ola de rechazos hacia Posse era que el artículo (que hacía tiempo que el diario lo tenía sin publicar) fue puesta en tapa por influencia del Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Bergoglio, aún enojado por la decisión del Jefe de Gobierno de permitir una boda Gay justo en la Ciudad de Buenos Aires. Esta lectura tiene algún asidero en el hecho de que los candidatos a Ministro más ligados a la iglesia (como la Diputada Morales Gorleri) habían sido vetados por Bergoglio, profundamente enojado con Mauricio Macri (algunos hombres de la iglesia vaticinaban por estos días que el episodio del matrimonio había enterrado las chances de Macri de ser candidato presidencial).
Pero hay otra lectura, mucho más preocupante, que es la utilización de la figura de Posse para desviar el eje de la atención lejos del escándalo de las escuchas telefónicas y de los múltiples balances negativos de los dos años de gestión del PRO, algo que buscado o no, está ocurriendo en este mismo momento.
No sé si hay un acuerdo entre los medios y Macri al respecto (estos días el balance de dos años de gestión PRO ha tenido una fuerte presencia en los medios y por lo tanto un considerable gasto), o si incluso hay entendimientos políticos con el Gobierno Nacional para desviar el tema (Página 12 del domingo 20 de diciembre sólo habló de Posse). Lo cierto es que estamos todos enfocados en un tipo que lejos está de cumplir función alguna en el Gobierno de la Ciudad (el decreto 1.106/09 crea una especie de Ministro en las sombras que se ocupa de todos los aspectos de la gestión) y que aparentemente pasa mucho más tiempo de gira por los medios diciendo lo que mucha gente quiere oír en lugar de ocupar su despacho o de visitar las escuelas de la Ciudad.
La discusión ni siquiera parece centrarse en la política educativa de Macri, en los recortes de becas, en los malos sueldos de los maestros o lo que hace con la plata que tiene para construir y reparar establecimientos educativos, razones más que suficientes para cualquier plan de lucha de los docentes, y mucho más importantes que seguirle el circo al bufón de turno.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿Volverán a pagar con sal?

La decisión de Mauricio Macri de no apelar el fallo de la jueza en lo contencioso administrativo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que declaró la inconstitucionalidad del Código Civil respecto del matrimonio entre personas del mismo sexo todavía confunde a propios y a extraños. Es muy cercana la relación del macrismo con la cúpula de la iglesia católica (muchos dirigentes tienen una estrecha relación con el Cardenal Bergoglio como Gabriela Michetti e incluso hay dirigentes que tienen relación directa con el Vaticano) y ese vínculo se hace patente en las políticas de Macri respecto de temas como la educación sexual y en el fenomenal aumento del gasto en educación privada durante su Gobierno. No existe área de Gobierno en la Ciudad vinculada a los intereses de la iglesia que no tenga funcionarios que respondan al Arzobispo.
Rechazar el fallo y apelar la medida hubiera sido más que consecuente con el núcleo más duro de sus apoyos políticos y con la posición contraria al proyecto que sobre el tema está adoptando el PRO en el Congreso.
Es muy posible que la decisión del Jefe de Gobierno se haya basado en encuestas de opinión. Las encuestas son una parte importante del esquema de decisión PRO, y ante una situación tan delicada como la crisis institucional desatada por las andanzas del grupo de muchachos que Macri puso al frente de la policía, no había mucho margen para tomar una decisión impopular que siguiera afectando su imagen.
No obstante, la reacción de los sectores más conservadores y de la iglesia no se hizo esperar. Ejemplo de ello es la editorial del diario La Nación titulada “Claudicación del Gobierno Porteño”.
Hubiera sido ingenuo pensar que el autor hablaría de la renuncia a diseñar una policía que no tuviera los vicios que las fuerzas de seguridad de nuestro país acuñaron durante décadas (más aún cuando entre los espiados se encuentra Bartolomé Mitre, algo que el único medio que pasó por alto es justamente La Nación). En definitiva, la nota era para criticar la falta de apelación al fallo arriba citado.
Cada vez espero menos de las editoriales de la Nación. Sus discursos, además de jurásicos, muchas veces huyen despavoridos de la realidad, y este no escapa a la regla, por supuesto. Lo interesante es que se repite un argumento esgrimido por Bergoglio a través de un comunicado, que hace referencia a la etimología de la palabra “matrimonio”. La editorial afirma que “ni aun una ley podría alterar la naturaleza de las cosas que impone que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer con pretensiones de permanencia en el tiempo, y que no excluya la procreación y la educación de los hijos. Los homosexuales podrán tener sus instituciones particulares, uniones civiles mejoradas o lo que fuese, pero no un matrimonio que hasta etimológicamente requiere de la diversidad de sexos.” El arzobispado, por su parte, afirmó que “La crisis de valores que afecta hoy a nuestra sociedad hace olvidar que el origen mismo de la palabra ‘matrimonio’ se remonta a disposiciones ancestrales del Derecho Romano donde la palabra ‘matrimonium’ se vinculaba al derecho de toda mujer a tener hijos reconocidos expresamente en el seno de la legalidad.”
Como se puede ver, los argumentos son muy parecidos (la referencia a la naturaleza de las cosas es tautológica y no merece mayor análisis) pero la pobreza intelectual de la afirmación es insoslayable. Muchísimas palabras que hoy usamos no tienen absolutamente nada que ver con su etimología, y un ejemplo de ello es el salario (etimológicamente la denominación proviene de las bolsitas con sal que se usaban para pagarle a los soldados romanos). ¿O será que para esta gente el sueldo de los trabajadores debería volver a pagarse con bolsitas de sal?

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