viernes, 6 de septiembre de 2013

Debate con Profesionales PRO


El grupo denominado “Profesionales PRO”, se tomó el trabajo de elaborar una respuesta pública a un post de mi blog titulado “5 años de Gobierno PRO, en números”.
He aquí la respuesta, publicada en este link de Facebook:

Replica de Profesionales PRO a Fernando Renzi (DG de Control de Economía y Hacienda de la Auditoría)

6 de septiembre de 2013 a la(s) 10:03

En los últimos días se publicaron una serie de comentarios llenos de connotaciones políticas, presentando números organizados de tal forma únicamente para intentar concluir las afirmaciones más irrisorias (ver http://sardinaseneldesierto.blogspot.com.ar/).

Por tal motivo nos sentimos obligados a descubrir tales falacias, evidentes cuando se presenta el resultado económico en términos absolutos, y no porcentuales, de modo de impedir que podamos evaluar la coherencia de los números, la cual puede apreciarse en este caso solamente en su proporcionalidad. 

Evidentes también cuando se muestra una recaudación presentando únicamente cifras del ABL, como si todos los recursos de la Ciudad más grande del país proviniesen de esta fuente. O exponiendo un gráfico de la deuda en dólares, pero sin referenciar la capacidad de pago que tiene el Gobierno porteño, reflejada en sus ingresos totales. 

Sesgado cuando subrayan que se mantuvo una inversión muy por encima de los valores históricos, de manera sostenida, pero intentando despreciarla al decir que se habían alcanzado los mismos ratios de inversión un par de años antes, sin que esto diga nada de la sustentabilidad de inversión, de su constancia, o del impacto social de las mismas.

Son comentarios que entendemos no deberían proceder de un Auditor, cuya tarea debe ser imparcial, y que solamente al mencionar algunos de sus comentarios evidencian una metodología rigurosa en distorsionar la realidad, y peor aún subestimar a los ciudadanos de esta gran ciudad.

Los resultados que exhibe el gobierno de Buenos Aires, bajo el liderazgo de Mauricio Macri,  demuestran una administración prudente desde el punto de vista financiero, con ingresos que han crecido al ritmo de mayores gastos y que son congruentes con un contexto altamente inflacionario, y que habiendo heredado cuentas sumamente deterioradas de la  gestión predecesora, ha sabido afrontar un contexto turbulento sin empeorar su perfomance. 

Más aún, con un resultado económico primario superavitario y un resultado total coherente en términos de su relación con los ingresos totales, es destacable que el origen de los recursos muestran hoy  una mayor participación del sector privado en el financiamiento (72 % en 2012 vs 68 % en2007) que las economías familiares, y representando el ABL solamente el 4 % del total de los recursos con que cuenta la Ciudad para afrontar todos sus gastos,prácticamente la misma proporción que tenía al principio de esta gestión.

Con respecto a la deuda, si se considera la deuda total de la Ciudad, medida en dólares, entre 2007 y 2012 la misma creció mucho menos (21,5 % cada año) que el incremento que sufrieron las variables ingresos fiscales o gastos, y manteniendo prácticamente la misma respecto de los ingresos totales, que son los que a fin de cuentas reflejan la capacidad de pago y por ende de endeudamiento de cualquier  jurisdicción.

Ni que mencionar de otros aspectos, como la escolarización adolescente, que aumentó, o que la situación de vivienda irregular, que se redujo. O mencionar que el destino principal del gasto, cuando se considera la función económica del mismo, refleja los mismos intereses de una sociedad porteña que entiende que la educación (27 % del gasto) y la salud (23 % del gasto) son la prioridad.

En conclusión, ninguna de las cifras fiscales, y que son de público conocimiento, demuestran una desmejora de las finanzas públicas, antes bien, son prueba contundente de la labor de un Gobierno que supo hacer frente a un contexto sumamente complejo, pero sin disminuir su rol de modernización, transformación y desarrollo, pero más importante aún que los números, la Ciudad es hoy una capital de clase mundial, ala vista irrefutable de todos los ciudadanos, habitantes o no de esta gran ciudad, argentinos y del mundo.

Mi respuesta:

Arranco por las afirmaciones de tipo personal. Me refiero específicamente a este párrafo: 
“Son comentarios que entendemos no deberían proceder de un Auditor, cuya tarea debe ser imparcial, y que solamente al mencionar algunos de sus comentarios evidencian una metodología rigurosa en distorsionar la realidad, y peor aún subestimar a los ciudadanos de esta gran ciudad”.
Es lógico que no me conozcan muchos de los miembros de ese grupo. Tal vez ninguno. Me dedico hace algunos años a la política y trato (hago un esfuerzo enorme en mi blog por lograrlo) de no mezclar cuestiones políticas con personales ni de personalizar las discusiones. No me gusta que se pretenda cuestionar mis argumentos o determinada presentación de datos cuestionando la forma en que se desempeño mi tarea en la Auditoría ni diciendo alegremente que pretendo tomar por tontos a los porteños.
Estoy al frente de la Dirección de Control de Economía, Hacienda y Finanzas de la Auditoría de la Ciudad desde febrero del año pasado. Tengo a mi cargo ocho equipos de profesionales de gran capacidad y mucha experiencia (varios de ellos forman parte de la institución desde su creación) para llevar adelante la tarea de auditar a los Ministerios de Desarrollo Económico y de Hacienda de la Ciudad.
Los informes de Auditoría que elabora la Dirección a mi cargo cuentan también con la supervisión de dos Directores de Proyecto designados a propuesta de los Auditores Generales del PRO (la Constitución de la Ciudad establece en su artículo 136º que la presidencia la ejerce alguien designado a propuesta de la principal fuerza de oposición y el resto de la composición respeta la proporcionalidad de partidos o alianzas en la Legislatura). Una vez que la Dirección a mi cargo eleva una propuesta de informe, lo revisa una Comisión integrada por cinco de los siete Auditores Generales (en este caso, dos por el Frente para la Victoria, dos por el PRO y la restante por la Coalición Cívica).
Una vez aprobado el informe por la Comisión, se remite a las áreas del Gobierno auditadas para que tengan la posibilidad de hacer un descargo respecto de las observaciones y luego se corrige lo que corresponda, se lo aprueba nuevamente en Comisión y luego se lo eleva a Colegio, donde los siete Auditores Generales toman la decisión final respecto de su contenido.
Hasta donde recuerdo (se puede consultar la página web de la Auditoría y ver todos los informes publicados durante mi gestión), la totalidad de los informes elaborados por la Dirección de Hacienda fueron aprobados en forma unánime por el Colegio de Auditores. Pretender que yo pueda desarrollar mi tarea de una forma parcial en este contexto sería pensar que no sólo puedo engañar a los porteños sino particularmente a unas 50 personas, entre las que se encuentran figuras del PRO con una destacada trayectoria política y que sin duda se toman tan en serio su trabajo como yo.
Lejos de eso, trato de facilitar la tarea de los equipos a mi cargo, de tener buena relación con las áreas que me toca auditar y de que el trabajo siempre esté respaldado por la documentación correspondiente.
Tengo una obligación de confidencialidad respecto de buena parte de la información que manejo, que cumplo rigurosamente. No uso en este blog ni en ninguna publicación a mi cargo información que no pertenezca a fuentes públicas, que además se pueden chequear.
Tengo ideas políticas y mis afirmaciones tienen "connotaciones políticas", al igual que quienes me respondieron desde Profesionales PRO. Soy un militante político. No reniego ni lo haré jamás de esa condición. No pretendo ocultarla (quien vea la portada de mi cuenta de twitter podrá sacarse cualquier duda acerca de ello), y tengo una visión enormemente diferente de la que el PRO tiene. Mi blog refleja mis opiniones políticas, es obvio (o al menos debería serlo).

La nota de la discordia

Así como se utilizan argumentos ad hominen para situarse en el centro del ring y tratar de ganar una discusión, también se pretende darle objetivos a la nota muy por encima de las posibilidades que yo mismo expresé en el primer párrafo de la misma: algunos números, algunos comentarios, algunos gráficos.
Comienza la cosa haciéndome pretender que deseé analizar la recaudación de la Ciudad a partir de la recaudación de ABL. Lejos de ello, se trata de un tema que he analizado en profundidad en otros post y respecto del cual se me suelen hacer consultas. De ninguna forma pretendo como se dice hacer creer a nadie que el ABL representa “todos los recursos de la Ciudad más grande del país”.
Es extraño, se pretende dar a un post de pocos párrafos el carácter de una especie de balance enciclopédico respecto de los primeros 5 años de gestión y criticar desde ahí toda la información que falta. Me parece mucho.
En todo caso, cualquier lector puede mirar el resto de los post o revisar las etiquetas de la nota y ver con qué profundidad he tratado cada tema. Pero aún así, mi blog no es una enciclopedia. Ni siquiera es un diario o una revista, a los que se se puede exigir cierta cobertura de una serie de temas. Escribo cuando quiero y, más que nada, cuando puedo. No exageren.

La deuda

Se me critica que expongo “un gráfico de la deuda en dólares, pero sin referenciar la capacidad de pago que tiene el Gobierno porteño, reflejada en sus ingresos totales”. Buen argumento y muy buena discusión.
Efectivamente, la capacidad de pago de una deuda es mucho más importante que su monto. Si gano mil pesos y debo cien, estoy en peor situación que si gano dos mil y debo 150, por más que en el segundo caso tenga una deuda mayor.
No pretendo engañar a nadie con eso, sino mencionar un punto que también se me discute en el siguiente párrafo y que me parece una discusión central respecto de la política de endeudamiento del Gobierno de la Ciudad: para qué nos endeudamos.
Citemos la crítica que me hacen: 
"Sesgado cuando subrayan que se mantuvo una inversión muy por encima de los valores históricos, de manera sostenida, pero intentando despreciarla al decir que se habían alcanzadolos mismos ratios de inversión un par de años antes, sin que esto diga nada de la sustentabilidad de inversión, de su constancia, o del impacto social de las mismas."
Sesgado es denominar "valores históricos" a una serie que arranca en el año 2000 y que incluye los peores años de la fenomenal crisis económica que generaron las políticas de los años '90, pero dejémoslo ahí. Centremos la discusión en eso de "una inversión muy por encima, de manera sostenida".
¿Muy por encima para quién?, ¿bajo qué circunstancias? Tal vez, si hubieran hurgado un poco más en el blog, hubieran encontrado la siguiente cita: 
"la inversión no ha sido para nada ambiciosa en estos años. El promedio de estas columnas prevé una inversión del orden del 11.5 por ciento respecto del gasto desde el año 2000 hasta el 2007. La administración actual proponía un 14 por ciento y nosotros pensamos llevarla al 22.9 por ciento respecto del gasto. Esta situación claramente ha generado en la ciudad lo que me parece que corresponde llamar “pasivo de infraestructura"
La frase pertenece al Ministro de Economía de la Ciudad, Néstor Grindetti, y fue expresada antes de asumir su cargo, en su segunda visita a la Legislatura en el marco de las reuniones para aprobar el Presupuesto 2008, el 23 de noviembre de 2007.
Grindetti mismo afirmaba en esa oportunidad que se podía financiar un 14% de la inversión con recursos propios y que hacía falta endeudarse para dar un saltito más. Algo que como comento en la nota hicieron el primer año (aunque no muy cerca de la meta) y luego nunca más repitieron. Lo que sostengo, y voy a seguir sosteniendo porque me avalan los números de la Ciudad, es que una enorme proporción de la deuda terminó financiando gasto corriente. ¿Queremos hablar de sustentabilidad? Hablemos de sostener la inversión en los años en los que no podamos endeudarnos, en los años en los que tengamos grandes acumulaciones de vencimientos, pero sobre todo hablemos del destino de la deuda. 
Porque sin la parte que se financió con endeudamiento, en 2009, 2010 y 2012 la inversión hubiera sido apenas el 6% del total de gastos.
En muchos casos, las emisiones terminaron depositadas a plazo fijo recibiendo un interés marcadamente menor al que se pagaba por los créditos. ¿Es sustentable? Hablemos de la deuda de u$s 300millones que colocaron en 2010 al 12,5% anual para hacer subtes, que a febrero de este año todavía no habían terminado de transferir a SBASE. 
Es interesante que me hablen del ratio de deuda y de la capacidad de pago. El 97% del stock de deuda está en moneda extranjera o atado a su valor. Me imagino que conocen el impacto que tendría en esas cuentas una devaluación del 40%, como propone el candidato de vuestra lista de Diputados Nacionales para estas elecciones, Federico Sturzenegger.
Francamente es muy lindo sopesar el impacto social. Todos queremos que se hagan obras que le mejoren la vida a la gente. Me parece importante el debate y también el debate sobre cómo financiarlo. Pero la política de endeudamiento del Gobierno de la Ciudad deja mucho que desear, por decirlo amablemente.


Déficit


Dicen que heredaron "cuentas sumamente deterioradas de la gestión predecesora" y que llevan un "resultado económico primario superavitario". Bien. Cualquiera que vea el gráfico que encabezó mi post (que reitero sobre este párrafo) y no tenga muy claro de qué hablamos, dirá que yo miento o que ustedes están locos, pero si logro explicarlo bien, hay un debate muy importante ahí, que vale la pena destacar.


Como se puede observar en este resumen del Cuadro Ahorro Inversión Financiamiento de la Cuenta de Inversión 2012, la afirmación "con un resultado económico primario superavitario" es absolutamente cierta. Pero habla de una forma de ver la gestión de Gobierno con la que me permito disentir: según esta visión, el producto de los impuestos que pagan los porteños no debe financiar ninguna obra, ni siquiera una columna de alumbrado o una rampa para discapacitados. Todo eso puede y debe financiarse con endeudamiento. Así lo he escuchado infinidad de veces de funcionarios que fueron a la Legislatura a hablar de los números de la Ciudad.
Una vez más, me permito recurrir a la cita de Grindetti. ¿En qué quedamos? ¿Nos endeudamos para cubrir mayores necesidades de obras, haciendo que éstas representen una proporción mayor del gasto, o las dejamos atadas a las posibilidades de obtener créditos? Desde ya les digo que puedo aceptar endeudarme para alguna obra puntual, en determinadas circunstancias, y hasta puede llegar a ser la mejor opción. Endeudarse todo el tiempo, para todas las obras públicas, no parece demasiado sostenible que digamos y puede ser catastrófico si no se accede al crédito en tiempos de crisis. Experiencias locales e internacionales sobran.
Ojo, puedo comprender que tengan ese punto de vista. También puedo aceptar que los porteños los votan porque coinciden con esa forma de administrar, pero en mi caso estoy completamente en desacuerdo con esta política y por eso la critico.

Educación y Salud

Podríamos hablar un rato sobre políticas educativas y de vivienda (me encantaría sumergirme en el estudio de la afirmación "reducción de la vivienda irregular" en algún momento), pero voy a centrarme en los datos, ya que me dicen que la educación es el 27% del gasto y salud el 23%. Más allá de que las cifras no son del todo exactas (les admito que se les haya escapado un redondeo para arriba) tampoco es que descubrieron la pólvora (si quieren hablar en términos de función y no por ministerio, los gráficos no serían mejores):


¿Vale la pena mencionar que dentro del Ministerio de Educación aumentó el porcentaje que ocupan las transferencias a escuelas privadas?


¿Son estos cuadros contundentes respecto de la política educativa o de salud? Les voy diciendo que no de antemano para ahorrarles el esfuerzo. Indican lo que indican. Las fuentes están citadas y se pueden chequear. Cada cual saca las conclusiones que le parecen.
En fin, agradecido de debatir con ustedes. Con gusto lo haré en el futuro si es que podemos hacerlo respecto de nuestras ideas.

viernes, 30 de agosto de 2013

5 años de Gobierno PRO, en números.

Pocas semanas atrás se publicó la Cuenta de Inversión 2012, algo así como el balance del año presupuestario de la Ciudad. Como hace rato que no escribía nada y llevo una serie de gráficos que voy actualizando a medida que aparecen los resultados de la ejecución del presupuesto, me pareció buena idea compartir algunos y hacer algunos comentarios (breves, por falta de tiempo).
El gráfico que encabeza esta nota es el resultado económico. Para novatos, lo que está debajo de cero es déficit, algo que viene ocurriendo sostenidamente desde el 2006 (con la única excepción del año 2008). El resultado primario es el total de ingresos y gastos sin contar lo que se paga de intereses de deuda, y el resultado financiero incluye estos últimos.
Como se puede ver, hemos gastado a cuenta en estos últimos años, a pesar de contar con altas tasas de crecimiento en la mayoría de los ejercicios y con fuertes aumentos de impuestos, como los que sufrió el ABL:

Obviamente, el déficit ha sido cubierto con deuda que, como se puede observar en el siguiente gráfico se ha multiplicado casi por tres, medida en dólares, durante los primeros cinco años de Mauricio Macri al frente del Gobierno de la Ciudad:

Del total de la deuda de la Ciudad, aproximadamente el 97% está nominada en moneda extranjera o atada a su valor. Es decir, una devaluación del 40% como propone el Presidente del Banco Ciudad, Federico Strurzenegger, aumentaría la deuda automáticamente en casi el mismo porcentaje.
En estos días en que se discute volver a endeudarnos, como propone la alianza entre el PRO y el Frente Renovador de Massa, podría ser útil observar en qué medida ese mayor endeudamiento redundó en obras.

Como se puede observar, con la única excepción del año 2008, el mayor endeudamiento sólo sirvió para mantener el nivel de inversión en torno al 15%, algo que ya se venía logrando desde el año 2005 sin endeudarse. Es decir, de cada 100 pesos adicionales con los que contó el Gobierno de Macri por aumentos de impuestos, por la propia dinámica del crecimiento económico y, fundamentalmente, por un aumento del stock de deuda en torno a los 900 millones de dólares, 85 pesos fueron a parar a gastos corrientes.

El destino del gasto:

El gráfico que sigue muestra la evolución nominal de distintos rubros de gasto e inversión respecto del 2007. Se puede sacar alguna conclusión respecto de las prioridades de la gestión observando qué rubros crecen por encima del promedio y cuáles por debajo:
 Gasto en Personal:

El gasto en personal no ha sido una carga extra en el total, sino que se ha mantenido estable:
 Claro está, si se mantiene dentro de los mismos porcentajes sobre el gasto en un contexto de crecimiento de recursos, además de los salarios, puede ocurrir que también haya un incremento en la planta:

 Yendo a un rubro específico de gasto, el crecimiento del peso del gasto en recolección de residuos sigue siendo sostenido. De hecho, en el 2012 el gasto total que insumió la basura (casi todo efectuado a través de contratos con empresas privadas), alcanzó los $ 2.980 millones, más de mil millones de aumento respecto de los $ 1.927 millones que se gastaron en este servicio durante el 2011.
Vivienda:


A pesar de estos datos que demuestran una creciente tendencia a la concentración de la propiedad inmobiliaria en menos manos (y de la mano de ello el aumento del porcentaje de porteños que deben alquilar una vivienda). El Instituto de Vivienda ya no se dedica a construir viviendas (algo que sin duda contribuye a la falta de stock y por ende a agravar el problema:


Para cerrar, y por fuera de los números del presupuesto, los últimos resultados suministrados sobre mortalidad infantil indican que bajó 4,7% en 2012, pero es 21% más que en 2010 y mayor que cuando asumió Macri. 

En Comuna 6, donde el Jefe de Gobierno cerró la terapia intensiva neonatológica del H. Durand, la mortalidad infantil creció un 73,08%, de 5,2 a 9 por mil.

jueves, 6 de junio de 2013

La suba del ABL, muy por encima del #IPCBarrioParque


La recaudación del impuesto comunmente conocido como ABL viene viento en popa. En los cinco primeros meses del año se recaudaron $ 1.661,1 millones, según este cuadro que suministra la AGIP en su página web. Como puede observarse, la recaudación supera ya la totalidad de lo recaudado por este concepto en 2011 y, respecto del mismo periodo del año pasado, el aumento de la recaudación es del 38,19% ($ 1.202 millones entre enero y mayo del 2012), cifra que se encuentra muy por encima del promedio del 24% que anunció el Gobierno porteño en ocasión de tratar en la Legislatura la Ley Tarifaria.

La recaudación del ABL tuvo el siguiente crecimiento durante los cinco primeros años del Gobierno de Mauricio Macri, también en base a datos suministrados por el Ministerio de Hacienda de la Ciudad:

Si el aumento de este año termina promediando el 38% que lleva hasta ahora, estaremos hablando de una recaudación anual en torno a los $ 3780 millones, es decir, un 476,30% más que en 2007, dato sin duda ineludible a la hora de cotejar la evolución del #IPCBarrioParque.



Nota: Para saber un poco más sobre el ABL, link a la nota "ABL para Todos".

jueves, 18 de abril de 2013

#18A



Devaluar, eliminar retenciones, ajustar el gasto público, congelar salarios y jubilaciones, endeudarnos con los mercados internacionales, arreglar con los fondos buitres, devolverle el fútbol a Clarín, aumentar el desempleo, volver a las relaciones carnales, privatizar Aerolíneas, el correo y Aysa, devolverle YPF a Repsol, abrir importaciones, eliminar los subsidios a la luz, el gas y el transporte. Con todo eso eliminan de un plumazo la inflación y de paso se cargan al 40% de la población del país.
Agregale las consignas que quieras, pero estas políticas (políticas concretas, no consignas) están al tope de la agenda de la marcha de hoy, porque son la agenda de los organizadores del #18A.

jueves, 4 de abril de 2013

Inundados de excusas


La Ciudad ha sufrido hace sólo cuestión de horas una nueva inundación que afectó a miles de personas, incluidas algunas víctimas fatales. Como suele ocurrir en estas ocasiones, se discute la responsabilidad del Gobierno de la Ciudad respecto de si se podría haber evitado o al menos paliado la situación.
Con la discusión ya instalada, Mauricio Macri volvió una vez más a victimizarse y a echar culpas por doquier. 
La verdad es que se hace un poco complicado discutir estos temas habiendo personas que perdieron su vida, pero tengo la sensación de que algunas cuestiones requieren ser planteadas para sentirnos un poco más cerca de evitar que haya una próxima vez. Dejar pasar que se mienta, y más cuando se cuenta con una protección mediática formidable que instala como datos de la realidad cosas que definitivamente son falsas, es algo que no nos debemos perdonar.
Dijo el Jefe de Gobierno: 
"No me parece nada bien que una vez más desde el gobierno nacional se pongan a hacer politiquería con esto, porque son los responsables de que las obras no se hagan"
El argumento central, que hemos escuchado hasta el cansancio, es que el Gobierno Nacional no otorga los avales que la Ciudad Necesita para endeudarse y concretar la obra, una obra que según la Ley 3226 cuesta u$s 123 millones y cuyo plazo de concreción va de tres a cuatro años.




La disponibilidad de recursos

La gestión de Mauricio Macri cuenta con un presupuesto para el año 2013 de $ 40.549.912.585. A lo largo de los primeros 5 años de gestión, la Ciudad ha tenido un presupuesto récord producto de la combinación de aumentos de impuestos, crecimiento de la economía y una política de endeudamiento que se ve reflejada en el cuadro expuesto arriba, que nos muestra el crecimiento del stock de deuda de la Ciudad medido en dólares: un total de u$s 832 millones.
Es decir, no es que la Ciudad no se haya endeudado o que no la dejen hacerlo. La deuda aumentó durante la gestión del PRO un 145% (en dólares, porque en pesos creció el 282%) y sólo el último año el crecimiento fue de casi cuatro veces el presupuesto que la obra tenía al momento de aprobarse la ley 3226: u$s 452 millones.
Hubo claramente otras prioridades.
El problema es que esas prioridades poco tuvieron que ver con la concreción de obras. La inversión, como porcentaje del presupuesto, se mantiene estable e incluso a la baja respecto de años en los que la Ciudad no se endeudaba. De hecho, a pesar de aumentar la deuda en 452 millones de dólares en el 2012, el porcentaje de inversión sobre el total del presupuesto fue el más bajo de los últimos 8 años: 13,38%.
Endeudarse por una cifra que multiplica el costo de una obra como la que necesita el Vega-Medrano, sin destinar ese endeudamiento a obras de infraestructura comparables (el crédito para el Maldonado se obtuvo antes y los 300 millones de dólares que se tomaron en abril del 2010 al 12,5% anual para hacer subtes todavía no se ejecutaron en su totalidad, casi un tercio del dinero no fue utilizado), es una forma de establecer prioridades.

La formulación, sanción, recorte y subejecución del presupuesto

Cuando el Poder ejecutivo envía el Proyecto de Ley de Presupuesto a La Legislatura, es habitual que los legisladores le hagan cambios. Esos cambios no se hacen en cada una de las planillas que tiene el proyecto de presupuesto porque es un trabajo muy complejo y la Legislatura no cuenta con la capacidad técnica de hacerlo. Por ese motivo, los cambios se vuelcan en una planilla que se adjunta al final del texto de la ley y sus anexos, y tiene un formato bastante sencillo en el que se detalla a qué políticas se le sube el presupuesto y, en contrapartida, a cuales se le baja.


Fragmento planilla de ajuste 2013

Históricamente la Legislatura se tomó el trabajo de detallar de dónde se obtenían los ahorros, cortando específicamente aquellas partidas que se consideraban excesivas. Desde el año 2011, el macrismo cambió este esquema: a partir de entonces, se detallan todos los aumentos, pero los recortes se dejan a cargo del Jefe de Gobierno, autorizándolo a podar a gusto del rubro “Obras Varias y Gastos de Capital”, como se puede ver en el renglón más bajo de la imagen.
Este cambio de sistema de trabajo tiene un primer problema: antes los legisladores tenían que recortar gastos superfluos y lo hacían respecto de gastos corrientes (por ejemplo, la partida de publicidad y propaganda) en su mayor parte. Ahora, todos los cambios se traducen en disminución de obras públicas.
La Autorización para recortar “obras varias” fue en el 2011 de $ 883.112.807[1], en el 2012 de $ 607.940.000[2] y en el 2013 de $ 600.300.000[3]. Como se puede observar más abajo, en las tres ocasiones el Jefe de Gobierno utilizó dichas facultades para recortar la partida por él mismo solicitada para hacer las obras de inundaciones que necesitan los barrios más afectados (entre los que destacan los aledaños a las cuencas Vega y Medrano).
Las modificaciones no se hicieron producto de un análisis de las condiciones de mercado, o luego de llegar a la conclusión de que el Gobierno Nacional no iba a ayudar en algo. En estos casos, hubo muy pocos días de diferencia entre la sanción del presupuesto por parte de la Legislatura y los recortes de Macri: el presupuesto 2011 se aprobó el 3 de marzo del mismo año y el decreto de distribución de créditos para todas las áreas de Gobierno es del 13 de abril. El presupuesto 2012 se aprobó el 24 de noviembre del 2011 y la distribución el 6 de enero del 2012. En cuanto al Presupuesto 2013, fue sancionado por la Legislatura el 13 de diciembre del 2012 y la distribución se hizo el 3 de enero.
Este es el detalle:

2011:
Presupuesto sancionado por la Legislatura: $ 18.752.546
Presupuesto luego de los recortes en el momento de la promulgación de la Ley: $ 5.610.882
Ejecución: $ 13.719.377,32
Ejecución respecto del presupuesto de sanción: 73,16% 

2012:
Presupuesto sancionado por la Legislatura: $ 294.977.900
Presupuesto luego de los recortes en el momento de la promulgación de la Ley: $ 233.911.660
Ejecución al cierre del cuarto trimestre: $ 11.947.363,77
Ejecución respecto del presupuesto de sanción: 4,05% 

2013:
Presupuesto sancionado por la Legislatura: $ 26.722.829
Presupuesto luego de los recortes en el momento de la promulgación de la Ley: $ 20.722.829

El caso de recorte y subejecución más grave es sin duda el del año 2012 (igual de grave es no asignar presupuesto de todas formas). El Jefe de Gobierno, a la hora de definir de dónde iba a sacar recursos para aumentar el presupuesto a otras áreas, decidió podar más de $ 61 millones del presupuesto destinado a las obras de infraestructura de la red pluvial. No lo hizo tras llegar a la conclusión de que no iba a concretar las obras durante el año. No lo hizo tras pedir avales incesantemente o explorar otras alternativas de financiamiento. Lo hizo el 6 de enero. Aquí también estableció prioridades. 


Presupuesto sancionado por la Legislatura para el 2012


Decreto de Distribución de Créditos - Jefe de Gobierno



Ejecución presupuestaria 4to Trimestre 2012

También las estableció al formular el Presupuesto 2013, bajándolo a aproximadamente un 10% del presupuesto del 2012. No contento con eso, igual lo recortó al promulgar la Ley de Presupuesto.

La forma de contratar

La obra de la cuenca Vega-Medrano, cuya necesidad fue subrayada en el marco de un Plan presentado en febrero del 2008 por el Jefe de Gobierno, se encuentra en etapa de propuesta de preadjudicación desde mayo del año 2009. 
El más cercano antecedente de obras para mitigar inundaciones es el del Arroyo Maldonado. Luego de conseguirse, en el año 2004, un crédito del Banco Mundial para financiar la construcción de túneles aliviadores para el entubado que corre bajo la Avenida Juan B. Justo, se licitó la obra, adjudicada finalmente por Mauricio Macri a un consorcio integrado por una empresa italiana (Ghella) y la empresa del propio Jefe de Gobierno, IECSA, ahora gestionada por su primo, Ángelo Calcaterra, tema que ya abordamos en otro post.
El esquema de financiamiento separado de la concreción de la obra permite ampliar el número de oferentes y a la vez garantiza mayores posibilidades de llevar las tareas a cabo.
La obra del Maldonado, con el financiamiento y el proceso de licitación finalizado antes de que Macri asuma su Gobierno, con modificaciones al contrato que encarecieron la obra y la demoraron respecto de sus plazos originales, es hoy “vendida” como un logro del Gobierno del PRO mediante una millonaria campaña publicitaria.
Lo cierto es que tras casi cinco años de administración macrista, no hay prácticamente avances en el resto de las obras del Plan Hidráulico.
El esquema utilizado para concretar la obra del Maldonado fue dejado de lado por el macrismo. En los pliegos de la licitación para la obra del Vega Medrano se estableció que los oferentes debían proponer al Gobierno de la Ciudad un modo de financiamiento, es decir, a quién y cómo pedirle prestada la plata para hacerla.
La propuesta de preadjudicación de la Licitación Pública N° 1343/08 “Financiamiento, Proyecto Ejecutivo, Ingeniería de Detalle y Construcción de las Obras de Control de Inundaciones en las Cuencas Vega y Medrano”, recayó sobre una oferta que preveía la solicitud de un préstamo del tipo de garantía recíproca. Este tipo de préstamos se hace mediante un acuerdo multilateral firmado por los países miembros. En esta modalidad, los bancos centrales de los países avalan el pedido de los gobiernos locales, quienes deben, a su vez, ofrecer al banco central, una contragarantía. Entre los requisitos, se estipula que la contragarantía que la Ciudad debe ofrecer al Central estará compuesta por activos autoliquidables.
El Gobierno de la Ciudad necesita autorización de la Legislatura para contraer deuda, algo que no fue tenido en cuenta al momento de la licitación. Para subsanar esto, y más de un año después de haber licitado la obra que se pretendía pagar con un préstamo, el Jefe de Gobierno envió al parlamento local un proyecto de Ley que autorizaba el endeudamiento. Los legisladores aprobaron el proyecto, transformándolo en la Ley 3226.
El artículo 4° de la ley, un texto propuesto por el propio Jefe de Gobierno de la Ciudad, afectó en garantía de repago del préstamo los recursos provenientes de la Coparticipación Federal de Impuestos, cuando deberían ser títulos o letras emitidos en la moneda en que se solicita el préstamo.
Hemos escuchado una y otra vez a Mauricio Macri decir que esta obra está parada “a la espera de los avales del Banco Central”. En efecto, el convenio en cuestión estipula que para realizar financiamientos internacionales se debe contar con el aval del Banco Central. A su vez, la Ciudad debe ofrecer al Central una contragarantía con la cual el Gobierno de la Ciudad no contaba, por lo que el BCRA no podía nunca avalar el pedido.


El informe de Auditoría

Estos problemas fueron señalados por un informe de la Auditoría General de la Ciudad, aprobado en forma unánime por el Colegio de Auditores. En el informe se revela que de las cinco obras auditadas durante el año 2011, todas incluidas en el Plan Hidráulico, tres de ellas no registran ejecución: las obras de la cuenca de los arroyos Ochoa y Elia, la cuenca del arroyo Erézcano y la cuenca de los arroyos Vega y Medrano. Respecto al mecanismo de financiamiento:
"los pliegos licitatorios establecían que los oferentes debían proponer al GCABA un modo de financiamiento, a pesar de no contar éste con la aprobación de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para dicha operación. Esta situación debió ser subsanada más de un año después a través de la sanción de la Ley 3226. Sin embargo, dicho instrumento legal, oportunamente propuesto por el Ejecutivo de la Ciudad y votado por el cuerpo legislativo, autoriza un mecanismo de garantía del financiamiento que no se adecua a la normativa que regula el marco de aplicación del Convenio CCR-ALADI, propuesto como forma de financiamiento de la obra en cuestión por parte del oferente." (la negrita es mía)
El informe fue aprobado el día 18 de julio del 2012 y recibido en la Legislatura el 16 de agosto. Fue en función de los planteos que la Legislatura trató sobre tablas el 1º de noviembre un proyecto de Ley que autorizaba al Ejecutivo a endeudarse para las obras del Vega, en un monto hasta u$s 250 millones, y abriendo la posibilidad de recurrir a cualquier clase de acreedor, tal como se expresa en el artículo segundo de la ley aprobada con el número 4352:
Artículo 2º.- Autorízase al Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Hacienda, a contraer, en el mercado Internacional y/o nacional, uno o más empréstitos con Organismos Multilaterales de Crédito, Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y/o Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y/o CAF Banco de Desarrollo de América Latina y/o cualquier otro Banco y/u Organismos Multilaterales, y/o con Bancos e Instituciones de Desarrollo y Fomento Internacionales, y/u Organismos y/o Agencias Gubernamentales. El monto del/los empréstito/s será de hasta dólares estadounidense doscientos cincuenta millones (U$S 250.000.000.-) o su equivalente en pesos, otra u otras monedas y estará representado por una o más series y/o tramos y/odesembolsos.
La ley fue promulgada de hecho el día 22 de noviembre y recién se publicó en el Boletín Oficial el 18 de enero de 2013. Lo importante es que recién cinco años después de anunciadas las obras se disocia el financiamiento de la construcción de la obra.

Prioridades. Ejecución 2012.

Cabe destacar que pretender que una obra sea de alto interés para la Ciudad y dejarla atada a la obtención de un crédito no es una definición técnica sino política. Más aún cuando se trata de una obra que se va a realizar en un plazo de tres a cuatro años: los pagos se van haciendo a medida que avanza la obra y no hay que poner todo el dinero junto. 
Claramente, sean u$s 123 millones o el doble, la tercera o cuarta parte de ese dinero representa un porcentaje muy pequeño del presupuesto de la Ciudad como para dejar su concreción librada a la obtención de un préstamo. Hacerlo es una definición política, es una definición de prioridades.
Estas prioridades también se pueden observar en lo que es la ejecución del presupuesto, tomando los datos del 2012. Algunos ejemplos:


Dirección General de Educación Privada: 

Presupuesto de sanción: $ 1.332.869.952

Ejecución al cierre del cuarto trimestre: $ 1.576.362.526,95
Ejecución respecto del presupuesto de sanción: 118,27%

Dirección General de Limpieza (recolección de residuos a través de empresas privadas):
Presupuesto de sanción: $ 1.873.317.663
Ejecución al cierre del cuarto trimestre: $ 2.831.034.080,71
Ejecución respecto del presupuesto de sanción: 151,12%
Instituto de Vivienda
Presupuesto de sanción: $ 755.448.433
Ejecución al cierre del cuarto trimestre: $ 555.802.479,79
Ejecución respecto del presupuesto de sanción: 72,21%

Ministerio de Salud - Bienes de Uso (Contrucciones y equipamiento):

Presupuesto de sanción: $ 471.036.360

Ejecución al cierre del cuarto trimestre: $ 376.163.460,74
Ejecución respecto del presupuesto de sanción: 79,86%

Transferencias a Subterráneos de Buenos Aires para obras (el porcentaje de ejecución no implica que se haya utilizado el dinero, sino que sólo se lo transfirió):


Presupuesto sancionado por la Legislatura: $ 1.178.325.200

Presupuesto luego de los recortes en el momento de la promulgación de la Ley: $ 884.376.984
Ejecución al cierre del cuarto trimestre: $ 527.954.631
Ejecución respecto del presupuesto de sanción: 44,80%

Infraestructura escolar: 
Presupuesto de sanción:  $ 293.436.883

Ejecución al cierre del cuarto trimestre: $ 230.467.081,13

Ejecución respecto del presupuesto de sanción: 78,54%

Secretaría de Comunicación Social (maneja la pauta del Gobierno):
Presupuesto de Sanción: $ 217.189.884
Ejecución: $ 265.254.265,84
Porcentaje de ejecución: 122,13% 


Estos ejemplos muestran que también con la ejecución del presupuesto se establecen prioridades. Mientras el presupuesto para las obras de infraestructura de la red pluvial fue ejecutado en un porcentaje insignificante, el dinero destinado a las empresas de recolección de residuos creció de modo desorbitante, alcanzando una ejecución del 151,12%, lo que implica casi 1.000 millones de pesos más que lo presupuestado para el 2012. Dinero que habría sobrado para hacer las obras que el Jefe de Gobierno dice no poder financiar y que tanto necesitan los barrios del norte de la Ciudad.



[1] Versión Taquigráfica del 3 de marzo de 2011, pág. 166, Legislatura de la Ciudad.
[2] Versión Taquigráfica del 24 de noviembre de 2011, pág. 771, Legislatura de la Ciudad.
[3] Versión Taquigráfica del 13 de diciembre de 2012, pág. 76, Legislatura de la Ciudad.
La imagen que encabeza esta nota pertenece al Gobierno de la Ciudad.

martes, 18 de diciembre de 2012

El traspaso del Subte: ¿Hace falta que la Legislatura lo vote?




En el interesante intercambio de spots que se produjo allá por agosto de este año entre el Gobierno Nacional y el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se plantearon una serie de argumentos que escaparon absolutamente del debate público, que por obra y gracia del rol de los grandes medios de comunicación giró en torno a la agresividad de los contendientes y al uso de fondos publicitarios para exponer sus respectivas posturas. Uno de los tópicos más importantes fue, a mi entender, lo relativo a la vigencia o no del Acta firmada a comienzos de este año.
Da la impresión, en medio de la discusión parlamentaria acerca del proyecto presentado por el Jefe de Gobierno para “hacerse cargo” del Subte (lo pongo entre comillas porque de la lectura del contenido del proyecto me da la impresión de que lo que se intenta es responsabilizar a la Legislatura y mantener el statu quo actual), que el macrismo ha logrado (resalto el papel de sus aliados mediáticos una vez más en este punto) instalar en la sociedad porteña la idea de que el Acta del 3 de enero aún no está operativa, y que sin el paso previo por la Legislatura se encuentra de manos atadas. Todo ello, por supuesto, en un marco en el que de todas maneras mucha gente le reprocha su renuencia a remangarse la camisa frente a la aparición de algún conflicto en el distrito que gobierna.
De la serie de argumentos esgrimidos en el spot del gobierno porteño, ilustramos la nota con los que hacen referencia específica al tema de la operatividad del Acta. Me permito señalar que las afirmaciones allí expuestas han sido contradichas por el propio Gobierno de la Ciudad, y no estoy hablando de gestiones anteriores o de lo que pensaba el PRO a comienzos de su gestión allá por 2007, sino de argumentos esgrimidos en este mismo año.
Con motivo de la lluvia de amparos presentados luego de que por decreto 27/12 Macri subiera la tarifa del subte en un 127% (de $ 1,10 a $ 2,50), la Ciudad contestó el traslado realizado por el juez en el marco de la causa “Ciudadanos Libres por la Calidad Institucional Asociación Civil y otros c/ Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y otros s/ Amparo (art. 14 CCBA)” (Expediente Nº 43.599/0). En la contestación dio sobrados argumentos acerca de la “operatividad” del Acta y el entramado normativo en el que se sustenta, así como también de la aprobación ya efectuada por la Legislatura. Es conveniente citar algunos párrafos en forma textual:

“La suscripción del Contrato de Concesión se realizó con la intervención de la ex - Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y de Subterráneos de Buenos Aires S.E.
“Posteriormente, El Estado Nacional, de común acuerdo con el Concesionario, produjo una revisión del contrato original, según se sustenta en las disposiciones del Decreto Nº 543/97.
En esa oportunidad, el Estado Nacional decidió asimismo transferir a la ya entonces Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el control del servicio de transporte ferroviarios de pasajeros –subterráneos y premetro- comprendiendo, tal control, el ejercicio de la fiscalización y cumplimiento de la ejecución del Contrato de Concesión firmado entre el Estado Nacional y la Empresa Concesionaria Metrovías S.A. aprobado por decreto Nº 2608 del 22 de diciembre de 1993.
Por Decreto Nº 393/99, entre otras cosas, se aprobó la Addenda al Contrato de Concesión que formalizara la revisión indicada. (…) la Convención Constituyente de la Ciudad de Buenos Aires, al sancionar el Estatuto  Constitutivo, estableció en su artículo 7º que la ciudad de Buenos Aires es sucesora de los derechos y obligaciones legítimos de la ex – Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y del Estado Nacional en las competencias, poderes y atribuciones que se le transfieren…”
“También por el consabido Decreto Nº 393 se invitó al Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, para que dentro de un plazo de 90 días, contados a partir de la fecha de vigencia del decreto, prestara su adhesión a la transferencia del control del Servicio del Transporte Ferroviario de Pasajeros –Subterráneos y Premetro- comprendiendo tal control el ejercicio de la fiscalización y cumplimiento de la ejecución del Contrato de Concesión firmado entre el Estado Nacional y la Empresa Concesionaria Metrovías S.A.
La transferencia es considerada en el ámbito de la ciudad Autónoma de Buenos Aires, disponiéndose la adhesión a dicha transferencia mediante la Ley 373, publicada el 20 de julio de 2000”

Por estos motivos es que en el Acta se utiliza la palabra “ratifica” y el decreto de Macri argumenta entre sus fundamentos que “se procedió a ratificar”. De hecho, el “visto” del decreto de aumento de tarifas hace referencia a: “El Acta Acuerdo de Transferencia de los Servicios de Transporte Subterráneo y Premetro celebrada con fecha 3 de enero de 2012, entre el Estado Nacional y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las leyes Nº 210, 373 y 4.041, los Decretos Nacionales Nº 2.608/93, 1.527/94 y 393/99…” (La negrita es mía).

Volviendo al texto de la contestación del traslado, el Procurador afirma:

“… la Nación y la ciudad Autónoma de Buenos Aires han acordado, con fecha 3 de enero de 2012 la transferencia de la concesión de la red de subterráneos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a los efectos de garantizar la prestación del servicio público del transporte subterráneo, mejorando la calidad del mismo. Dicha transferencia, contrariamente a lo que pretende la actora, está avalada por la Legislatura de la Ciudad (Ley 373 que adhiere al Decreto del PEN Nº 393/99)” (la negrita es mía).

Y sigue:

“En el artículo SEGUNDO de la referida Acta, se establece que la Ciudad asume a partir de su firma “el control y fiscalización del contrato de concesión en su totalidad, como así también, el íntegro ejercicio de la potestad de fijar unilateralmente las tarifas del servicio.” (La negrita es mía).
“Este artículo tiene operatividad técnica inmediata, con independencia de los procedimientos que deban cumplirse en relación al “acta” y/o a “los actos jurídicos que sean necesario suscribir para la formalización de las demás cuestiones legales, económicas y administrativa correspondientes” (artículo QUINTO del “Acta”) pues ese control y fiscalización del servicio no puede quedar en el “limbo”. No entenderlo es dejar el ejercicio del poder de policía en “manos anónimas” ” (la negrita es mía).

Más adelante se insiste con la “operatividad automática” al referirse a los efectos que tendría la suspensión cautelar del aumento:

“Todo ello no haría más que conspirar con (sic) la prestación del servicio, el cual a través del Acta Acuerdo –que goza de operatividad automática- la Ciudad ha garantizado la continuidad del mismo.
Como ya dije, mediante la Ley Nº 373, que adhirió a la ciudad al decreto del PEN Nº 393/99, nuestra Legislatura tomó la debida intervención habilitando la “realización de todos los actos necesarios para transferir la fiscalización y el control” del contrato de concesión del sistema de transporte de subterráneos. El Acta es, precisamente, uno de esos actos.
(La negrita es mía).

El argumento final, subrayado en el texto de la presentación, dice:

“Consecuentemente no hay acto nuevo o extraño a la Legislatura de la Ciudad que pueda resultar violatoria a la disposición constitucional, por cuanto el Ejecutivo de la Ciudad ha actuado conforme a la voluntad manifiesta en la referida Ley 373” (la negrita es mía).

Sin duda que los propios dichos de la Ciudad contestan sobradamente los argumentos. La pretensión de haber devuelto la facultad de fijar las tarifas tan firmemente sostenida por su procurador, no tiene ningún sustento jurídico, ya que merecería la firma de un nuevo acuerdo que reemplace al anterior o basarse en alguna cláusula contractual que lo permita. Ninguna de ambas cosas existe.

jueves, 30 de agosto de 2012

Decisión política


A números del Presupuesto 2012, un punto porcentual equivale a 350 millones de pesos:


PD: Gracias @CarolAbS por ponerme al tanto del tweet de María Eugenia Vidal.


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