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viernes, 20 de febrero de 2015

Basura: Chequeando a Chequeado


Días atrás el sitio Chequeado.com publicó una nota verificando una frase de la Legisladora Gabriela Cerruti respecto del costo de la recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires. Como se puede ver en la captura, la frase chequeada decía: "Buenos Aires paga $ 280.000 por cuadra en recolección de residuos, el doble que la mayoría de las ciudades argentinas". La frase fue calificada con un "Exagerado" y en la misma publicación se dio lugar a la réplica de Cerruti, aunque sin modificar ni la calificación ni el contenido de la nota en base a su descargo.
Cabe aclarar, antes de empezar, que respeto y conozco mucho el trabajo que hacen en Chequeado.com, más allá de que no siempre esté de acuerdo con los comentarios que realizan o con las fuentes que utilizan. Ojalá otros periodistas se preocuparan por tratar de buscar fuentes de los datos que utilizan y hacer pública su procedencia como para que cualquiera pueda revisarlas. Lo que busca este post, es tratar de clarificar un poco más la discusión que se dio entre Cerruti y Chequeado, explicando algunos detalles que a mi entender faltan como para que podamos saber si es que Gabriela exageró, acertó o se quedó corta.
Dicho esto, trataré de ir resumiendo lo que va comentando la nota (igual recomiendo leerla, vuelvan luego) y explicando algunas cuestiones.

Chequeado menciona correctamente la división de la última licitación del servicio de recolección, los costos estimados inicialmente por el Gobierno de la Ciudad (lejísimos de ser los actuales, por cierto, pero no me voy a detener en eso), y toma como fuente a un asesor del ex legislador Martín Hourest (no conozco al asesor, pero respeto mucho también a Martín), que informa respecto del estado de la ejecución del presupuesto utilizando como fuente la ejecución al tercer trimestre del 2014.
Primer problema, señalado por el descargo de Cerruti: si bien hasta ese momento era la última información disponible respecto de la ejecución del 2014 (la ejecución al cuarto trimestre se publicó el 19 de febrero pasado), lo cierto es que ya por entonces contábamos con un presupuesto 2015 aprobado, que podía despejar dudas respecto de componentes tales como los adelantos financieros para comprar camiones (interesante derivación de una operación de deuda que le costó millones de dólares a la Ciudad porque sus cuentas terminaron utilizadas como seguro de cambio por el sistema financiero).
Segundo problema: Chequeado dice que "Vale la pena aclarar que la frase de Cerruti cuestionó el servicio privado de recolección de basura, por lo que en este chequeo no se incluye el costo del EMUI, que según el presupuesto 2014 recibió $188 millones para brindar el servicio en los barrios de Villa Lugano, Villa Riachuelo y parte de Villa Soldati" (las negritas son mías y difieren de las del original). En primer lugar, no termino de entender porqué se abarca solamente el costo del servicio a través de privados, como si Villa Soldati quedara en otra provincia. Sea de quien sea el error, trataremos igual de despejarlo. En segundo lugar, el EMUI (Ente de Mantenimiento Urbano Integral) no tiene nada que ver en este asunto, ya que se dedica básicamente a tareas de asfalto, arreglo de veredas, etc. El error es que el organismo que se debió citar es el Ente de Higiene Urbana (EHU), que tiene a su cargo la zona testigo de recolección a cargo de la Ciudad, aunque el dato respecto del monto del presupuesto es el correcto.
Otro error que comete Chequeado es decir respecto del Presupuesto 2015 "que aún no está publicado de manera detallada en el sitio de la Ciudad", lo cual no es cierto. La afirmación es del 10 de febrero pero la distribución de créditos completa del presupuesto está publicada en el Boletín Oficial de la Ciudad del 8 de enero de este año (Decreto 3-2015). 

Un presupuesto para la Basura

El presupuesto es un instrumento de gobierno y de administración. Es la expresión contable de la política de un gobierno y así como asigna recursos, asigna responsabilidades a cargo de áreas que tienen que cumplir con el programa a su cargo. La técnica de presupuestación por programas se basa en que la misma se aplica a todo proceso de combinación de insumos que origine productos. Esto significa que se asigna presupuesto a uno o más programas para cumplir determinados objetivos.
Si el objetivo es limpiar la Ciudad de Buenos Aires, el o los programas ideados para tal fin contemplan los recursos necesarios para alcanzarlo: desde recursos humanos al dinero para contratos como los que se pagan a las distintas empresas de recolección. Por ejemplo:


Aquí el ejemplo del presupuesto de un programa (uso el mismo que Gabriela Cerruti para no marear lectores). Aquí están expresados todos los costos que tienen que ver con el servicio de recolección a través de empresas privadas: $ 4.903 millones específicamente para el contrato, 649 millones para enterrar en el CEAMSE (Construcciones) y otros costos vinculados al programa, como los salarios de quienes lo tienen que administrar. Incluso podemos ver la meta física: 19.660 cuadras a las que hay que hacerle recolección de residuos (raro porque el nuevo contrato abarca más zonas de la Ciudad, pero, antes eran más).
Ahora bien, supongamos que este programa contempla toda la limpieza de la Ciudad: el descargo de Cerruti hace la cuenta solamente respecto del contrato: $ 4.903 millones dividido por 19.660 cuadras = 249.405.
Aquí Cerruti se estaría desdiciendo de los $ 280.000 por cuadra. Si en cambio hiciéramos la cuenta en base al costo total del programa (al fin y al cabo, como decimos más arriba, serían todos los recursos asignados a limpiar la Ciudad, el costo por cuadra asciende a $ 291.372.
No obstante, tanto el pliego como la ejecución del 4to Trimestre de 2014 hablan de 22.489 cuadras, con lo que el costo por cuadra sería en este programa de $ 254.719.

El costo de limpiar la Ciudad

Lo cierto es que el "Programa 52. Servicios de Higiene Urbana", no es el único programa en el que la Ciudad asigna recursos para la recolección de la basura y su destino posterior. También existe el Ente de Higiene Urbana, como se menciona en la nota de Chequeado, que tiene a su cargo una zona testigo, pero no es el único: producto de una mayor complejidad normativa, la Ciudad ha ido creando también otros programas que tienen que ver con el reciclado de residuos:

El siguiente es el detalle de programas vinculados a la limpieza, agrupados según la Dirección, Ente o Subsecretaría a cargo:
  • Dirección General de Limpieza:
    • Programa 52. Servicios de Higiene Urbana (ya mencionado): $ 5.728.380.497
    • Programa 53. Control de Calidad del Servicio de Higiene Urbana (el gobierno de la Ciudad privatizó este servicio): $ 199.790.446.
    • Programa 57. Control de Plagas: $ 32.017.440.
  • Dirección General de Tratamiento y Nuevas Tecnologías:
    • Programa 58. Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos: $ 284.009.414
    • Programa 59. Desarrollo de Nuevas Tecnologías: $ 1.342.050
  • Dirección General de Reciclado:
    • Programa 11. Reciclado de Residuos Sólidos Urbanos: $ 651.621.527
  • Ente de Higiene Urbana
    • Programa 85. Recolección, barrido e higiene de la Ciudad de Buenos Aires: $ 257.992.396
  • Subsecretaría de Higiene Urbana:
    • Programa 56. Control de Higiene en Vía Pública e Inmuebles: $ 3.276.000
    • Programa 6. Actividades Comunes a los Programas 11-52-53-56-57-58-59 y 85 (como se puede observar, todos los programas involucrados con el servicio de Higiene Urbana que fuimos detallando): $ 5.989.910
La suma de todos estos programas vinculados al servicio de higiene urbana de la Ciudad de Buenos Aires es de $ 7.164.419.680 (8,36% del total del gasto del Gobierno de la Ciudad). Este es el costo real de la basura según el presupuesto 2015 (a enero, porque seguramente la ejecución será mayor como todos los años).
Medido en cantidad de cuadras, y tomando el número más generoso que aparece en las metas físicas respecto del contrato con privados, tendríamos que sumar 22.489 cuadras a las 2.609 a cargo del Ente de Higiene Urbana: 25.098 cuadras.
Es decir, el costo por cuadra de la limpieza de la Ciudad es de $ 285.457, apenas por encima de la cifra de Gabriela Cerruti.
Tomando la cifra del último censo (2.890.151), el costo por habitante del servicio de limpieza de la Ciudad de Buenos Aires es de $ 2478,90, aproximadamente el doble de la cifra estimada en la nota de Chequeado.com.



Caro. Tal vez no el mejor.

jueves, 19 de septiembre de 2013

La ejecución, al ritmo de la campaña


Anduve echando un vistazo a la ejecución presupuestaria (la plata que se lleva gastada del Presupuesto aprobado por la Legislatura para todo el año) correspondiente al segundo trimestre de 2013, publicada por el Ministerio de Hacienda de la Ciudad en la página web del Gobierno local.
A esta altura no vamos a mostrar resultados de gestión muy distintos de lo de siempre: bajo porcentaje de ejecución en inversión social, mientras que lo relacionado con el maquillaje de la Ciudad, con el gasto en publicidad y en los contratos y transferencias vinculados a actores privados muestra una tendencia a una fuerte sobreejecución. Les dejo algunos datos que surgen de la ejecución del segundo trimestre:

Inversiones de Campaña:
  • De los $ 221 millones que tiene el Jefe de Gobierno para gastar en publicidad a través de la Secretaría de Comunicación Social, al 30 de junio ya había gastado el 66,58%: $ 147 millones.
  • El arreglo de veredas tiene una ejecución del 95,05% ($ 79 millones sobre $ 84 millones).
  • El cuidado y puesta en valor de espacios verdes lleva una ejecución del 65,96% ($ 213 millones sobre $ 329 millones).
  • La Dirección General de arbolado ejecutó el 75% de su presupuesto ($ 30 millones sobre $ 40 millones).
  • El bacheo y asfaltado que realiza el Ente de Mantenimiento Urbano integral tiene una ejecución del 93,59% ($ 355 millones sobre $ 379 millones).
Respecto de temas de fondo, la ejecución es mucho más baja:
  • El Ministerio de Salud lleva ejecutado el 29,53% del presupuesto para construcciones ($ 118 millones sobre $ 401 millones) y sólo el 10,45% del presupuesto para equipamiento ($ 14 millones sobre 135 millones).
  • El Ministerio de Educación ejecutó el 13,93% del presupuesto para equipamiento. La Dirección General de Infraestructura y Equipamiento del Ministerio de Educación ejecutó el 30,78% de su presupuesto ($ 79 millones sobre $ 256 millones).
  • Del dinero destinado al subterráneo ($ 1.859 millones), se ejecutó el 34% ($ 637 millones).
  • La Policía Metropolitana ejecutó el 40% de su presupuesto, pero solamente invirtió el 0,57% del presupuesto para la construcción de nuevas comisarías ($ 89.000 sobre $ 15,5 millones) y el 19,09% del presupuesto destinado a equipar a la fuerza en la primera mitad del año.
  • Las obras para los arroyos Vega y Medrano no tienen presupuesto. El Programa de Desarrollo de la Infraestructura de la Red Pluvial , con el que se planea hacer sólo 160 metros de desagüe en todo el año, tiene una ejecución del 22,42% ($ 6,6 millones sobre $ 29 millones).
  • El Instituto de la Vivienda ejecutó el 31,12% de su presupuesto ($ 236 millones sobre $ 760 millones).
Otros datos importantes de la ejecución
  • Los contratos de recolección de basura a través de empresas privadas tienen una ejecución del 52,73% ($ 1.238 millones sobre $ 2.347 millones).
  • La deuda de la Ciudad pasó de $ 7.056,5 millones al cierre del 2012 (sin contar deuda flotante) a $ 9.204,6 al 30 de junio del 2013 (un 30,44% más). La deuda nominada en moneda extranjera o atada a su valor (bonos dólar linked) es el 97% del total.
  • Las transferencias a escuelas privadas tienen una ejecución del 55,63% ($ 903 millones sobre $ 1.623 millones).
Imagen: web del GCBA

viernes, 30 de agosto de 2013

5 años de Gobierno PRO, en números.

Pocas semanas atrás se publicó la Cuenta de Inversión 2012, algo así como el balance del año presupuestario de la Ciudad. Como hace rato que no escribía nada y llevo una serie de gráficos que voy actualizando a medida que aparecen los resultados de la ejecución del presupuesto, me pareció buena idea compartir algunos y hacer algunos comentarios (breves, por falta de tiempo).
El gráfico que encabeza esta nota es el resultado económico. Para novatos, lo que está debajo de cero es déficit, algo que viene ocurriendo sostenidamente desde el 2006 (con la única excepción del año 2008). El resultado primario es el total de ingresos y gastos sin contar lo que se paga de intereses de deuda, y el resultado financiero incluye estos últimos.
Como se puede ver, hemos gastado a cuenta en estos últimos años, a pesar de contar con altas tasas de crecimiento en la mayoría de los ejercicios y con fuertes aumentos de impuestos, como los que sufrió el ABL:

Obviamente, el déficit ha sido cubierto con deuda que, como se puede observar en el siguiente gráfico se ha multiplicado casi por tres, medida en dólares, durante los primeros cinco años de Mauricio Macri al frente del Gobierno de la Ciudad:

Del total de la deuda de la Ciudad, aproximadamente el 97% está nominada en moneda extranjera o atada a su valor. Es decir, una devaluación del 40% como propone el Presidente del Banco Ciudad, Federico Strurzenegger, aumentaría la deuda automáticamente en casi el mismo porcentaje.
En estos días en que se discute volver a endeudarnos, como propone la alianza entre el PRO y el Frente Renovador de Massa, podría ser útil observar en qué medida ese mayor endeudamiento redundó en obras.

Como se puede observar, con la única excepción del año 2008, el mayor endeudamiento sólo sirvió para mantener el nivel de inversión en torno al 15%, algo que ya se venía logrando desde el año 2005 sin endeudarse. Es decir, de cada 100 pesos adicionales con los que contó el Gobierno de Macri por aumentos de impuestos, por la propia dinámica del crecimiento económico y, fundamentalmente, por un aumento del stock de deuda en torno a los 900 millones de dólares, 85 pesos fueron a parar a gastos corrientes.

El destino del gasto:

El gráfico que sigue muestra la evolución nominal de distintos rubros de gasto e inversión respecto del 2007. Se puede sacar alguna conclusión respecto de las prioridades de la gestión observando qué rubros crecen por encima del promedio y cuáles por debajo:
 Gasto en Personal:

El gasto en personal no ha sido una carga extra en el total, sino que se ha mantenido estable:
 Claro está, si se mantiene dentro de los mismos porcentajes sobre el gasto en un contexto de crecimiento de recursos, además de los salarios, puede ocurrir que también haya un incremento en la planta:

 Yendo a un rubro específico de gasto, el crecimiento del peso del gasto en recolección de residuos sigue siendo sostenido. De hecho, en el 2012 el gasto total que insumió la basura (casi todo efectuado a través de contratos con empresas privadas), alcanzó los $ 2.980 millones, más de mil millones de aumento respecto de los $ 1.927 millones que se gastaron en este servicio durante el 2011.
Vivienda:


A pesar de estos datos que demuestran una creciente tendencia a la concentración de la propiedad inmobiliaria en menos manos (y de la mano de ello el aumento del porcentaje de porteños que deben alquilar una vivienda). El Instituto de Vivienda ya no se dedica a construir viviendas (algo que sin duda contribuye a la falta de stock y por ende a agravar el problema:


Para cerrar, y por fuera de los números del presupuesto, los últimos resultados suministrados sobre mortalidad infantil indican que bajó 4,7% en 2012, pero es 21% más que en 2010 y mayor que cuando asumió Macri. 

En Comuna 6, donde el Jefe de Gobierno cerró la terapia intensiva neonatológica del H. Durand, la mortalidad infantil creció un 73,08%, de 5,2 a 9 por mil.

lunes, 17 de octubre de 2011

Presupuesto 2012 para la Ciudad (Primera parte): Sopa de nuevo


Es díficil que alguien cambie su forma de actuar cuando lo que hace le da resultados. Por lo menos eso puede constatarse cuando se analiza el proyecto de presupuesto 2012 que envió a la Legislatura de la Ciudad el Jefe de Gobierno recientemente reelecto, Mauricio Macri.
Poco se puede decir más allá de lo que se ha dicho hasta ahora en este blog. Por eso, más allá de que más abajo intentaré respaldar con algunos datos mis afirmaciones, al revisar los números del proyecto y el detalle de su articulado, nos encontramos con la misma política: previsiones de crecimiento e inflación insuficientes para dar cuenta de los recursos que se han de obtener y una inexistente perspectiva de aumentos de gastos (salarios, redeterminaciones de contratos de obra y servicios) incluso sin tener en cuenta la inflación esperada (9.2%).
Acompañan estas previsiones las facultades para mover partidas (libres hacia adentro del mismo inciso y en un 10% del gasto no salarial para el resto, que el macrismo ha utilizado frecuentemente en detrimento de las partidas de gasto social), y una historia de ejecución que también ha afectado negativamente las políticas sociales beneficiando a su vez el gasto en publicidad o el aumento de los créditos destinados a obras menores en el espacio público, por ejemplo.
En este contexto, resulta casi imposible prever si el déficit primario estimado en $ 548.974.246 se va a concretar o si ocurrirá como en los ejercicios anteriores, en los que la cifra presentada difirió en forma considerable respecto de la finalmente verificada en la Cuenta de Inversión respectiva:


De esta forma, poco podemos decir respecto de la evolución de la política de endeudamiento y su impacto en la inversión, aunque no hay elementos para creer que haya un cambio sustancial respecto de la política desarrollada hasta ahora. Si bien no se prevé concretar nuevas operaciones de deuda en el presupuesto enviado, parte de la inversión se sustenta en autorizaciones ya efectuadas, y habrá que ver qué ocurre con la colocación de un bono de u$s 500 millones que entró en un impasse debido a la crisis internacional. Es posible que el presente ejercicio cierre con una fuerte restricción de la inversión combinada con un aumento de la deuda flotante de persistir esta situación. Cabe mencionar, asimismo, que el Ministro de Hacienda anunció la semana pasada ante los legisladores de la Comisión de Presupuesto que podría intentarse la colocación de un crédito puente.
En todo caso, la única discusión posible es la que terminará dando cuenta de la recaudación real, una vez que el ejecutivo envíe el proyecto de ampliación presupuestaria una vez recorrido parte del 2012, para dar cuenta de esos recursos. En ese contexto, la única pelea de fondo es la relacionada al aumento del ABL, que trataremos en una segunda nota.

Prioridades

Es interesante destacar que con motivo de la tardía aprobación del presupuesto 2011, la pauta de aumentos salariales sí fue incluida en dicho presupuesto, con lo cual quedaron más claras algunas prioridades del Jefe de Gobierno a la hora de contar con mayores recursos. La marcha del presupuesto respecto del presupuesto vigente al segundo trimestre del 2011 (última ejecución presupuestaria disponible, lo que no nos permite alcanzar conclusiones relevantes) permite observar que al igual que en la formulación del presupuesto 2011 la evolución presenta un claro perfil de ganadores y perdedores, que se ha mantenido dentro de lo que podemos llamar una constante de la política del PRO: mientras las áreas de Salud, Desarrollo Social y  Educación crecen en torno al promedio de crecimiento del presupuesto de los distintos ministerios, la Jefatura de Gabinete y los Ministerios de Justicia y Seguridad, de Desarrollo Urbano, de Hacienda y de Desarrollo Económico crecen muy por encima. Ni hablar del impacto del vaciamiento del Instituto de Vivienda en la jurisdicción Jefatura de Gobierno o de la disminución nominal del presupuesto de Cultura.


Párrafo aparte merece el Ministerio de Espacio Público, que parece estar fuera de la regla. No obstante, en la ampliación presupuestaria aprobada el pasado 15 de septiembre, en la que se aprobaron $ 1.200 millones adicionales de presupuesto, el área que conduce Diego Santilli se llevó la parte del león, con un 25,24% del monto total, en gran medida destinada a la gestión de los contratos de recolección de residuos. Es así que se da el fenómeno de que el módico crecimiento de su presupuesto contiene una previsión de $ 1.873.317.663 destinados a la gestión de los contratos de recolección contra un gasto que de acuerdo a la ejecución del segundo trimestre puede estimarse para el año en curso como mínimo en $ 1.800 millones.
Estamos hablando del contrato más importante, que se lleva aproximadamente el 13% del gasto no salarial de la Ciudad de Buenos Aires. El escaso crecimiento porcentual del Ministerio de Espacio Público es explicado claramente por la imprevisión de la evolución futura del costo de la basura.
Más aún, luego de cerrados definitivamente tres ejercicios (2008, 2009 y 2010), se puede observar la evolución porcentual de distintos rubros de gastos y tener más claro el impacto de la política presupuestaria desarrollada:


La evolución del gasto total muestra un porcentaje del 101,17% en 2010 respecto del 2007. Como se puede ver, los contratos de recolección crecen por encima de esa cifra (moderando su crecimiento recién en 2010 luego de dos años de un crecimiento muy por encima del promedio) y casi 9 puntos por encima del promedio del gasto corriente del que son parte.
El rubro publicidad y propaganda podemos ver un altísimo nivel de crecimiento ($ 196 millones contra $ 56 millones en 2007) al punto que ya en el segundo trimestre se encuentra ejecutado su presupuesto casi en su totalidad.
Asimismo, se da una particularidad en el caso del Ministerio de Educación: si tomamos la evolución del Ministerio el promedio no es malo, pero no sucede lo mismo si diferenciamos el gasto vinculado a las transferencias a la educación privada del resto del Ministerio. Es así que mientras el gasto en educación privada aumenta un 121,20 %, el resto de las erogaciones del Ministerio apenas alcanza al 84% de aumento, muy por debajo del promedio, lo que explica la constante disminución de la participación de la educación pública en el total del gasto. También lo explica la bajísima ejecución del presupuesto de infraestructura escolar, por supuesto.
También el Ministerio de Salud tiene una evolución porcentual baja en el ritmo de aumento de gasto, lo que también explica la caída de esa cartera en la participación sobre el total del gasto. La inversión en equipamiento hospitalario ha sido claramente la más perjudicada en este caso.
Muy particular es la evolución de la inversión en vivienda. La propia dinámica de las erogaciones efectuadas a través del Instituto de Vivienda muestra claramente el vaciamiento del mismo, llegando incluso a mostrar cifras que en términos nominales son menores a las de años anteriores.
No obstante, el discurso de la administración PRO ha sido atribuir la baja del presupuesto del Instituto a la distribución de responsabilidades en la materia a través de otras jurisdicciones (el Ministerio de Espacio Público y el de Desarrollo Económico), por los que nos pareció que podía resultar ilustrativo observar la evolución de la función vivienda a lo largo de todo el presupuesto. La diferencia es ínfima. No es negativa en términos nominales, es cierto, pero lo es en términos reales. La inflación entre el 2007 y el 2010 está lejísimos del magro 5,64% de aumento observado.   
La segunda parte de esta nota tratará específicamente sobre el aumento del ABL.Clic acá para ir a la nota.

lunes, 21 de febrero de 2011

Nunca Menos


Finalmente el Ministerio de Hacienda del Gobierno de la Ciudad entregó las cifras provisorias (los números finales vendrán de la mano de la Cuenta de Inversión un poco más adelante) de la ejecución presupuestaria correspondiente al año 2010. 
Los datos permiten, en este caso, actualizar algunos informes que hemos publicado anteriormente, y tal vez lo haga para cada tema en particular en notas posteriores, pero lo que se desprende a primera vista del informe de ejecución presupuestaria es que el camino de reducción de la participación de áreas sociales en el gasto total de la Ciudad iniciado ya desde comienzos de la gestión de Mauricio Macri tiende a profundizarse, más allá de los conflictos con docentes y estudiantes o lo ocurrido con el tema de la vivienda a fines del año pasado.
A esta altura, me resulta muy difícil no reiterarme en lo que ya he comentado largamente en este blog. El cuadro que encabeza la nota es elocuente: la suma de los porcentajes de participación de los Ministerios de Salud y Educación, más lo correspondiente al Instituto de Vivienda, sobre el total de gastos de la Ciudad, muestra una pérdida de ocho puntos porcentuales respecto del 2005 (último año de la gestión de Aníbal Ibarra).
Si tenemos en cuenta lo que significa un punto en el total de gastos de la administración pública en 2010, equivale a una pérdida conjunta de presupuesto de $ 1.600 millones.

Algunos datos:

El Ministerio de Educación, al que en el 2007 (último ejercicio previo al mandato del actual Jefe de Gobierno) le tocó el 27,84% del total de gastos, se llevó en 2010 el 24,75%. Según los parámetros de la ley de financiamiento educativo, el piso es el 27,57%. Todo ello en un marco de crecimiento de la participación de los subsidios a escuelas privadas dentro de la cartera educativa: las transferencias a Escuelas Privadas, que en 2007 fueron por $ 412 millones, en 2010 significaron  $ 918 millones. Su participación dentro del Ministerio de Educación pasó del 14,93% al 17,78%:


La Ejecución del presupuesto de infraestructura escolar respecto de lo aprobado por la Legislatura fue del 36,07 %.


El caso de Vivienda es paradigmático. Los conflictos del año pasado no fueron casuales sino que tienen estrecha relación con el abandono de la política de vivienda por parte de la Ciudad:


El gráfico no está hecho en base a valores reales, sino nominales. En el año 2005 la Ciudad destinó $ 214 millones a la política de Vivienda y en el año 2010 la suma de $ 231 millones. Eso sí, mientras el gasto total de la Ciudad en 2005 ascendió a $ 5.815 millones, en 2010 multiplicó esa cifra casi por cuatro. La principal explicación la podemos encontrar en el derrumbe de los niveles de ejecución presupuestaria: 


El presupuesto del Instituto de Vivienda fue ejecutado en tan solo el 44,6 % en 2010. Sobre el total de Gastos, el Instituto de Vivienda se llevó solamente el 1,1%. En 2007 era el 2,91%:

 
El Ministerio de Salud también registró la menor participación sobre el total de gastos de los últimos 10 años: el 20,71%.
La gestión de los contratos de residuos alcanzó un nuevo récord: $ 1.364 millones, es decir el doble de lo que se gastaba en 2007.
Eso sí, la publicidad oficial tuvo otro año de rotundo éxito presupuestario: la Secretaría de Comunicación Social llegó a gastar en "Publicidad y Propaganda" la suma de $ 136.685.013,62, cuando su presupuesto original era de $ 95.900.697. Es decir, una ejecución del 142,52 % del presupuesto, engrosado a costa de comedores escolares, por ejemplo.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Ganadores y perdedores del presupuesto de la Ciudad II: Basura


Vamos a empezar este artículo con un cuadro al mejor estilo "comunicación PRO": un crecimiento del gasto en recolección de residuos exponencial, medido en millones de pesos y en forma nominal. Podemos señalar algunos hitos:
2005 (último año de la gestión Ibarra): $ 349.299.562,51
2007 (último año de la gestión Telerman): $ 732.935.748,60
2009: $ 1.308.346.008,07
2010: $ 1.600.000.000
En este caso sí se podría decir que el Gobierno de Macri lleva gastado en dos años y medio más dinero que en los 8 años anteriores: mientras que en el periodo 2000-2007 la Ciudad tuvo que pagar por la recolección basura $ 2.636.735.153,91, en los dos años y medio de gestión PRO ya llevan $ 2.875.444.740,89.
Las cifras corresponden a los datos que suministra el Gobierno de la Ciudad a través del Ministerio de Hacienda y que se pueden encontrar en las cuentas de inversión de cada año finalizado. El número correspondiente al 2010 es una estimación, bastante conservadora por cierto, elaborada en base a la ejecución del primer semestre y al proyecto de ampliación presupuestaria recientemente remitido a la Legislatura por el Poder Ejecutivo y caratulado con el número 2702-J-2010, en el que se piden $ 330 millones adicionales. Los totales se componen de la suma del gasto que se realiza a través del Ente de Higiene Urbana (que tiene a su cargo la llamada Zona V de la Ciudad) y la Dirección General de Limpieza (antes denominada de Higiene Urbana), que es la que se encarga de la relación con las empresas privadas que tienen a su cargo el resto de la Ciudad. En definitiva, a estos datos que se pueden ver resaltados en la planilla de la ejecución presupuestaria del segundo trimestre (el presupuesto es la primera columna y la tercera es la ejecución) hay que adicionarles $ 330 millones:


Por supuesto que los números arriba expuestos, sin tener en cuenta que hubo inflación en el medio, no nos deberían decir demasiado, aunque resultaría muy tentador utilizarlos para decir que hay un récord de gasto en base a ellos, como el Gobierno de Macri nos tiene acostumbrados a escuchar, y de lo que hemos dado cuenta en notas anteriores, como la referida a los datos sobre inversión en infraestructura escolar.
Sin tener cifras de inflación del todo confiables, podemos analizar los datos desde otros costados. Una primera aproximación podría ser fijarnos cuánto representa el gasto en recolección de residuos respecto del gasto total de la Ciudad:


Aquí se puede observar que el crecimiento es muy fuerte en los últimos años. Al cierre del año 2009, la participación del gasto en recolección de residuos sobre el total alcanzó la cifra récord de 8,21% del total, muy superior al 6% que representaba en 2005 y también al 7,38% que representaba en 2007. 
Cabe tener en cuenta que a valores del gasto total que podemos estimar para el año 2010 ($ 20.000 millones), un punto porcentual representa $ 200 millones. Dicho de otra manera, si este año se gastara efectivamente $ 1.600 millones (cifra en la que probablemente nos quedemos cortos), los ocho puntos porcentuales que significaría del gasto total implicarían un aumento del costo cercano a los $ 400 millones respecto de 2005.
También puede ser importante analizar la relación entre el gasto efectuado por la administración en forma directa, a través del Ente de Higiene Urbana, y los contratos de recolección llevados a cabo por empresas privadas: mientras el gasto efectuado a través del ente acumuló un crecimiento durante los primeros dos años del Gobierno de Macri  del 42,74%, la Dirección General de Limpieza acumuló un aumento del 83,29% en el mismo periodo. 
Si además tomamos en cuenta el gasto que podemos estimar para el 2010, en el caso de la Dirección General de Limpieza el aumento durante la gestión macrista alcanzará casi el 130%, mientras que de acuerdo a la ejecución del segundo trimestre no podemos observar perspectivas de aumento del costo del servicio que presta el Ente (de hecho el presupuesto está subejecutado y no se solicita ampliación del mismo). Cabe mencionar que el gasto total de la Ciudad durante el periodo de Gobierno de Mauricio Macri será a fines del 2010 el doble de lo que fue en 2007, lo que implica un crecimiento del gasto en basura a través de privados de 30 puntos por encima del promedio.
Esto produce además una relación de costos que se dispara hacia el sector privado: mientras en 2007 la dirección General de Limpieza gastaba nueve veces y media lo que costaba el Ente de Higiene Urbana ($ 660 millones contra $ 70 millones), al cierre de 2010 la relación será de quince a uno: $ 1.500 millones contra $ 100 millones. Más interesante aún es observar las denominadas "metas físicas" del presupuesto de cada una de las áreas. En las planillas (las capturas pertenencen al Tomo III de la información anexa al proyecto de presupuesto de la Ciudad) tenemos la cantidad de "cuadras" que corresponde limpiar a través del Ente:


También la cantidad de cuadras que se limpian a través de las empresas privadas:

Hay que mencionar que se podría tomar sólo el costo del contrato y no de toda la Dirección General de Limpieza (aunque en nuestro criterio el costo de la administración hay que contarlo, aún a pesar de que podamos terminar considerando que Ciro James hizo algo por la educación pública de esta Ciudad). Tal vez si circunscribiéramos el análisis al costo del contrato de recolección (cerca de 1.250 millones para el 2010) la relación sería menor, 12,5 veces el costo del Ente. Así y todo, teniendo en cuenta todas las particularidades que puedan tener las diferentes zonas de la Ciudad, el volumen de residuos y los pagos al CEAMSE, no parece haber demasiada justificación para que el costo se multiplique de esa manera si se trata de limpiar 3,5 veces más cuadras.
Sin duda que a la luz de estos números, cabe preguntarnos hasta que punto le conviene a la Ciudad mantener en manos privadas el servicio y en todo caso en qué condiciones. Es un debate pendiente.

Fernando Renzi - Aníbal Ibarra.

martes, 8 de junio de 2010

Prioridades de la administración Macri: Discurso y realidades

En una nota publicada apenas tuve los datos preliminares de la ejecución del presupuesto de la Ciudad en el año 2009 tracé un paralelo en la evolución del gasto en distintos rubros que permitía observar algunas de las prioridades de la gestión Macri respecto del uso de fondos públicos.
La nota, titulada "Ideología en estado puro", mostraba cómo algunos destinos de los fondos públicos habían crecido muy por encima del gasto total de la Ciudad mientras que otros lo habían hecho muy por debajo o incluso habían sido inferiores en términos nominales (ni que hablar en términos reales) a lo que se había heredado como resultado 2007.
En esta ocasión propongo otro enfoque, vinculado con el principal argumento a favor de la suba de impuestos que es la necesidad de hacer frente al pago de salarios de los empleados públicos. Decía en una nota alusiva al aumento de Ingresos Brutos:
"si observamos lo que significa en el gasto total de la Ciudad el inciso 1º (el pago de salarios de docentes, médicos y trabajadores municipales), encontramos que representaba en el año 2007 un 50,98% de las erogaciones, mientras que en el año 2009 encontramos que representó el 49,14%. Esto significa que a valores del año 2009 los trabajadores públicos de la Ciudad perdieron participación en el gasto en una cifra que ronda los $ 300 millones."
Teniendo en cuenta que a valores del Presupuesto 2010 un punto porcentual dentro del gasto equivale a una cifra cercana a los $ 200 millones, puede ser un ejercicio interesante observar la evolución de la participación de algunos gastos en el total como forma alternativa de analizar las prioridades de inversión en la administración PRO.  De hecho, teniendo en cuenta la evolución mostrada en el post anterior la conclusión es más o menos la misma. 
Se puede incluso mostrar algunos ejemplos con series pos crisis 2001-2002 que son bastante elocuentes:


La evolución del gasto educativo total muestra una caída en el año 2008. Los $ 2.761.058.341,84 del año 2007 representaron un 27,84% del total del gasto mientras que los $ 3.578.017.778,90 del 2008 significaron el 26,64 del total erogado. Hay que tener en cuenta que el aumento nominal tiene que ver con el impacto del gasto corriente por las subas acordadas con los docentes, ya que la inversión en infraestructura y equipamiento escolar cayó en términos nominales (ni que hablar en términos reales con una inflación que superó el 20% anual) respecto del año 2007 ($ 126 millones en 2008 contra $ 135 millones en 2007). También el aumento del gasto corriente tiene que ver con las transferencias a Educación Privada cuyo violento crecimiento muestra el cuadro arriba expuesto.
De hecho, si observamos los porcentajes sobre el gasto total que representa la Educación de Gestión Pública (gasto total de educación menos las transferencias a escuelas privadas), la caída del gasto es aún más pronunciada: los $ 2.348.624.360,56 que se invirtieron en 2007 representaron un 23,68% del gasto total mientras que los $ 2.965.591.583,05 pasaron a representar el 22,08 del total. La situación se agravó en el año 2009, ya que la educación de gestión pública cayó a significar sólo el 21,70% del presupuesto, en un marco en el que el gasto educativo total se mantuvo estable respecto del año anterior (26,66% cuando en 2008, como habíamos dicho fue del 26,64%). La diferencia, obviamente, fue que las transferencias a la Educación Privada se hicieron a costa de la Educación de Gestión Pública, y en particular respecto de la inversión en infraestructura, que cerró el ejercicio 2009 con una ejecución del 56,81%.

Por su parte, Vivienda ha sufrido una fuerte caída en su participación en el gasto que comenzó en el 2007 pero se acentuó a nivel de perforar el piso de participación en el gasto que se había producido con la crisis 2001-2002. La actual administración se encargó de que la inversión en Vivienda pasara a representar la mitad del porcentaje heredado (1,47% en 2009, con $ 238 millones, contra 2,91% en 2007, con $ 298 millones):


El panorama respecto del Ministerio de Salud va de la mano de lo ocurrido en la cartera educativa. En este caso, la evolución del gasto muestra los siguientes datos:

2007: $ 2.250.744.195,78 (22,69%)

2008: $ 2.886.695.853,93 (21,49%)

2009: $ 3.581.316.458,25 (22,13%)


La caída es muy pronunciada el primer año aunque hay una recuperación parcial en el segundo. En este caso, la inversión en infraestructura y equipamiento muestra un retroceso marcado que viene del año 2007:

La evolución de la inversión habla por sí sola y ya ha sido objeto (así como el gráfico precedente) de un análisis previo: $ 107.264.213,71 en 2007 (1,08% del gasto total), $ 108.076.253 en 2008 (recordemos en este caso la importancia de medir este mínimo aumento en términos reales porque significa una fuerte baja ya que como porcentaje del gasto total pasó a ser el 0,80 %) y $ 63.794.995,66 en 2009 (0,39% del gasto total).

Se pueden agregar datos respecto de otros rubros en los que habido una caída de la participación en el gasto que también ha significado una disminución en términos reales de la inversión y hasta en términos nominales, como el caso del mantenimiento de la red pluvial. Por supuesto que la nueva matriz de gasto ha tenido sus ganadores. El crecimiento exponencial de la deuda y la acumulación de vencimientos hace que crezca fuertemente en 2010 su incidencia en los pagos que realiza la Ciudad. Asimismo hemos desarrollado el fuerte crecimiento del gasto en mantenimiento de la vía pública.
Claramente las empresas de recolección de residuos han incrementado su jugosa participación en la torta:


Por último, no me quiero olvidar del rubro estrella de la administración de Mauricio Macri: la publicidad oficial ha pasado de representar el 0,53% del gasto en 2007 al 0,74% en 2009, pasando de $ 52 millones a 120 millones. Porque más importante que hacer es decir que se está Haciendo.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Sobre el posible aumento del ABL


"Les aseguro, Joaquín, a usted y a los oyentes, que con los recursos que hoy tiene la Argentina a nivel nacional, los seis mil millones que tiene la Ciudad y los recursos que tiene la provincia, gestionándolos como gestiona cualquier ama de casa su economía, alcanza para resolver todos los problemas. Es mentira que tenemos problemas de presupuesto, es problema de organización, de gestión..."

Mauricio Macri, en el programa Desde el Llano, TN,
poco tiempo antes de la elección de 2007.


En septiembre del año pasado me atreví a imaginar un escenario para fines del 2009 en el que el Gobierno de la Ciudad aumentaría impuestos. Debo decir que mis previsiones apuntaban a un aumento del ABL, que finalmente no se produjo, y si bien la Ley Tarifaria que se aprobó retocó hacia arriba alguna alícuota de ingresos brutos, introdujo el cobro de impuesto de sellos a la venta de autos usados y tuvo algunos incrementos en tasas por servicios que presta la Ciudad (y entre ellos algunos aumentos muy elevados en los precios de los registros de conducir y los servicios de cementerios), las subas lejos se encuentran de equilibrar las cuentas públicas, aún a pesar de que la administración Macri estimó para 2010 una inflación de poco más del 6%, por lo que las previsiones de ingresos por impuestos al consumo se encuentran lejos de la realidad y se recaudará mucho más de lo previsto.
Aparentemente me equivoqué respecto de la fecha.

¿Qué grava el ABL?

En estos días en que la administración Macri salió a hacerse cargo de su intención de subir el ABL, creo conveniente hacer referencia a algunos ejes de discusión.
El primero de todos es que el ABL, a pesar de que la sigla induce a pensar de que se trata del cobro del servicio por alumbrado, barrido y limpieza, es en realidad un impuesto sobre el patrimonio, que grava la propiedad inmueble. De hecho, a pesar de que incluye ítems referidos a la limpieza de sumideros y a la construcción del subte (Ley 23.514), el grueso de lo que se recauda carece de afectación específica, por lo que no necesariamente esos recursos deben asignarse al pago de los servicios vinculados con la reparación de luminarias o con la recolección de residuos.
De hecho, la basura se ha llevado en el último año el equivalente a la casi totalidad de la recaudación de ABL, una relación que ya se había producido en el año 2007 cuando se recaudó por ABL $ 741.931.636,32 y se gastó en la basura $ 732.935.748,60. Este aspecto es importante porque para el año 2008 se produjo un aumento promedio del 100% en lo que pagan los habitantes de Buenos Aires por este impuesto, llegando en algunos casos a más del 300%. El problema es que mientras en el periodo 2008-2009 el servicio de higiene urbana que presta directamente el Gobierno de la Ciudad creció un 34,75% (un cifra por debajo de las estimaciones de inflación del periodo y muy por debajo del colchón de aumento del ABL que había logrado el macrismo), el servicio prestado a través de empresas privadas aumentó un 83,15%, llevando el gasto de $ 662.488.173,43 en 2007 a $ 1.213.411.175,57 en 2009 (totalizando el gasto en limpieza en $ 1.308.346.008,07, mientras que de ABL se recaudó $ 1.423.205.219,21), lo que en parte explica las necesidades financieras del Gobierno de la Ciudad, además de otros gastos y de un particular esquema de prioridades.
Lo que no se explica, por supuesto, es el motivo de las disparidades de los aumentos de costos entre privados y Estado y por qué las empresas recibieron aumentos muy por encima de cualquier estimación estatal o privada de inflación, pero lo importante es señalar que el ABL no tiene que ver con los precios de los distintos servicios que mucha gente cree que incluye, y es mejor que sea así, porque si Macri pudiera descargar directamente los costos sobre los contribuyentes, sin duda serían mucho mayores.

Reforma Tributaria

Otro tema que hay que tener en cuenta en el debate sobre el aumento de ABL es cómo se enmarca en una discusión más amplia sobre una reforma tributaria. En principio los impuestos sobre el patrimonio son más progresivos que los impuestos al consumo (la principal fuente de recaudación de la Ciudad es el Impuesto sobre los Ingresos Brutos), pero hay algunas particularidades: no es lo mismo cobrar ingresos brutos a la venta de pan o leche que al producto de la explotación de juegos de azar o a la especulación financiera. Cualquier análisis de la progresividad o regresividad del cobro de ingresos brutos debe sopesar las actividades que se encuentran gravadas, las alícuotas que tributan y lo que en definitiva se recauda.
Por otra parte, no da igual cobrar impuestos sobre las muchas propiedades que en la Ciudad superan el valor de mercado de un millón de dólares (concentradas especialmente en pocos barrios) que hacerlo sobre departamentos de uno o dos ambientes que se destinan al alquiler, sobre todo teniendo en cuenta que quien termina afrontando el impuesto es el inquilino, no el propietario. En este sentido, para una importante cantidad de asalariados que pagan un alquiler y que sufrieron el impacto del aumento que se produjo con la primera factura de ABL de 2008, cualquier nuevo aumento superaría en conjunto las mejoras que puedan haber logrado en sus sueldos.

Valor de Mercado: mal destino.

Una última cuestión es la intención de tomar el valor de mercado de las propiedades dejando de lado la construcción de indicadores que lleva a la obtención de un valor fiscal. Tomar una decisión así puede tener dos consecuencias altamente negativas: en primer lugar, si no se modificara la alícuota, el ABL podría sufrir aumentos que superen largamente el 1000%. Si la alícuota se llevara al 1% del valor de mercado (tope anual introducido por el macrismo en la Ley Tarifaria de la Ciudad tras los incrementos votados a fines de 2007), posiblemente el ABL se multiplicaría por tres, cifra que no se encuentra muy lejos de la pretensión públicamente señalada por el gobierno de conseguir recaudar al menos $ 3.000 millones más. En segundo lugar, tomar valuaciones de mercado para cobrar el ABL implica que la recaudación de la Ciudad quede en este aspecto atada a los vaivenes del mercado inmobiliario y, lo que es peor, que en un caso de fuerte caída de la actividad económica y de los precios de las propiedades como ocurrió en 2002, la recaudación por ABL se desplome junto con la recaudación por ingresos brutos . Si el impuesto hubiera tenido entonces esas características, sin duda la crisis hubiera sido aún más severa para las cuentas de la Ciudad (en 2002 el ABL representó casi el 16% de los ingresos).
De todas maneras, no está del todo mal tomar los valores de mercado para analizar disparidades que puedan existir frente al impuesto, pero no puede ser esa la base del cobro del mismo.

Los números de la Legislatura

Desde la comunicación del Gobierno de la Ciudad se ha utilizado la propuesta de creación de una Comisión de Reforma Tributaria presentada por Diputados de la oposición para intentar desligar al macrismo de la iniciativa de aumentar el ABL (como si los votos de sus legisladores no fueran indispensables para ello y como si muchos ciudadanos pudieran distinguir esa diferencia al momento de recibir la boleta). La ley requiere 31 votos para aprobarse, y el Ejecutivo cuenta con 26 legisladores propios (sobre un total de 60). En el pasado Macri ha sabido conseguir aliados para todo tipo de leyes, y habrá que ver qué compañeros consigue en esta ocasión.
Evidentemente las necesidades financieras se han vuelto acuciantes y las posibilidades de aumentar la deuda, habiendo acrecentado la de la Ciudad casi un 70% en sólo dos años, son bastante limitadas.

lunes, 1 de marzo de 2010

Ideología en estado puro


(Ilustración: Federico Armada)

Un concepto repetido respecto del Presupuesto de un Gobierno es que se trata de la política traducida a números, pero en el caso de nuestro país (y la Ciudad de Buenos Aires no es una excepción), la existencia de facultades otorgadas a los poderes ejecutivos para mover partidas presupuestarias a su antojo hace de ese concepto una verdad un tanto relativa.
Por eso es importante ver qué es lo terminan haciendo los gobernantes con el presupuesto que se aprueba. Ya he mostrado en notas anteriores que Macri ha cambiado el destino de partidas destinadas a Salud y Educación para arreglar veredas y baches, por lo que se hace necesario ver con mucho detenimiento la ejecución del presupuesto.
En esta ocasión, voy a dar algunos datos respecto de la evolución de diferentes rubros de gastos durante los dos años de gobierno del PRO, evolución que muestra un fuerte retroceso de lo público frente a lo privado, abandono de las obras bajo tierra (con la excepción de las obras como la del Maldonado, de la que ya hablamos en particular) endeudamiento y gasto publicitario exorbitante.
Teniendo como parámetro (hay gastos que crecen mucho más y otros que llegan incluso a descender) una inflación 2008-2009 en torno al 49,5% acumulado (dejo al criterio del lector aceptar como buenas las cifras del INDEC o elaborar algún promedio propio de consultoras privadas como en este caso), los principales datos que encontramos en la ejecución correspondiente a ese periodo nos indican lo siguiente:

* Gastos 2009 respecto del cierre del año 2007: + 63,10%.
* Aumento de la recaudación por ABL: + 91,82%.
* Gastos Corrientes: + 57,21%.
* Gastos de Capital: + 46,69%.

* Educación Pública: + 49,47% (salarios docentes: + 49,06%).
* Inversión en Infraestructura Escolar 2009 respecto de 2007: + 4,48%.

* Instituto de Vivienda: - 17,42%.

* Infraestructura y Equipamiento en Salud: - 40,53%.

* Recolección de Residuos a través del Ente de Higiene Urbana (administra el sector que le corresponde al Gobierno de la Ciudad): + 34,75%.
* Recolección de Residuos. Empresas privadas: + 83,15.

* Ampliación de la red de Subterráneos: - 31,33%.


Fuente: Elaboración propia en base a datos suministrados por el Ministerio de Hacienda del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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