martes, 23 de febrero de 2010
Veredas, escuelas y hospitales II
En una nota que publiqué hace dos meses y medio traté de mostrar de qué forma se establecían las prioridades en materia de infraestructura desde que Macri se hizo cargo del Gobierno, recurriendo a una comparación de la inversión en infraestructura escolar, en infraestructura y equipamiento hospitalario y en mantenimiento de la vía pública.
El cuadro mostraba, con cifras del 2008 y del tercer trimestre del 2009, cómo a pesar de que Salud y Educación tenían presupuestos superiores al arreglo de veredas Macri se las rebuscó para gastar mucho más en esto último. Decía además que la tendencia que marcaban los números parecía irreversible. El cuadro que ilustra esta nota, ya con los números correspondientes al cierre del año 2009, me da la razón.
Al que no le dan la razón estos números es al Ministro de Economía de la Ciudad, que días atrás tuvo este diálogo con Werner Pertot, de Página 12:
WP: –¿Por qué el presupuesto de infraestructura escolar viene bajando desde 2008 (317 millones) hasta 2010 (145 millones)?
NG: –Porque la gran infraestructura se construyó en el primer año. Hubo mucha inversión al principio y ahora baja porque se ha resuelto.
La pregunta sería: ¿cómo es posible concretar en 2008 una "gran infraestructura", si el gasto total de los años 2008 y 2009 apenas supera lo que se había presupuestado sólo para el año 2008?
Peor le fue a Salud. La inversión total en infraestructura y equipamiento de los años 2008 y 2009 apenas alcanza el 70% del presupuesto que votó la Legislatura sólo para el año 2008.
lunes, 22 de febrero de 2010
Inundando Buenos Aires
Pienso que uno de los rasgos de nuestra pobre cultura política radica en la facilidad con la que todos caemos en repetir la frase "los políticos mienten", como si no tuviéramos responsabilidad en ello. Votar a candidatos que nos ofrecen soluciones espectaculares a nuestros problemas y paraísos terrenales a la vuelta de la esquina también debería obligarnos a hacer algún replanteo de las cosas, a fijarnos un poco si no tenemos alguna culpa cuando compramos alegremente espejitos de colores.
Uno de esos espejitos debutó con un furioso color amarillo allá por 2007, con cartelitos como el que ilustra este artículo.
En una semana en que la Ciudad se inundó feo por lo menos dos veces (mientras escribo la nota preparamos los botes para la que parece ser la tercera), asistimos al coro de excusas de un Gobierno de la Ciudad acéfalo por vacaciones que incluyó faltas de alertas meteorológicos, obras en curso, dudosas actitudes de aguas provenientes de otras jurisdicciones, vecinos muy PRO y a la vez terriblemente mugrientos, empresas privatizadas que se echan la culpa mutuamente con los reyes de la privatización y por supuesto el siempre buen recurso de la herencia recibida. Sólo falto San Pedro, pero no da para seguir sumando conflictos con la iglesia católica.
Si de espejitos de colores se trata, es nuestra culpa creer que una Ciudad situada al nivel del mar, recorrida bajo su superficie por un importante caudal de agua y con un ambiente propicio para tormentas de verano no pueda inundarse nunca. Prometer eso es de versero y creerlo es de ignorante. Pero tanta inundación, sin tanta agua como en otras ocasiones, con más obras hechas, debería llamarnos la atención. Más allá de las excusas, algo ocurre.
Tengo pendiente escribir un detalle de cómo ha hecho Macri para endeudar a la Ciudad mucho en muy poco tiempo. Básicamente algo he comentado al respecto, pero la política ha sido suplir la falta de acceso a mercados de deuda con el retraso de los pagos a proveedores, y eso tiene algo de incidencia en lo que está pasando por estos días. Por lo menos es lo que explica la evolución del gasto en limpieza de sumideros desde que asumió Macri, y cómo impactó la política de aumento de la deuda flotante en ese aspecto de la gestión.
Basta ver la evolución del gasto en los últimos tres periodos:
2007: $ 66.109.756,47
2008: $ 68.898.359
2009: $ 60.725.485,71.
Dos cuestiones surgen claramente de esas cifras. En el año 2009 se gastó menos que en los dos años anteriores, a pesar de que se trata de contratos con el sector privado sujetos a procesos de redeterminaciones de precios producto de la inflación, y en términos reales el gasto del 2008 también es sensiblemente inferior al del año precedente. Aún concediendo que pueda haber mejoras en los precios (algo que no se verifica -más bien lo contrario- a lo largo de toda la gestión de Mauricio Macri), resulta muy difícil creer que bajando el gasto se puedan limpiar mejor los sumideros y así impedir que cualquier nivel de lluvias provoque una inundación.
Por otra parte, la política de endeudamiento de la Ciudad a través de la deuda flotante (el atraso en el pago a proveedores) tuvo en 2008 un especial impacto en muchas áreas sensibles de Gobierno, entre las que se encuentra el servicio de mantenimiento de los desagües pluviales. Mientras la deuda flotante del 2007 equivalía a unos dos meses de atraso en los pagos ($ 11.330.895,65 sobre los $ 66.109.756,47 que mencionamos más arriba), la del año 2008 alcanzó los seis meses ($ 33.741.968,79 sobre $ 68.898.359). Si el Ministro de Economía de la Ciudad no mintió a los legisladores cuando presentó el presupuesto (algo muy difícil si la Ciudad volvió a cerrar sus cuentas con déficit en 2009), la deuda flotante al cierre del ejercicio en diciembre pasado está por lo menos a los mismos niveles del año 2008, con lo que el atraso se puede estimar al menos del mismo nivel.
jueves, 18 de febrero de 2010
¿Mentira o ignorancia?


(clic en cada imagen para agrandar)
En estos días en que Macri ha descubierto que también le puede echar la culpa al Servicio Meteorológico Nacional de sus problemas (como si la limpieza de los sumideros dependiera de ese organismo) mucha gente se enteró a través de los medios de que puede acceder a un subsidio que la Ciudad paga para cubrir daños.
Mientras era Rodríguez Larreta el que daba la cara ante la prensa el discurso pareció obviar que se trataba de una ley aprobada unos años atrás. De hecho, la ley 1575 entró en vigencia en enero de 2005, y su reglamentación fue publicada en el Boletín Oficial de la Ciudad el 22 de septiembre de 2005. No es una decisión generosa del Gobierno de Macri como se intentó dar a entender en un principio.
Lo curioso es que según la nota del diario La Nación (también se puede encontrar las mismas argumentaciones en una nota de Clarín sobre la obra del Maldonado y en Crítica), Macri afirma que existe un tope de $ 5.000 determinado por la ley, lo cual no es cierto. El tope lo establece el artículo 2° del Anexo I de la Reglamentación, y por supuesto que no necesita instruir a los legisladores del PRO para que actualicen ninguna ley. La Reglamentación es un decreto, y puede cambiarla hoy mismo si así lo desea.
martes, 2 de febrero de 2010
Veto de Macri a la ley de Publicidad Oficial

Gráfica del Gobierno de la Ciudad. Seguiremos disfrutando de la cartelería con los colores del partido político del Jefe de Gobierno
Hace varios años que la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires intenta regular la publicidad oficial. Basta hurgar en los buscadores de proyectos presentados para encontrar varias iniciativas que intentan impedir su uso con fines electorales a favor de algún partido o para intentar evitar que se la use como forma de coaccionar a la prensa (o de responder a la presión de algún grupo de medios, por qué no).
Más allá de la voluntad de legislar sobre el tema, lo cierto es que técnicamente es difícil hacer una buena ley al respecto. Lo demuestra la gran cantidad de alternativas presentadas, y la sensación es que muchas veces es complicado encontrar la redacción adecuada para controlar la publicidad oficial sin asfixiar una importante herramienta de política pública.
Entre los muchos proyectos presentados se logró aprobar una ley sobre finales del año 2009 que francamente no me dejaba para nada conforme, pero que en algunos sentidos representaba un avance respecto de no tener norma alguna. Los espacios en blanco podían ir siendo llenados con el tiempo, y la ley no tenía en su texto obligaciones gravosas para el Gobierno ni entorpecía un buen uso de la política publicitaria por parte del mismo.
No obstante Macri la vetó. Su partido la apoyó en la Legislatura, pero el Jefe de Gobierno decidió vetarla en forma parcial respecto de varios artículos.
Soy sincero. Esperaba que el veto tuviera un costo político y que Macri no se animara a vetarla. Pero evidentemente pesaron más sus necesidades de cara al 2011. Sin contar con el aparato publicitario del Gobierno de la Ciudad a su servicio, teniendo en cuenta su pésima gestión, sus chances son nulas.
Detallando los principales aspectos del veto podemos demostrar que el discurso PRO iba en muchos casos en el sentido de lo que decía la ley vetada. De hecho algunos artículos surgen del texto de proyectos presentados por Diputados del PRO: basta comparar el texto del artículo 3º de la ley con el del artículo 3º inciso a) del proyecto presentado por la Diputada Martínez Barrios, del PRO, y el del artículo 5º inciso a) con el mismo inciso del artículo 5º de dicho proyecto (2111-D-09) para poder observar de dónde surge el texto vetado.
Sin duda los vetos más importantes fueron efectuados a los artículos 8º y 9º, que son los que inciden más directamente sobre el uso electoral de la publicidad oficial. Son los artículos en los que más se nota el doble discurso del macrismo.
El inciso a) del artículo 8º incluye entre las prohibiciones respecto de la publicidad oficial "incluir el nombre, voz, imagen o cualquier elemento identificable con funcionarios del sector público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires". Este texto fue vetado bajo el fundamento de que "es frecuente que en diversas comunicaciones institucionales se muestren imágenes o voces de funcionarios, con la razonable finalidad de que aquéllos que cumplen una función pública rindan cuentas de sus actos a la ciudadanía, y se den así a conocer" y agrega que la aparición de los funcionarios "tiene como finalidad la rendición de cuentas permanente al votante acerca de las acciones que realiza en la gestión pública para al cual fue elegido". Más allá de que es muy objetable afirmar que la frecuencia de un acto lo convierte de por sí en legítimo o moralmente aceptable (con ese criterio deberíamos aceptar como tales los cantitos discriminatorios en las canchas de fútbol o la falta de uso del casco por parte de los motociclistas), el argumento es insostenible si tenemos en cuenta que lo que se nos dice es que la publicidad oficial se puede utilizar como elemento que sirva a los fines de que se pueda calificar una gestión de Gobierno en particular. Es precisamente esa utilización la que tiene fines electorales y la que se intentaba evitar tanto en el texto de la ley como en los proyectos que le dieron origen. Lo que sostiene el veto en el sentido de que la ley de campañas (Ley 268, y vale aclarar que el texto proviene de la Constitución de la Ciudad) prohíbe realizar propaganda para inducir el voto no es suficiente en absoluto, como se desprende del fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad en Hernández Natalia s/ amparo, en la que los jueces sostuvieron que debe demostrarse que en efecto la publicidad oficial logra convencer al votante de elegir un candidato, lo que habida cuenta el secreto del sufragio es absolutamente imposible.
Además, el texto no surge sólo de los proyectos de la oposición. También existe la prohibición en el proyecto 2731-D-06, firmado por los entonces Diputados PRO Saya, Borrelli, Herrera Bravo y Michetti (artículo 8º) y en el expediente 2992-D-06 de la también Diputada por el PRO Marta Varela (artículo 7 inciso g)).
Por su parte, el inciso b) del artículo 8 del proyecto de ley vetado que llevaba el número 3391 establece que se prohíbe "incluir frases, símbolos, logos, color y cualquier otro elemento identificable o que induzca a confusión con partidos o agrupaciones políticas". El decreto de veto no tiene empacho en volver a confundir al Gobierno de la Ciudad con un coto de caza privado: "cada administración instituye una impronta de comunicación, y esa imagen, en términos comunicacionales, identifica las acciones de una gestión de gobierno en especial", algo que por supuesto se riñe con la prohibición de “fomentar la impresión positiva del partido o sector gobernante” que instauraba el texto del inciso a) de artículo 7º de la Diputada Martínez Barrios y con la de no “tener puntos de similitud conceptual, gráfica y/o visual con ningún partido político” que establecía el inciso f del artículo 7º del proyecto de la Diputada Varela. Otro inciso del mismo artículo de este último proyecto (el d) prohibía inducir a confusión “con los símbolos, ideas, expresiones, diseños o imágenes empleadas por cualquier agrupación política u organización social”.
Con el veto, Macri se garantiza que los colores de su partido (amarillo y negro), sigan siendo los colores de la Comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Respecto del artículo 9º, el veto es definitivamente cínico: la ley prohibía la publicidad oficial (con excepciones vinculadas al desarrollo de los comicios, temas de salud o de servicios públicos) durante los 30 días previos a la elección. En el decreto de veto Macri afirma que “el plazo allí establecido resulta ser excesivo y contrario al estipulado en similares términos por la Ley Nacional 26.571, que fija un plazo de quince (15) días de prohibición a la fecha prevista para la realización de las elecciones primarias y la elección general, plazo que aparece como más razonable en relación con la necesidad de comunicar las acciones de gobierno aún en épocas electorales.”
Puede que sea discutible la razonabilidad del plazo. Se puede argumentar por más o por menos días. Lo que no se puede es contradecir la propia postura tan groseramente, ya que en una conferencia de prensa que brindó el propio Macri en mayo de 2007 y que podemos encontrar en el diario La Nación bajo el título “Macri se quejó de la ‘campaña sucia’ en afiches y en la prensa”, el actual Jefe de Gobierno prometió que en 2011 “no realizará publicidad oficial ni inauguraciones de obras públicas en los 30 días previos a los comicios”
viernes, 15 de enero de 2010
La frontera entre lo natural y lo artificial
En el Museo de Bellas Artes "Emilio Caraffa" de la Ciudad de Córdoba, se puede asistir a la muestra temporal del joven artista Marcos Acosta denominada "Origen de la Catástrofe". La exposición "pone en cuestión la desmesurada voracidad humana y la destrucción que sacía esta voracidad, sin embargo entendida como un proceso también natural y contra el que nada puede hacerse", y a la entrada de la misma pueden leerse una serie de reflexiones como la citada, que invitan a pensar sobre algunos temas.
En particular llamó mi atención la reflexión sobre la frontera entre lo natural y lo artificial. El artista sostiene que todo lo que hace el hombre es natural y en ese sentido no puede diferenciarse un edificio construido por el hombre de un panal o un hormiguero.
Francamente no sé si tiene razón o no, pero lo que dice es una invitación a pensar que en todo caso lo que diferencia lo natural de lo artificial depende de un juicio subjetivo. Bien podría uno pensar que una computadora es algo artificial, pero el razonamiento de Acosta al decir que es algo natural no es para nada fácil de objetar. Especialmente si dejamos de lado lo sencillo que puede ser calificar como artificial un cohete espacial y pensamos en algún objeto más rudimentario, que se pueda comparar con los ingenios de algunos animales (los diques de los castores, por agregar otros ejemplos).
Reflexionar sobre este asunto me hizo recordar la discusión sobre el matrimonio homosexual y cómo se utilizan esquemas de razonamiento que permiten poner prejuicios por delante de una discusión para sostener una posición en un debate.
En un artículo que escribí hace poco criticaba el uso de la etimología de la palabra "matrimonio" al servicio de una posición que sostenía que lo natural era el matrimonio entre un hombre y una mujer, y de alguna manera caí en la trampa de la misma forma en que muchos recurren a ejemplos de homosexualidad en el reino animal para sostener que también es "natural" que haya parejas del mismo sexo. Lo cierto es que si la discusión se da respecto de que un contrato entre seres humanos debe ser autorizado por la ley si es natural o no, abrimos la puerta a todos los prejuicios, y permitimos el único terreno donde la discriminación se siente cómoda: se puede objetar el matrimonio homosexual a partir de objetar su carácter artificial, pero la frontera entre lo natural y lo artificial es un juicio absolutamente subjetivo. Es como discutir que algo se pueda hacer si logra alcanzar un estándar de belleza o de buen sabor.
martes, 22 de diciembre de 2009
Dos años de Macri
Pequeño video resumen, que se hizo en base a la burda propaganda que el Gobierno de la Ciudad sacó por estos días.
lunes, 21 de diciembre de 2009
La distracción Posse

Tero: Ave sudamericana que se caracteriza por gritar lejos del nido, para distraer enemigos.
Extraña designación la de Posse. O tal vez no. Responde exactamente a la ideología del grueso de los integrantes del macrismo (empezando por su líder) y le permite a Macri congraciarse con el núcleo más duro de sus votantes luego del "tropiezo" del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Lo nombraron al frente del Ministerio de Educación, área en la que la gestión ha sido por demás conflictiva, pero no precisamente por sus dotes de negociador (como diplomático de carrera debería tenerlas).
La primera lectura que parecía surgir de la nota del diario La Nación que desató una fuerte ola de rechazos hacia Posse era que el artículo (que hacía tiempo que el diario lo tenía sin publicar) fue puesta en tapa por influencia del Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Bergoglio, aún enojado por la decisión del Jefe de Gobierno de permitir una boda Gay justo en la Ciudad de Buenos Aires. Esta lectura tiene algún asidero en el hecho de que los candidatos a Ministro más ligados a la iglesia (como la Diputada Morales Gorleri) habían sido vetados por Bergoglio, profundamente enojado con Mauricio Macri (algunos hombres de la iglesia vaticinaban por estos días que el episodio del matrimonio había enterrado las chances de Macri de ser candidato presidencial).
Pero hay otra lectura, mucho más preocupante, que es la utilización de la figura de Posse para desviar el eje de la atención lejos del escándalo de las escuchas telefónicas y de los múltiples balances negativos de los dos años de gestión del PRO, algo que buscado o no, está ocurriendo en este mismo momento.
No sé si hay un acuerdo entre los medios y Macri al respecto (estos días el balance de dos años de gestión PRO ha tenido una fuerte presencia en los medios y por lo tanto un considerable gasto), o si incluso hay entendimientos políticos con el Gobierno Nacional para desviar el tema (Página 12 del domingo 20 de diciembre sólo habló de Posse). Lo cierto es que estamos todos enfocados en un tipo que lejos está de cumplir función alguna en el Gobierno de la Ciudad (el decreto 1.106/09 crea una especie de Ministro en las sombras que se ocupa de todos los aspectos de la gestión) y que aparentemente pasa mucho más tiempo de gira por los medios diciendo lo que mucha gente quiere oír en lugar de ocupar su despacho o de visitar las escuelas de la Ciudad.
La discusión ni siquiera parece centrarse en la política educativa de Macri, en los recortes de becas, en los malos sueldos de los maestros o lo que hace con la plata que tiene para construir y reparar establecimientos educativos, razones más que suficientes para cualquier plan de lucha de los docentes, y mucho más importantes que seguirle el circo al bufón de turno.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Veredas, escuelas y hospitales
(clic en la imagen para agrandar)
Dos años de gobierno de Mauricio Macri son toda una invitación a hacer balances. De los muchos que se me ocurren me parece interesante mostrar un cuadro que prácticamente me exime de demasiados análisis.
La gestión del ingeniero ha tenido en materia económica algunos ejes muy notorios: aumento de impuestos, endeudamiento, venta de activos (hace pocos días se vendió al único oferente que participó de la subasta un terreno en Catalinas por $ 95 millones) y déficit. Todos estos recursos deberían sobrarle para cumplir holgadamente con sus promesas.
Ya explicaré con más detalle en una nota próxima por qué se miente cuando se dice que la falta de financiamiento provocada por el Gobierno Nacional fue un obstáculo a la gestión, pero en parte deberíamos dudar del argumento observando el cuadro que encabeza esta nota: podemos ver que en los años 2008 y 2009, a pesar de que los montos votados para infraestructura escolar y hospitalaria por parte de la Legislatura eran individualmente muy superiores a las partidas destinadas a mantenimiento de la vía pública, finalmente se terminó invirtiendo en esto último más del doble que en obras en Salud y Educación (la tendencia en el año en curso da una fuerte impresión de ser irreversible). Lo peor es que para el presupuesto 2010 se envió un proyecto que sincera la decisión: se le otorga más presupuesto al área destinada a arreglar veredas que a Educación y Salud, que ven disminuidos sus presupuestos en forma considerable.
Si sumamos los presupuestos originales para las distintas áreas en el año 2008, encontramos que se preveía invertir $ 765.102.013. Si contamos lo que finalmente se gastó, la cifra alcanza los $ 786.669.378, es decir bastante más.
No hubo un problema de financiamiento ni una falta de recursos. Hubo una clara decisión de priorizar el maquillaje de la Ciudad.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Macri y los cambios al Presupuesto 2009 que votó la Legislatura
Cada año, cuando se vota el presupuesto, en la Legislatura se incorpora una planilla al proyecto original del Poder Ejecutivo en el que se cristalizan los cambios acordados entre oficialismo y oposición y que en buena medida permiten que ese presupuesto se apruebe. Esta planilla, que en el Presupuesto 2009 llevó el número 46, contenía para el presente ejercicio asignaciones para distintos programas dentro del Poder Ejecutivo por $ 520.384.087 (también había modificaciones para áreas pertenecientes a otros poderes). De ese monto, Macri recortó usando las facultades de mover partidas que brinda el presupuesto $ 185.212.714, es decir un 35,59% de lo votado por los legisladores y al cierre del tercer trimestre no ha ejecutado aún la suma de $ 258.233.496, es decir un 49,62%.
Si bien resta aún un trimestre, hasta ahora más del 85% de las modificaciones que la Legislatura realizó al presupuesto 2009 han sido ignoradas por el Poder Ejecutivo.
Algunos ejemplos:
Vivienda es una de las áreas más afectadas por los recortes. Por ejemplo, la Legislatura agregó $ 22.141.850 para la operatoria ex AU3 que fueron eliminados en su totalidad por el Ejecutivo. La misma suerte corrieron $ 25.770.428 destinados a Rehabilitación La Boca. Al programa de viviendas colectivas con ahorro previo al que se le había agregado $ 44.252.132 se le recortó casi todo el aumento: $ 41.009.462.
Algunos programas no sufrieron recortes pero la subejecución es muy alta. Para créditos ley 341 la sanción de la ley había sumado $ 71.314.491 de los que resta ejecutar $ 54.027.513. Vivienda Porteña, a la que se había adicionado 23 millones de pesos, sufrió un recorte de $ 5.920.340 y resta ejecutar $ 15.636.626, mientras que de los $ 12.542.270 que la Legislatura añadió al presupuesto para rehabilitación de conjuntos urbanos $ 915.291 fueron suprimidos y el resto aún no se ejecutó.
Por su parte, el presupuesto asignado en el Ministerio de Desarrollo Económico al programa de intervención social en Villas de Emergencia y NHT ($ 10.000.000) fue recortado en $ 2.778.221. El resto directamente no fue ejecutado.
Los programas vinculados a Derechos Humanos también han sufrido bastante con los recortes de Macri. El aumento para asistencia a la víctima ($ 5.651.000) desapareció por completo y el dinero que la Legislatura imputó al pago de obras en el Liceo Naval y en el Parque de la Memoria (poco más de $ 10 millones) también fue cercenado en su totalidad, al igual que el destinando para obras en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado (casi cuatro millones de pesos).
Por su parte, las partidas destinadas a fortalecer el proceso de descentralización también fueron eliminadas casi por completo (Sobre $ 2.300.000 quedaron nada más que $ 100.000, de los que falta ejecutar $ 55.969).
En el Ministerio de Salud, lo que se sumó al Programa de detección precoz del Cáncer Génito Mamario y Enfermedades de Transmisión Sexual, $ 1.200.000 fue totalmente recortado (de lo que ya tenía presupuestado por el Ejecutivo se ejecutó una suma muy pequeña).
Por su parte, en Desarrollo Social, la política de prevención y asistencia de adicciones había obtenido un refuerzo presupuestario de $ 3.800.000. De esa cifra se quitó la suma de $ 1.210.000 y se encuentran pendientes de ejecución $ 2.555.293. No se ejecutó casi nada.
En Cultura, los museos habían recibido un aumento presupuestario de $ 2.100.000 que también fueron totalmente recortados.
En Educación, el Presupuesto asignado para material de difusión de Educación Sexual ($1.000.000) fue recortado en $ 144.506 y el resto no se ejecutó para nada. Destino similar tuvo el presupuesto para capacitar docentes en la misma temática: $ 1.000.000 de los que se suprimió $ 770.000 y resta ejecutarse $ 169.586.
En materia de becas educativas, la Legislatura adicionó un monto muy sustantivo al presupuesto enviado por el Ejecutivo: $ 51.500.000, de los que se amputaron $ 3.665.920 y resta ejecutarse $ 20.001.817.
Es probable que algunas de las áreas logren alguna ejecución en el último trimestre, pero lo cierto en que en muchas de ellas en las que no se recortó todo o casi todo el presupuesto se observan ejecuciones ínfimas o nulas, que hablan a las claras del desinterés del Gobierno de Mauricio Macri respecto de determinadas políticas, algo que en el marco de su gestión económico financiera (ya analizada en forma global en una nota anterior) no debería a esta altura extrañarnos demasiado. Los Diputados de la Ciudad tendrían que limitar seriamente en un futuro las facultades del Ejecutivo para reasignar partidas, tanto en términos de volumen como de políticas públicas potencialmente afectadas.
Si bien resta aún un trimestre, hasta ahora más del 85% de las modificaciones que la Legislatura realizó al presupuesto 2009 han sido ignoradas por el Poder Ejecutivo.
Algunos ejemplos:
Vivienda es una de las áreas más afectadas por los recortes. Por ejemplo, la Legislatura agregó $ 22.141.850 para la operatoria ex AU3 que fueron eliminados en su totalidad por el Ejecutivo. La misma suerte corrieron $ 25.770.428 destinados a Rehabilitación La Boca. Al programa de viviendas colectivas con ahorro previo al que se le había agregado $ 44.252.132 se le recortó casi todo el aumento: $ 41.009.462.
Algunos programas no sufrieron recortes pero la subejecución es muy alta. Para créditos ley 341 la sanción de la ley había sumado $ 71.314.491 de los que resta ejecutar $ 54.027.513. Vivienda Porteña, a la que se había adicionado 23 millones de pesos, sufrió un recorte de $ 5.920.340 y resta ejecutar $ 15.636.626, mientras que de los $ 12.542.270 que la Legislatura añadió al presupuesto para rehabilitación de conjuntos urbanos $ 915.291 fueron suprimidos y el resto aún no se ejecutó.
Por su parte, el presupuesto asignado en el Ministerio de Desarrollo Económico al programa de intervención social en Villas de Emergencia y NHT ($ 10.000.000) fue recortado en $ 2.778.221. El resto directamente no fue ejecutado.
Los programas vinculados a Derechos Humanos también han sufrido bastante con los recortes de Macri. El aumento para asistencia a la víctima ($ 5.651.000) desapareció por completo y el dinero que la Legislatura imputó al pago de obras en el Liceo Naval y en el Parque de la Memoria (poco más de $ 10 millones) también fue cercenado en su totalidad, al igual que el destinando para obras en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado (casi cuatro millones de pesos).
Por su parte, las partidas destinadas a fortalecer el proceso de descentralización también fueron eliminadas casi por completo (Sobre $ 2.300.000 quedaron nada más que $ 100.000, de los que falta ejecutar $ 55.969).
En el Ministerio de Salud, lo que se sumó al Programa de detección precoz del Cáncer Génito Mamario y Enfermedades de Transmisión Sexual, $ 1.200.000 fue totalmente recortado (de lo que ya tenía presupuestado por el Ejecutivo se ejecutó una suma muy pequeña).
Por su parte, en Desarrollo Social, la política de prevención y asistencia de adicciones había obtenido un refuerzo presupuestario de $ 3.800.000. De esa cifra se quitó la suma de $ 1.210.000 y se encuentran pendientes de ejecución $ 2.555.293. No se ejecutó casi nada.
En Cultura, los museos habían recibido un aumento presupuestario de $ 2.100.000 que también fueron totalmente recortados.
En Educación, el Presupuesto asignado para material de difusión de Educación Sexual ($1.000.000) fue recortado en $ 144.506 y el resto no se ejecutó para nada. Destino similar tuvo el presupuesto para capacitar docentes en la misma temática: $ 1.000.000 de los que se suprimió $ 770.000 y resta ejecutarse $ 169.586.
En materia de becas educativas, la Legislatura adicionó un monto muy sustantivo al presupuesto enviado por el Ejecutivo: $ 51.500.000, de los que se amputaron $ 3.665.920 y resta ejecutarse $ 20.001.817.
Es probable que algunas de las áreas logren alguna ejecución en el último trimestre, pero lo cierto en que en muchas de ellas en las que no se recortó todo o casi todo el presupuesto se observan ejecuciones ínfimas o nulas, que hablan a las claras del desinterés del Gobierno de Mauricio Macri respecto de determinadas políticas, algo que en el marco de su gestión económico financiera (ya analizada en forma global en una nota anterior) no debería a esta altura extrañarnos demasiado. Los Diputados de la Ciudad tendrían que limitar seriamente en un futuro las facultades del Ejecutivo para reasignar partidas, tanto en términos de volumen como de políticas públicas potencialmente afectadas.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
¿Volverán a pagar con sal?
La decisión de Mauricio Macri de no apelar el fallo de la jueza en lo contencioso administrativo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que declaró la inconstitucionalidad del Código Civil respecto del matrimonio entre personas del mismo sexo todavía confunde a propios y a extraños. Es muy cercana la relación del macrismo con la cúpula de la iglesia católica (muchos dirigentes tienen una estrecha relación con el Cardenal Bergoglio como Gabriela Michetti e incluso hay dirigentes que tienen relación directa con el Vaticano) y ese vínculo se hace patente en las políticas de Macri respecto de temas como la educación sexual y en el fenomenal aumento del gasto en educación privada durante su Gobierno. No existe área de Gobierno en la Ciudad vinculada a los intereses de la iglesia que no tenga funcionarios que respondan al Arzobispo.
Rechazar el fallo y apelar la medida hubiera sido más que consecuente con el núcleo más duro de sus apoyos políticos y con la posición contraria al proyecto que sobre el tema está adoptando el PRO en el Congreso.
Es muy posible que la decisión del Jefe de Gobierno se haya basado en encuestas de opinión. Las encuestas son una parte importante del esquema de decisión PRO, y ante una situación tan delicada como la crisis institucional desatada por las andanzas del grupo de muchachos que Macri puso al frente de la policía, no había mucho margen para tomar una decisión impopular que siguiera afectando su imagen.
No obstante, la reacción de los sectores más conservadores y de la iglesia no se hizo esperar. Ejemplo de ello es la editorial del diario La Nación titulada “Claudicación del Gobierno Porteño”.
Hubiera sido ingenuo pensar que el autor hablaría de la renuncia a diseñar una policía que no tuviera los vicios que las fuerzas de seguridad de nuestro país acuñaron durante décadas (más aún cuando entre los espiados se encuentra Bartolomé Mitre, algo que el único medio que pasó por alto es justamente La Nación). En definitiva, la nota era para criticar la falta de apelación al fallo arriba citado.
Cada vez espero menos de las editoriales de la Nación. Sus discursos, además de jurásicos, muchas veces huyen despavoridos de la realidad, y este no escapa a la regla, por supuesto. Lo interesante es que se repite un argumento esgrimido por Bergoglio a través de un comunicado, que hace referencia a la etimología de la palabra “matrimonio”. La editorial afirma que “ni aun una ley podría alterar la naturaleza de las cosas que impone que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer con pretensiones de permanencia en el tiempo, y que no excluya la procreación y la educación de los hijos. Los homosexuales podrán tener sus instituciones particulares, uniones civiles mejoradas o lo que fuese, pero no un matrimonio que hasta etimológicamente requiere de la diversidad de sexos.” El arzobispado, por su parte, afirmó que “La crisis de valores que afecta hoy a nuestra sociedad hace olvidar que el origen mismo de la palabra ‘matrimonio’ se remonta a disposiciones ancestrales del Derecho Romano donde la palabra ‘matrimonium’ se vinculaba al derecho de toda mujer a tener hijos reconocidos expresamente en el seno de la legalidad.”
Como se puede ver, los argumentos son muy parecidos (la referencia a la naturaleza de las cosas es tautológica y no merece mayor análisis) pero la pobreza intelectual de la afirmación es insoslayable. Muchísimas palabras que hoy usamos no tienen absolutamente nada que ver con su etimología, y un ejemplo de ello es el salario (etimológicamente la denominación proviene de las bolsitas con sal que se usaban para pagarle a los soldados romanos). ¿O será que para esta gente el sueldo de los trabajadores debería volver a pagarse con bolsitas de sal?
Rechazar el fallo y apelar la medida hubiera sido más que consecuente con el núcleo más duro de sus apoyos políticos y con la posición contraria al proyecto que sobre el tema está adoptando el PRO en el Congreso.
Es muy posible que la decisión del Jefe de Gobierno se haya basado en encuestas de opinión. Las encuestas son una parte importante del esquema de decisión PRO, y ante una situación tan delicada como la crisis institucional desatada por las andanzas del grupo de muchachos que Macri puso al frente de la policía, no había mucho margen para tomar una decisión impopular que siguiera afectando su imagen.
No obstante, la reacción de los sectores más conservadores y de la iglesia no se hizo esperar. Ejemplo de ello es la editorial del diario La Nación titulada “Claudicación del Gobierno Porteño”.
Hubiera sido ingenuo pensar que el autor hablaría de la renuncia a diseñar una policía que no tuviera los vicios que las fuerzas de seguridad de nuestro país acuñaron durante décadas (más aún cuando entre los espiados se encuentra Bartolomé Mitre, algo que el único medio que pasó por alto es justamente La Nación). En definitiva, la nota era para criticar la falta de apelación al fallo arriba citado.
Cada vez espero menos de las editoriales de la Nación. Sus discursos, además de jurásicos, muchas veces huyen despavoridos de la realidad, y este no escapa a la regla, por supuesto. Lo interesante es que se repite un argumento esgrimido por Bergoglio a través de un comunicado, que hace referencia a la etimología de la palabra “matrimonio”. La editorial afirma que “ni aun una ley podría alterar la naturaleza de las cosas que impone que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer con pretensiones de permanencia en el tiempo, y que no excluya la procreación y la educación de los hijos. Los homosexuales podrán tener sus instituciones particulares, uniones civiles mejoradas o lo que fuese, pero no un matrimonio que hasta etimológicamente requiere de la diversidad de sexos.” El arzobispado, por su parte, afirmó que “La crisis de valores que afecta hoy a nuestra sociedad hace olvidar que el origen mismo de la palabra ‘matrimonio’ se remonta a disposiciones ancestrales del Derecho Romano donde la palabra ‘matrimonium’ se vinculaba al derecho de toda mujer a tener hijos reconocidos expresamente en el seno de la legalidad.”
Como se puede ver, los argumentos son muy parecidos (la referencia a la naturaleza de las cosas es tautológica y no merece mayor análisis) pero la pobreza intelectual de la afirmación es insoslayable. Muchísimas palabras que hoy usamos no tienen absolutamente nada que ver con su etimología, y un ejemplo de ello es el salario (etimológicamente la denominación proviene de las bolsitas con sal que se usaban para pagarle a los soldados romanos). ¿O será que para esta gente el sueldo de los trabajadores debería volver a pagarse con bolsitas de sal?
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