jueves, 7 de abril de 2011

Fondo Vivienda Porteña

El estallido generado por la política de Vivienda del Gobierno de la Ciudad a fines del año pasado, con lamentables episodios, disparó un debate muy necesario respecto de uno de los derechos básicos de las personas, que no suele tener la misma consideración que la educación, la salud o la seguridad en la mayoría de las conciencias, aunque a mi entender no debería ser así.
Decía en una reciente nota sobre el tema:
Entre tanta discusión cruzada a partir de la toma del parque indoamericano y tanta apelación vergonzosa a la xenofobia y el racismo por parte de quienes tienen a su cargo nada menos que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, me parece importante hacer eje en el necesario debate acerca de cuál es el piso de derechos que el Estado debe garantizar. Así como todos somos constestes en que entre esos derechos sin duda se cuentan la educación y la salud, cabe preguntarse porqué se reacciona en forma tan violenta cuando de lo que se trata es de garantizar que todos podamos tener un espacio donde vivir y no terminemos tirados en la calle.
Pues bien, uno de los argumentos más fuertes entre quienes planteaban oposición a una mayor inversión en vivienda social era que muchos sectores de clase media, que generalmente no son contemplados por las políticas de vivienda, tampoco tenían forma de alcanzar la vivienda propia y se veían condenados al alquiler de por vida.
Ese reclamo lo escuchamos y leímos innumerables veces en nuestra oficina.
Es importante hacer una distinción. Muchos de los que plantean el argumento no tienen ni la más mínima intención de resolver el problema de acceso a la vivienda de sectores bajos y medios. La política crediticia del Banco Ciudad, por ejemplo, nos da una pauta respecto de la postura que se puede asumir frente a este tema:


Como se puede observar, cuando asume la actual conducción del Banco Ciudad, macrista en su mayoría, la suma de los préstamos hipotecarios y los créditos otorgados a grandes empresas totalizaba $ 2057 millones, de los cuales el 53,28% pertenecía al primer grupo. En la actualidad, la participación en ese total de los créditos hipotecarios cayó al 42,65%, es decir más de diez puntos.
Esto se produce en medio de un contexto de crecimiento de los depósitos producto del crecimiento económico y la inflación. Vale entonces mencionar que mientras en este periodo el stock de préstamos hipotecarios creció un 107 %, el stock de préstamos a grandes empresas lo hizo en un 217 %. 
El 2010 deja un resultado neto para el Banco Ciudad de $ 639 millones, de los que el Poder Ejecutivo de la Ciudad pretende usar buena parte para engrosar el presupuesto (más de $ 400 millones). Entendiendo que no es una buena política utilizar las ganancias del Banco Ciudad para cubrir los gastos corrientes del Poder Ejecutivo (ganancias que serían aún mayores si por ejemplo no se hubieran utilizado para pagar gratificaciones por cifras cercanas a los $ 100.000 a altas autoridades del Banco), y atendiendo la necesidad de financiar un programa que acerque los créditos a una franja de la población que hoy a pesar de su esfuerzo no los puede alcanzar, se trabajó en un proyecto que tenga en cuenta ambas cuestiones. Fue presentado por Aníbal Ibarra, junto a los legisladores Juan Cabandié, Rubén Campos y Maria Elena Naddeo, y se puede acceder al mismo en este link.

lunes, 21 de febrero de 2011

Nunca Menos


Finalmente el Ministerio de Hacienda del Gobierno de la Ciudad entregó las cifras provisorias (los números finales vendrán de la mano de la Cuenta de Inversión un poco más adelante) de la ejecución presupuestaria correspondiente al año 2010. 
Los datos permiten, en este caso, actualizar algunos informes que hemos publicado anteriormente, y tal vez lo haga para cada tema en particular en notas posteriores, pero lo que se desprende a primera vista del informe de ejecución presupuestaria es que el camino de reducción de la participación de áreas sociales en el gasto total de la Ciudad iniciado ya desde comienzos de la gestión de Mauricio Macri tiende a profundizarse, más allá de los conflictos con docentes y estudiantes o lo ocurrido con el tema de la vivienda a fines del año pasado.
A esta altura, me resulta muy difícil no reiterarme en lo que ya he comentado largamente en este blog. El cuadro que encabeza la nota es elocuente: la suma de los porcentajes de participación de los Ministerios de Salud y Educación, más lo correspondiente al Instituto de Vivienda, sobre el total de gastos de la Ciudad, muestra una pérdida de ocho puntos porcentuales respecto del 2005 (último año de la gestión de Aníbal Ibarra).
Si tenemos en cuenta lo que significa un punto en el total de gastos de la administración pública en 2010, equivale a una pérdida conjunta de presupuesto de $ 1.600 millones.

Algunos datos:

El Ministerio de Educación, al que en el 2007 (último ejercicio previo al mandato del actual Jefe de Gobierno) le tocó el 27,84% del total de gastos, se llevó en 2010 el 24,75%. Según los parámetros de la ley de financiamiento educativo, el piso es el 27,57%. Todo ello en un marco de crecimiento de la participación de los subsidios a escuelas privadas dentro de la cartera educativa: las transferencias a Escuelas Privadas, que en 2007 fueron por $ 412 millones, en 2010 significaron  $ 918 millones. Su participación dentro del Ministerio de Educación pasó del 14,93% al 17,78%:


La Ejecución del presupuesto de infraestructura escolar respecto de lo aprobado por la Legislatura fue del 36,07 %.


El caso de Vivienda es paradigmático. Los conflictos del año pasado no fueron casuales sino que tienen estrecha relación con el abandono de la política de vivienda por parte de la Ciudad:


El gráfico no está hecho en base a valores reales, sino nominales. En el año 2005 la Ciudad destinó $ 214 millones a la política de Vivienda y en el año 2010 la suma de $ 231 millones. Eso sí, mientras el gasto total de la Ciudad en 2005 ascendió a $ 5.815 millones, en 2010 multiplicó esa cifra casi por cuatro. La principal explicación la podemos encontrar en el derrumbe de los niveles de ejecución presupuestaria: 


El presupuesto del Instituto de Vivienda fue ejecutado en tan solo el 44,6 % en 2010. Sobre el total de Gastos, el Instituto de Vivienda se llevó solamente el 1,1%. En 2007 era el 2,91%:

 
El Ministerio de Salud también registró la menor participación sobre el total de gastos de los últimos 10 años: el 20,71%.
La gestión de los contratos de residuos alcanzó un nuevo récord: $ 1.364 millones, es decir el doble de lo que se gastaba en 2007.
Eso sí, la publicidad oficial tuvo otro año de rotundo éxito presupuestario: la Secretaría de Comunicación Social llegó a gastar en "Publicidad y Propaganda" la suma de $ 136.685.013,62, cuando su presupuesto original era de $ 95.900.697. Es decir, una ejecución del 142,52 % del presupuesto, engrosado a costa de comedores escolares, por ejemplo.

miércoles, 5 de enero de 2011

2011: Un año para confrontar un poco, o bastante.


El 19 de noviembre recibí un correo electrónico firmado por una agrupación interna de uno de los partidos de oposición al Gobierno Nacional. El texto mencionaba una serie de reuniones entre dirigentes y la necesidad de generar una "alternativa viable al modelo de confrontación, intolerancia y avasallamiento de las instituciones imperante hoy en la República Argentina", como toda referencia a la política del kirchnerismo. Nada respecto del modelo económico, nada sobre medidas puntuales. Ni sobre la asignación por hijo ni respecto de la política minera. El problema es que el modelo es de confrontación.
Tratemos por un segundo de dejar de lado nuestro parecer respecto de la gestión actual de Gobierno (agregue a los ejemplos que considero abajo sus propias impresiones, a favor o en contra). La frase me pareció muy gráfica de lo que se ha logrado instalar en los medios de comunicación. El Gobierno no es  malo por sus políticas sino porque confronta.
Alguna referencia a esto de la confrontación hice en un post respecto de la muerte de Néstor Kirchner. Decía entonces:
"no se limitó a ser un administrador de las relaciones de poder entre los que siempre tuvieron poder, porque los fue enfrentando (y son tantos los que quedan...), porque sabía, tal vez porque también se fue dando cuenta, que sin conflicto no hay cambio, porque chocó con el canto de sirenas de quienes piden consenso para conservar el statu quo y generó mucha crispación, mucho embate, mucha reacción de aquellos que pretenden conservar privilegios a costa de la vida de millones.
Porque los poderes permanentes, esos poderes que nos desprecian a todos y no tienen empacho en envenenarnos la vida cada día, esos poderes que rezan hoy por su eterno descanso cuando en realidad lo venían haciendo hace rato, también lo despreciaban a él, como suelen despreciar a los líderes populares."
Me parece importante dar una vuelta más de tuerca a esto. ¿De que hablamos cuando decimos que el Gobierno confronta? ¿Está en la naturaleza del poder político confrontar o se puede gobernar sin hacerlo? Creo que algunas respuestas se pueden encontrar con un breve repaso por la historia. Sin ir demasiado lejos ni ser demasiado profundos, apenas a la restauración democrática de 1983 y con algunos ejemplos que recuerdo en cada caso.
Raúl Alfonsín confrontó con los militares. Impulsó los juicios por violaciones a los Derechos Humanos y tuvo que luchar con el coro que en nombre de la reconciliación y el olvido aún hoy pretende que los crímenes de la dictadura queden impunes. Producto del clima de enfrentamiento con los militares debió soportar varios levantamientos, y cedió promoviendo la aprobación de las leyes de punto final y obediencia debida. Al hacerlo, terminó confrontando con las víctimas de los atropellos de la dictadura.
También confrontó con la Sociedad Rural, con algunos representantes de la iglesia católica y con poderosos medios de comunicación.
Ciertamente, las falencias de su gobierno lo hicieron confrontar con una amplia franja de ciudadanos. Porque la falta de políticas o la implementación de políticas erradas (y esto le cabe a todos los gobiernos) también es confrontar, en este caso con quienes más necesitan de las políticas públicas, los que menos tienen.
Los diez años de menemismo abundaron en confrontaciones. Porque mientras se permitió la concentración de los medios, se entregó las empresas públicas, se destruyó la industria y se generaron nefastos negocios con las AFJPs, se confrontó, y mucho, con quienes se quedaron afuera de la fiesta: los cientos de miles de trabajadores de las empresas privatizadas que perdieron sus empleos, los pueblos que desaparecieron a la par de la reducción a un tercio de la red ferroviaria y el desguace de las empresas públicas, los millones de desempleados de un modelo que generó una brecha de exclusión y pobreza que nos va a llevar décadas de buenas políticas económicas remontar. Los indultos a quienes habían sido los máximos responsables de las violaciones a los derechos humanos durante la década del '60, vaya si confrontaron con la razonable indignación de millones de argentinos.
Claro está, no se confrontó con los más poderosos, que extrañan ese modelo de "consenso" y transgresión tan útil a sus intereses.
De la Rúa llegó con una agenda de cambio pero cambio "institucional". Un modelo basado en la creencia de que se podía salir adelante sacando la corrupción del menemismo de en medio pero sin modificar las políticas. Probablemente por no querer confrontar, terminó confrontando con toda una nación.
Qué decir de Duhalde, que pesificó las deudas de grandes grupos económicos y nos hizo pagar la cuenta a todos, que se burló en la cara de los ahorristas con eso de que "el que depositó dólares, recibirá dólares" y que terminó compensando a los propios bancos.
En definitiva, lo que trato de mostrar (cada cual puede agregar los ingredientes que quiera y los protagonistas del nivel de gobierno que se desee) es que toda agenda de Gobierno lleva a confrontar con aquellos sectores que desean conservar ciertos privilegios, si se pretende cambiar las cosas, o a chocar con quienes desean cambios si lo que se intenta es conservar un statu quo. El discurso instalado por los medios masivos de comunicación (con el Grupo Clarín al frente) se enmarca en esta lógica, y lo más grave es que elude la discusión sobre las políticas públicas, sobre lo que hay que modificar para vivir en un país mejor.
Porque cuando el Gobierno confronta, lo importante es la política que intenta desarrollar. A quienes se favorece y a quienes no. Hacer foco en las políticas que se implementan y no en las chispas que producen los enfrentamientos es una obligación que como ciudadanos deberíamos tener bien presente.
Por eso, dediquemos el 2011 a confrontar nuestras visiones de país y de ciudad, más allá de las caras y las circunstancias. Salud!

PD: Si todavía no habías leído este blog, podés repasar sus muchas notas y encontrar ejemplos respecto de con quienes confronta Macri también. Pero más allá de Macri, lo que he intentado todo este tiempo es de discutir sus políticas. No es relevante, desde este punto, mi opinión sobre lo que es como persona o si lo creo deshonesto, porque más allá de ello (y no significa que no me importe si alguien del PRO roba) estoy convencido de que las políticas del macrismo son muy malas aún ejecutadas por gente honesta, y por eso mismo las confronto desde donde pueda.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Entrevista en "Conectados en la radio" II: Vivienda



Ayer por la noche tuve nuevamente la oportunidad de dialogar con Gerardo Fernández, conductor del programa "Conectados en la Radio" que se emite por Radio Cooperativa (AM 770, también por internet), de lunes a jueves de 22:30 hs. a 24:00 hs. El tema fue la subejecución del presupuesto en materia de Vivienda durante la gestión de Mauricio Macri.
En el blog de Gerardo, "Tirando al Medio" se puede encontrar un post sobre la nota, que incluye el audio de la misma (audio que además encabeza este artículo).

Derechos básicos: Vivienda

Entre tanta discusión cruzada a partir de la toma del parque indoamericano y tanta apelación vergonzosa a la xenofobia y el racismo por parte de quienes tienen a su cargo nada menos que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, me parece importante hacer eje en el necesario debate acerca de cuál es el piso de derechos que el Estado debe garantizar. Así como todos somos constestes en que entre esos derechos sin duda se cuentan la educación y la salud, cabe preguntarse porqué se reacciona en forma tan violenta cuando de lo que se trata es de garantizar que todos podamos tener un espacio donde vivir y no terminemos tirados en la calle.
Nada tiene eso que ver con que existan situaciones de injusticia ni con justificar la toma compulsiva de terrenos públicos o privados. Tampoco con dejar de lado que la vivienda es un problema para amplias franjas de la población, no sólo los pobres, ya que la acción del Estado no se hace sentir al momento de generar alternativas de crédito para la población ni incentivos para la construcción de viviendas a precios razonables. Lamentablemente, en este tema la política está en manos de un mercado que prefiere construir inmensas moles vacías en Puerto Madero o agotar la infraestructura de barrios densamente poblados en los que el valor del metro cuadrado construido es el más alto.
En medio del fárrago de normas que se blanden de todos lados, una de las leyes que hay que cumplir es el presupuesto. Podemos discutir si los montos asignados en la misma son correctos o no, si corresponde gastar o invertir el dinero en uno u otro asunto, lo que no podemos hacer es no invertir los fondos que se asignan en dicha ley, mucho menos cuando se trata de dinero que se debe destinar a garantizar derechos básicos. Porque cuando existen conflictos como el de Soldati, una de las cuestiones que salta inmediatamente es la puja por acceder a los programas estatales en materia de vivienda, que se tornan aún más insuficientes si no se ejecuta el presupuesto.

Los números

Pasando al detalle de las cifras sobre las que hablamos con Gerardo, lo primero que hay que mencionar es que los números correspondientes a la ejecución del presupuesto de Vivienda durante la gestión de Mauricio Macri muestran que ni siquiera tomando la evolución de la inversión en términos nominales se puede utilizar el típico argumento de la comunicación PRO en el sentido de que durante el periodo de gestión del ingeniero se invirtió más que durante los gobiernos de Ibarra y Telerman. Es así que mientras los gastos totales de la Ciudad (según las correspondientes cuentas de inversión suministradas por el Ministerio de Hacienda) crecieron entre el 2007 y el 2009 un 63,10 %, el Instituto de la Vivienda de la Ciudad gastó un 17,42 % menos en 2009 que en el ejercicio en el que el actual Jefe de Gobierno ganó las elecciones:


Volviendo a insistir en el hecho de que se trata de inversión en términos nominales y no reales (el gasto total de la Ciudad fue en 2005 de $ 6.000 millones y rondará este año los $ 20.000 millones), la suma de lo invertido en el último trienio (con un trimestre pendiente de ejecución) es sensiblemente inferior a lo que la Ciudad invirtió en el trienio anterior (parte durante el Gobierno de Ibarra y parte durante el de Telerman): $ 638 millones contra $ 828 millones.
Por supuesto que no se trata de que la Legislatura se haya vuelto loca y votado presupuestos cada vez más bajos. Lo que descendió, y lo sigue haciendo, es el porcentaje de ejecución del presupuesto (el correspondiente al 2010 es el acumulado al tercer trimestre):



No es casualidad, entonces, que la participación de la Inversión en Vivienda sobre el total de gastos de la Ciudad, se haya derrumbado:


En este contexto, podemos observar que de los $ 77 millones que ejecutó el IVC este año, casi $ 38,5 son gastos en personal, por lo que el comportamiento de la ejecución en los distintos programas es el siguiente (clic en imagen para agrandar*):

Fuente: Ejecución Presupuestaria, Tercer Trimestre 2010, Ministerio de Hacienda.

Uno de los argumentos utilizados en su defensa por el Jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, en su visita a la Legislatura en el día de ayer, fue que había otras áreas que complementan la inversión en vivienda. La UGIS (Unidad De Gestión Intervención Social) lleva una ejecución aceptable de su presupuesto ($ 27 millones sobre $ 43 millones), pero en el rubro "construcciones" la ejecución es de $ 1.628.046,96 sobre $ 4.840.000. La Corporación del Sur lleva ejecutados $ 33 millones (no contamos con el desagregado, aunque no todo se utiliza para vivienda) y el programa de mejoramiento de villas del Ministerio de Espacio Público lleva ejecutados $ 1.696.967,95 sobre $ 5.000.000 (todo en subsidios, además), cifras que en modo alguno modifican el panorama de subejecución en la materia.
Poco puede hacer la Legislatura frente a este panorama. Sobre el cierre de 2009, y con la ejecución del tercer trimestre en la mano, que hasta ese momento el 85% de los cambios que la Legislatura había efectuado en el presupuesto 2009 enviado oportunamente por el Poder ejecutivo habían sufrido recortes (recortes que hemos mostrado claramente hacia dónde van en este post) o no habían sido ejecutados. Algunos ejemplos del resultado final de programas cuyo presupuesto fue incrementado por el Poder Legislativo (clic para agrandar):

Fuente: Cuenta de Inversión 2009, Ministerio de Hacienda.



* Nota: Como se puede notar, el crédito vigente es aproximadamente $ 6 millones superior al crédito de sanción. La razón es el aumento salarial que, como el resto del personal de la Ciudad, recibió el personal del IVC.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Redondeando el presupuesto de infraestructura escolar

(Clic en la imagen para agrandar)

Días atrás dábamos cuenta de la publicación en el Boletín Oficial de una Resolución del Ministerio de Hacienda que, en medio de una serie de modificaciones presupuestarias realizadas al amparo de facultades otorgadas al Jefe de Gobierno para modificar el presupuesto, recortaba recursos destinados a seguridad y comedores escolares (en cada caso por $ 5 millones) para ampliar en $ 10 millones el presupuesto para publicidad y propaganda del gobierno de Mauricio Macri.
La noticia, hasta entonces solamente levantada por el diario La Nación en una forma bastante particular, daba cuenta asimismo de las excusas del Ejecutivo de la Ciudad: "se trata de un redondeo de fin de año", "una cifra ínfima en el presupuesto porteño".
La Resolución había sido publicada el 25 de noviembre del 2010. Pocos días antes, salió una modificación presupuestaria mucho más grosera, utilizando la misma forma de esconder en el texto de la norma lo que luego aparece en el anexo: "la atención de otros gastos imprescindibles para el normal desarrollo de las actividades del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires". En este caso, se trata de la Resolución 2.846/MHGC/10 y fue publicada en el Boletín Oficial del día 18 de noviembre del año en curso.
En la página 12 del anexo se pueden encontrar los cuadros que ilustran este post. En ellos se amplía el presupuesto para alumbrado público en $ 12 millones, el presupuesto para arreglar veredas en otros $ 12 millones, la partida para arreglar plazas en $ 4 millones y se destinan $ 13 millones a las tareas de bacheo que realiza el Ente de Mantenimiento Urbano Integral (en el primer cuadro se pasa el dinero al Ministerio de Ambiente y Espacio Público y en el segundo se asigna ese mismo dinero al Ente).
El total de las ampliaciones es de $ 41 millones. Lo que no encuentro palabras para describir es de dónde salen esos recursos:

(Clic en la imagen para agrandar)
En efecto, el dinero destinado a todas las obras de embellecimiento urbano que se describen más arriba sale del presupuesto de Infraestructura Escolar.
Prioridades de la administración PRO. 

PD: Recomiendo leer el artículo que sobre este tema salió en Página 12.

martes, 30 de noviembre de 2010

Que en paz descanse el periodismo

(clic en la imagen para agrandar)

La política tiene sus complejidades, y más aún cuando se trata de representar a ciudadanos en distritos densamente poblados como la Ciudad de Buenos Aires. Por muchos esfuerzos que se hagan, y aún sin dejar de lado la militancia, el diálogo con ciudadanos y organizaciones, es virtualmente imposible comunicarse con los dos millones de votantes que tiene la Ciudad sin hacerlo a través de los medios de comunicación masiva.
Lograr captar la atención de la prensa depende muchas veces de una agenda que los dirigentes políticos no manejan, y de intereses que, en un mercado sumamente concentrado como el argentino, chocan con lo que uno cree que debería ser noticia.
El viernes pasado salió en el boletín oficial una resolución del Ministerio de Hacienda de la Ciudad sobre la que dimos cuenta en este post. Desde nuestra oficina, se hizo el esfuerzo de enviar comunicados de prensa a los medios (a muchos medios) e incluso hubo comunicaciones con algunos periodistas para interesarlos en el tema. Yo mismo participé de algunas.
Puede ser que por un error de apreciación de nuestra parte respecto de la importancia del hecho, o por fallas en nuestro acercamiento a la prensa, el tema no tuvo casi ningún impacto en los medios, a excepción del artículo que ilustra esta nota (link a la nota de la edición web). Me resulta extraño, dado que el día que publiqué la nota en mi blog la misma tuvo 316 visitas (record para mi blog y cifra muy superior al promedio de visitas diarias) y la cantidad de retweets de mi publicación en twitter (gente que lo va repitiendo) fue también la más alta que he alcanzado.
Más extraño aún me resulta que habiendo una publicación en el Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que muestra cómo el Gobierno de Mauricio Macri recorta partidas destinadas a seguridad y a comedores escolares para ampliar el presupuesto destinado a publicidad oficial (presupuesto ya sobreejecutado al cierre del tercer trimestre), el hecho no llame la atención de ningún medio, salvo La Nación.
Ahora bien, francamente no sé si me produce más desilusión el hecho de que la información no salga en ningún lado o la forma de publicarlo que encontró el diario fundado por Mitre: página 18 del diario (además del lado izquierdo, algo que también incide negativamente en la atención que le puede prestar el lector),  en medio de los avisos fúnebres y mezclado con un tema que no tiene absolutamente nada que ver  (que además da el título al artículo). 
Me parece demasiado.
Tal vez sea porque las explicaciones del Poder Ejecutivo son poco menos que insólitas: "se trata de un redondeo de fin de año", "una cifra ínfima en el presupuesto porteño" (hace menos de dos meses la Legislatura trató una ampliación del presupuesto que entre otras cosas asignaba más recursos a comedores escolares, tal vez para disimular un poco que el grueso de la ampliación iba a parar a los contratistas del servicio de recolección de residuos.)
Tal vez, en el fondo, poner este asunto en medio de los avisos fúnebres sea señal de algo.

PD: Agradezco a Federico Armada por la colaboración en este artículo.

jueves, 25 de noviembre de 2010

De la comida en las escuelas a la propaganda oficial

La imagen (clic sobre ella para grandar) que encabeza este post pertenece al anexo del boletín Oficial del 25 de noviembre de 2010. En la misma podemos observar una modificación presupuestaria (realizada por el Ministerio de Hacienda de la Ciudad a través de la Resolución Nº 2.862/MHGC/10) en la que se aumenta el presupuesto de la Secretaría de Comunicación Social en $ 10 millones.
Mostrábamos ya en octubre (en este post) que a la par de una subejecución brutal en infraestructura escolar, el gasto en publicidad por parte de la administración encabezada por Mauricio Macri ya había totalizado al cierre del tercer trimestre el equivalente al 117,19% del presupuesto aprobado por la Legislatura. Tamaña ejecución sólo es posible utilizando facultades para reasignar partidas e incrementar los fondos disponibles.
Esta Resolución es un ejemplo de ello.
En la misma página 55 de la separata se puede encontrar de dónde salen esos $ 10 millones. Los primeros $ 5 millones son recortados a la que se supone (al menos la comunicación PRO así lo sostiene) como la principal prioridad de los habitantes de Buenos Aires: Seguridad:

Al final de la misma hoja, están los restantes $ 5 millones:

El recorte, en este caso, es nada más ni nada menos que la partida de Asistencia Alimentaria a través de Cooperadoras Escolares.


sábado, 20 de noviembre de 2010

Entrevista en "Conectados en la radio"

El jueves pasado tuve la oportunidad de charlar con Gerardo Fernández, conductor del programa "Conectados en la Radio" que se emite por Radio Cooperativa (AM 770, también por internet), de lunes a jueves de 22:30 hs. a 24:00 hs. El tema fue la subejecución del presupuesto en las áreas de salud y educación durante la gestión de Mauricio Macri.
En el blog de Gerardo, "Tirando al Medio" (uno de los que hace un tiempo aparecen en la lista de recomendados que se puede ver al costado de esta página), se puede encontrar un post sobre la nota, que incluye el audio de la misma, audio que me permito compartir también acá:


Aprovecho para agradecer una vez más a Gerardo por la nota y recomendar el programa. Vale la pena escucharlo.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Ganadores y perdedores del Presupuesto III: Salud

La participación del Ministerio de Salud sobre el total del gasto viene cayendo abruptamente en la Ciudad de Buenos Aires. El gráfico que encabeza este post es muy claro al respecto. Desde el año 2006, en que llegó a representar el 23,65% de las erogaciones totales del Estado porteño cae cuatro puntos porcentuales (tres de ellos a lo largo de la gestión de Mauricio Macri). Para el 2011, el proyecto de presupuesto enviado a la Legislatura otorga una porción de la torta al Ministerio del 19,6% del total.
Cabe mencionar que mientras el promedio de crecimiento del presupuesto 2011 respecto del presupuesto 2011 ronda el 20%, la asignación al Ministerio de Salud, respecto del presupuesto vigente al 30 de septiembre de 2010 para este año, apenas crece un 17%, de $ 4.131 millones a $ 4.982 millones. No ha tenido, por cierto, la fortuna de otras áreas:
  • Justicia y Seguridad, de $ 865 millones a $ 1.305 millones, + 34%.
  • Desarrollo Urbano, de $ 1.013 millones a $ 1.859 millones, + 45%.
  • Ambiente y Espacio Público, de $ 2.210 millones a $ 2.850 millones, + 33%.
Si tenemos en cuenta que a números del presupuesto 2011 un punto porcentual equivale a $ 250 millones, la caída desde el 2006 implica que el presupuesto de Salud estará el año que viene $ 1.000 millones por debajo de lo que podría estar manteniendo la asignación del 2006.

Ejecución Presupuestaria

De la mano de la caída de la participación del Ministerio de Salud en el gasto total de la Ciudad cae también la ejecución del presupuesto de bienes de uso (básicamente infraestructura y equipamiento). El gráfico siguiente muestra la evolución de la ejecución desde el 2004, tomando como base el presupuesto sancionado:

Si bien tenemos que hacer la salvedad de que a la ejecución presupuestaria correspondiente al 2010 le resta aún un trimestre, también la ejecución presupuestaria es en este caso muy baja. No obstante, los funcionarios de Gobierno PRO insisten con dar cifras de altos niveles de ejecución. Tal vez podamos entender cómo se explica tomando algunos documentos de la Cuenta de Inversión 2008, en la que como vemos la ejecución presupuestaria en Bienes de Uso fue del 51,03%:

Esta captura de pantalla pertenece a uno de los documentos incluidos en la Cuenta de Inversión 2008. Como se puede observar, la ejecución en Bienes de Uso alcanzó los $ 131.709.427, lo que se presenta como una ejecución del 96,55%, pero, atención a este dato, sobre presupuesto "vigente". ¿Cuál es la trampita? En efecto, si se utilizan las facultades que el Jefe de Gobierno tiene para mover partidas para recortar un presupuesto, y luego se toma ese presupuesto ya recortado para medir la ejecución, es lógico que la cifra de ejecución sea alta, pero el presupuesto era otro.
No cuento con un cuadro similar que contenga el presupuesto sancionado, pero lo más cercano que puedo mostrar es lo siguiente, tomado del decreto de distribución de créditos para el 2008 (elaborado en base al presupuesto aprobado por la Legislatura):


Aquí podemos observar que sólo la Dirección General de Recursos Físicos en Salud contaba con un presupuesto para infraestructura y equipamiento de $ 244.541.550. No se trata, es cierto, de un presupuesto asignado solamente a Bienes de Uso (hay un gasto administrativo incluido), así como tampoco es toda la inversión en Bienes de Uso asignada al Ministerio (aunque sí concentraba en ese momento el grueso de la misma), pero me pareció importante mostrarlo para que podamos notar la enorme diferencia con el presupuesto "vigente" arriba expuesto.
El presupuesto sancionado para Bienes de Uso en Salud fue en 2008 de $ 258.123.549. Dicho presupuesto fue variando en las ejecuciones presupuestarias trimestrales durante ese año, incluso hacia arriba, de acuerdo al siguiente detalle:
  • Vigente al cierre del Primer Trimestre: $ 259.321.891.
  • Vigente al cierre del Segundo Trimestre: $ 254.902.948.
  • Vigente al cierre del Tercer Trimestre: $ 276.691.832.
 No obstante, y según la cuenta de Inversión, la ejecución del presupuesto al cierre del 2008 fue finalmente de $ 131.709.427, como se informa más arriba. Por eso, en función del presupuesto sancionado, la ejecución fue sólo del 51,03% y no del 96,55%. Ese mismo año, el programa de "Mantenimiento de la Vía Pública", terminó ejecutando $ 498.012.645, cuando el presupuesto sancionado por la Legislatura había sido de $ 203.375.091.
Prioridades de una gestión.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Distraídos por el ABL. Presupuesto 2011.


La presentación del que será el último presupuesto del mandato que Mauricio Macri inició el 10 de diciembre de 2007, es en muchos sentidos la consolidación de un modelo de administración que se inició con el Gobierno de Telerman en 2006 y que se refleja en el cuadro que encabeza este post. Una forma de gestionar recursos cuya característica central es que el gasto ha dejado de ir contra el ciclo económico (es decir, déficit en recesión y superavit en tiempos de crecimiento económico) para marcar una senda de resultados negativos más allá de los vaivenes de la economía.
De esta manera, a partir del 2006 la Ciudad dejó de lado una política de desendeudamiento. Los dos primeros años, financiando el déficit a partir de la liquidación del fondo anticíclico que tras la crisis 2001-2002 había acumulado la administración de Ibarra, y a partir del Gobierno del PRO a través de una política de fuerte crecimiento de la deuda, que ya hemos descripto en alguna nota anterior.
El cuadro refleja presupuestos ya cerrados y dos estimaciones sobre las que conviene hacer algunas consideraciones. La correspondiente al 2010 implica reconocer como buenos datos que no coinciden con los números vigentes al 30 de septiembre de este año, en los que el déficit podría ser aún mayor, pero a su vez implica una ejecución total del gasto de capital, que al cierre del tercer trimestre apenas roza el 39%. Confieso que, en este sentido, resulta difícil ofrecer una estimación adecuada del resultado del 2010. 
La estimación correspondiente al 2011 tiene obviamente que ver con la formulación del proyecto de presupuesto, por lo que no se trata de un número concreto aún.
Es todavía materia de debate si se tiene que administrar de una forma u otra, pero lo cierto es que una de las claves del éxito del modelo económico implementado desde 2003 a nivel nacional ha sido la política de "superávits gemelos" (superávit primario y de cuenta corriente) que permitió, con una economía de fundamentos sólidos, enfrentar la crisis internacional que se desató a fines del 2008 y sostener la producción y el empleo a partir de una fuerte inversión pública, basada en un déficit utilizado precisamente cuando la coyuntura lo hacía necesario,  logrando así un rápido retorno a altas tasas de crecimiento económico.
Nada de eso es lo que viene ocurriendo en la Ciudad. Ahora bien, se podría argumentar que la Ciudad se endeuda para aumentar la inversión pública en infraestructura. Dos cosas se pueden decir al respecto: en primer lugar es necesario hacer hincapié en que esa inversión debe ser sostenible en el tiempo. Acumular deuda puede llevar a una situación en la que se ponga en riesgo las posibilidades de invertir en el futuro (nadie podría imaginar un futuro en el que no haga falta inversión en infraestructura escolar, de transporte, hospitales, etc.) o las chances de enfrentar con éxito una situación desfavorable. Esta manera de utilizar los recursos públicos ya ha provocado varias veces en nuestro país la asfixia del Estado y la necesidad de enfrentar contextos recesivos con ajustes que lo único que pueden producir es un agravamiento de la caída de la economía y, en definitiva, un mayor sufrimiento a los sectores más postergados de la sociedad.
En este sentido, acumular fondos para no sortear situaciones como la del 2002 es siempre una decisión complicada cuando se tiene en cuenta las enormes necesidades de inversión que tiene la Ciudad, pero mantener un modelo de ingresos que no pueda dar cuenta de otros horizontes es el problema sobre el que deberíamos actuar, si la única alternativa que tenemos para ampliar el alcance y la calidad de los bienes públicos termina siendo ingresar en una espiral de endeudamiento abultado y caro.
En segundo término, es importante analizar cuál sido el impacto de esta política de déficit en la inversión pública. Para ello puede ser interesante observar el siguiente gráfico:


Al igual que en el caso del gráfico anterior, es necesario hacer hincapié en que las cifras correspondientes a los años 2010 y 2011 son presupuestos y el resto de los años es ejecución presupuestaria ya cerrada. Lo que me parece muy importante marcar es que tras la crisis que hizo pico en los años 2001-2002 (la recesión había comenzado en 1998) hubo un crecimiento marcado de la participación de la inversión pública que alcanzó, con un importante superávit primario y financiero, un 15,32% del gasto en 2005. A partir de entonces, sólo dos veces se alcanzó un nivel de inversión superior: en 2006, sustentado en la liquidación del grueso del fondo anticíclico de la Ciudad, y en 2008 por la combinación de un fuerte aumento de los impuestos que gravan los inmuebles (en promedio un 100%, pero en algunos casos hasta el 300%) y el aumento del stock de deuda de la mano de la política de endeudamiento encarada por el actual Jefe de Gobierno.
Cabe mencionar, de todas maneras, que dicha combinación no sólo financió el aumento de la inversión real directa sino también una fuerte expansión del gasto corriente: mientras la inversión real directa aumentó en $ 1.081 millones del 2007 al 2008, la suma del aumento del ABL (que significó una recaudación adicional de $ 632 millones) y del crecimiento del stock de deuda (en $ 965 millones) supera largamente esa cifra: en total se aumentó los recursos en $ 1.587 millones sólo por estos dos factores. A ello habría que sumarle el impacto del fuerte crecimiento de la economía y otros aumentos en tasas y derechos que cobra la Ciudad por distintos servicios.
Ahora bien, a pesar de que el stock de deuda podría llegar a duplicar al cierre de 2010 el heredado por la actual gestión, no se ha vuelto a alcanzar los niveles de inversión pública sobre el total del gasto que la Ciudad tenía en 2005. Más aún, no se los podría alcanzar en 2010 ni aún llegando a ejecutar el 100% de la inversión en infraestructura, que en las áreas sociales, como educación, continúa en niveles bajísimos como expuse en un post reciente.

Distraídos por el ABL

Con este panorama resulta casi anecdótica la intención de aumentar el ABL en un 30%. Más aún si tenemos en cuenta su significado respecto de la recaudación total (apenas el 1,5%), lo que invita a pensar que más que una necesidad recaudatoria lo que se necesita es generar alguna materia de debate. ¿Por qué discutimos un aumento de impuestos que recaudará $ 300 millones de pesos en lugar de discutir la solicitud para colocar deuda por diez veces esa cifra?
En una nota reciente habíamos comentado acerca del perfil de vencimientos que debería encarar la Ciudad en adelante. Exponía entonces el siguiente gráfico:
Decía entonces:
"El gráfico muestra claramente dos años con fuertes vencimientos, justamente dos años de renovación de mandatos. En el caso del 2011, producto de una política de endeudamiento que ya hemos detallado en un post anterior y que consiguió aprobaciones legislativas a cambio de que buena parte de los vencimientos no fueran más allá del mencionado año. El resto de la secuencia muestra un vencimiento de capital muy fuerte en 2015 (los u$s 475 millones de la colocación de este año) y el impacto de los vencimientos de intereses de ese bono (u$s 30 millones en 2010 y 2015 y u$s 60 millones los años 2011, 2012, 2013 y 2014).
Vale mencionar que a la Ciudad de Buenos Aires le espera un vencimiento en 2015 que a números de hoy (los montos están convertidos a pesos pero el bono es en dólares) es superior al 10% del presupuesto, un número que supera la recaudación anual por ABL o por coparticipación, por ejemplo."
La acumulación de vencimientos mencionada para los años 2011 y 2015 implica dos situaciones particulares: la primera de ellas es que el macrismo pretende no hacerse cargo de ninguna de las deudas que generó: todos los vencimientos de capital e intereses correspondientes al 2011 serían cubiertos con nuevas colocaciones (quedando un remanente para ampliar el gasto además) y pasarían a ejercicios futuros. El impacto de una nueva colocación, en torno a los u$s 500 millones, a un plazo mínimo de 7 años, generaría una acumulación mayor de vencimientos en 2015 (por lo menos u$s 50 millones más por encima de los u$s 505 que ya tiene comprometidos para entonces la Ciudad) y tendría como resultado otra gruesa carga de amortizaciones en algún ejercicio posterior, si el esquema de colocación previsto es similar al que se eligió para la serie 8 del bono tango.
Lo más complicado es que las gravosas condiciones de colocación que la Ciudad aceptó en esta oportunidad parecen tener el mismo patrón de conducta que la colocación del FOISO: pedir deuda para después ver cómo y en qué utilizarla: de los u$s 475 millones colocados este año u$s 300 millones tenían como destino la ampliación de la red de subtes. A pesar del discurso sostenido a lo largo del tiempo por el Jefe de Gobierno, que afirmó reiteradas veces que no podía avanzar en las obras del subte por culpa del Gobierno Nacional, resultó que cuando se obtuvieron los fondos no estaban listos los proyectos ejecutivos para iniciar los procesos de licitación. Resultado: la plata en un banco rindiendo una tasa en pesos equivalente a la mitad de lo que se paga en dólares por los bonos.
Es así que se tomó la decisión de transferir a la empresa AUSA parte de ese dinero para hacer pasos bajo nivel (obras que en muchos casos tienen cuestionamientos judiciales efectuados por vecinos que seguramente inteferirán en la realización de las mismas), pero no voy a profundizar el tema ahora. Lo importante es observar que la Ciudad tiene un presupuesto vigente para construir subtes de $ 200 millones de pesos (según ejecución del tercer trimestre del 2010), de los cuales por lo menos $ 130 millones se financian con los recursos de asignación específica estipulados por la ley 23.514 (se cobran con el ABL y las patentes). Es decir, la Ciudad invierte por encima de esos fondos $ 70 millones, unos u$s 17,5 millones de dólares.
O sea, menos que lo que corresponde pagar en intereses por el bono que se colocó para hacer subtes. Este mismo año, la ciudad deberá pagar u$s 19 millones de dólares por la parte proporcional que corresponde al subte de la colocación de u$s 475 millones (u$s 300 millones).
Aunque suene increíble lo reitero: la Ciudad pagará este año, si se ejecuta la totalidad del presupuesto vigente para el subte al 30 de septiembre, una cifra de u$s 19 millones de dólares para usar u$s 17,5 millones.
Si este mismo ejercicio lo hacemos respecto de los fondos destinados al subte para el 2011 ($ 833 millones), encontramos que 170 millones corresponden a los fondos de la ley 23.514, $ 120 millones se podrían cubrir con lo que se va a destinar a pagar intereses por el préstamo el año que viene y además se planea pedir un crédito por $ 215 millones a la Corporación Andina de Fomento. El resultado es que las necesidades de financiamiento para el año entrante, sobre la base de una ejecución total del presupuesto (algo que esta administración logra de sobra en áreas como publicidad oficial pero no en el subte), alcanzan los $ 330 millones, unos u$s 82 millones.
Es decir, del préstamo por u$s 300 millones de dólares, que viene con una tasa del 12,5% anual y la Ciudad tendrá que pagar en su totalidad en 2015 (a la sazón un año electoral, lo que hace más complicada la negociación con cualquier acreedor potencial), la Ciudad estaría necesitando en los dos primeros años aproximadamente la tercera parte.

Reparto de recursos

En lo que hace a la asignación de prioridades, no hay mucho para decir ya que la regla es esperar y ver la ejecución. De nada sirve que se ponga más plata en infraestructura social si después se termina derivando hacia otras áreas (los famosos superpoderes sobre los que habría que debatir en profundidad).

La idea parece ser poder cubrir los eventuales aumentos de salario con un mix de recaudación “no estimada” y subejecución. El problema es cuando vemos qué áreas han sufrido mayores subejecuciones (salud, educación, vivienda y desarrollo social) y qué áreas han sobrejecutado el presupuesto (mantenimiento de la vía pública, recolección de residuos, publicidad oficial). De esa forma ha utilizado Mauricio Macri las autorizaciones legislativas para modificar partidas (incluso las ha usado para eliminar modificaciones concretas a partidas presupuestarias realizadas por la Legislatura en la aprobación de cada presupuesto), por lo que el resultado que tendría aprobar este presupuesto podría implicar una profundización del modelo de destrucción de lo público encarado desde 2007 en adelante.
En todo caso, lo llamativo es que se puede observar un nuevo retroceso en la participación de áreas sociales en el proyecto de presupuesto. Mientras el promedio de aumento ronda el 20%, este es el detalle de lo que aumenta el presupuesto de algunos ministerios, tomando como parámetro de comparación el presupuesto vigente en cada área al cierre del tercer trimestre del 2010:

  • Jefatura de Gobierno, de $ 713 millones a $ 1.179 millones + 40%
  • Justicia y Seguridad, de $ 865 millones a $ 1.305 millones, + 34%.
  • Desarrollo Urbano, de $ 1.013 millones a $ 1.859 millones, + 45%.
  • Ambiente y Espacio Público, de $ 2.210 millones a $ 2.850 millones, + 33%.
  • Salud, de $ 4.131 millones a $ 4.982, + 17%.
  • Desarrollo Social, de $ 1.040 millones a $ 1.252 millones, + 20%.
  • Educación, de $ 5375 millones a $ 6.746 millones, + 20%.
Y resulta que hay plata en el Banco Ciudad...

Otra perla del proyecto de presupuesto es el intento de "hacerse" con $ 374 millones del Banco Ciudad. Hace trece años la Ciudad hizo un aporte de capital al Banco por 100 millones de dólares. En ese momento se estipuló que el Banco sólo debía devolver el 12% de ese monto. El macrismo incluye ahora en el presupuesto un artículo que impone la devolución del 88% restante (algo que no corresponde porque no figura en ninguna norma como sí la norma establecía devolver el 12% y nada más) y se tiran el lance con lo de la "contribución", porque el Banco Ciudad no puede prestarle al Gobierno. Sería casi imposible que el Banco Central apruebe semejante cosa, pero dentro del dibujo que es el presupuesto que enviaron por lo menos les sirve para cerrar más o menos las cuentas (igual el déficit primario es de 1000 millones de pesos). Y si por una de esas logran conseguir el dinero, lo festejarán a lo grande arreglando las veredas de Barrio Parque.

En síntesis, los ejes centrales del presupuesto presentado por Mauricio Macri son la persistencia en un esquema deficitario, con fuerte crecimiento de la deuda (de autorizarse las colocaciones solicitadas para 2011, Macri habrá heredado una deuda de alrededor de u$s 900 millones y concluirá su gestión dejando por lo menos el doble) y una expansión del gasto corriente que se refleja en una baja incidencia del gasto de capital. Este modelo de administración no prevé aumentos salariales ni aumentos en gastos corrientes ajustables por inflación (sobre todo en los más pesados como subsidios a educación privada y recolección de residuos en los que el presupuesto 2011 solicitado equivale a lo que se prevé pagar ya en 2010), que deberían cubrirse con el aumento de la recaudación por encima de lo estimado y con subejecución del gasto de capital. De esta forma, el aumento sustancial que algunas jurisdicciones reflejan en lo que hace a gasto de capital podría implicar que en realidad se intente ocultar la intención de gastar en plazas, veredas y asfalto, y que las subejecuciones recaigan en las áreas sociales, algo a lo que este gobierno nos tiene acostumbrados.

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