"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales" Bertolt Brecht

martes, 28 de septiembre de 2010

Independencia y autonomía


La utilización de ciertos términos por parte de los medios no deja de sorprenderme. No se trata de confesar ingenuidad, porque es algo que vengo siguiendo hace rato, pero el uso de las palabras "independiente" y sus derivados muchas veces resulta grotesca.
Podríamos referirnos al mote de "periodismo independiente" o la calificación de "independientes" que se da a ciertos dirigentes políticos. En ambos casos, pareciera que no existen ideologías o intereses que los muevan, cuando en realidad la calificación intenta ocultar precisamente eso.
En este caso, me llamaron la atención un par de notas que salieron en el día de hoy en los diarios Clarín y La Nación. En el primer caso, tenemos la nota que ilustra este post, que tuvo un tratamiento similar en otros medios.

Endeudarse para ser independiente

Lo primero que podemos observar es que la nota, que normalmente tendría que formar parte de la sección económica del diario, aparece en "política", y enmarcada especialmente en "la pelea electoral". El título lo explica, ya que la colocación de un bono de deuda es presentada no ya como una medida tendiente a financiar déficit u obras públicas sino a generar un marco de independencia respecto del gobierno federal. El contenido del artículo avanza en este criterio: 
"Sin embargo, esta no fue una colocación más de una provincia que busca fondos frescos para avanzar con sus obras sin depender del Gobierno nacional. Fue casi de una declaración de autonomía que llegó pocos días después de que Scioli admitiera tener “las manos atadas” y de que Néstor Kirchner le respondiera pidiéndole que dijera quién se las había atado."
Esta lectura, cuya repetición en otros medios invita a pensar que no es producto de la imaginación de los periodistas sino de la usina de comunicación del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, tiene como contrapartida lo que podemos encontrar en el subtítulo: un déficit abultado, y el pago de altas tasas de interés: 11,75% (aunque se trataría del 12% una vez que se den a conocer detalles de la operación).
En particular, y respecto de esto último, llamó mucho mi atención el siguiente comentario: 
"Tal vez el tener que pagar una tasa del 11,75% puede parecer excesivo si se lo compara con las ofertas que recibió el Gobierno nacional hace apenas unos días, cuando varios bancos de inversión le ofrecieron plata al 8,75% . Y también si se lo compara con el 12,5% que pagó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por los 476 millones de dólares que tomó prestados en marzo, cuando aún no había terminado el canje de la deuda en default."
Acá es donde dejé de entender el idioma castellano.
Porque si se trata de disimular una mala operación de crédito por parte del Gobierno de la Provincia ahora que Scioli toma alguna distancia de Kirchner, mejor se hubieran quedado con el cuento de la independencia, pero encima decir que la operación que concretó la Ciudad, en la que se paga una tasa más alta por plata que recién ahora se va a empezar a usar (con parte de los fondos depositados en el Banco a una tasa menor), fue más favorable porque no se esperó al cierre del canje, casi que ofende la inteligencia de cualquiera.
Pero me parece que más ofende este criterio de independencia. Endeudarse en dólares a plazos breves y a altas tasas es imposible que beneficie a la Provincia o a la Ciudad. De hecho, en el caso de la Ciudad, este es el perfil de vencimientos hasta 2015:

(Fuente: ejecución presupuestaria segundo trimestre 2010, Minsterio de Hacienda, Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires)

El gráfico muestra claramente dos años con fuertes vencimientos, justamente dos años de renovación de mandatos. En el caso del 2011, producto de una política de endeudamiento que ya hemos detallado en un post anterior y que consiguió aprobaciones legislativas a cambio de que buena parte de los vencimientos no fueran más allá del mencionado año. El resto de la secuencia muestra un vencimiento de capital muy fuerte en 2015 (los u$s 475 millones de la colocación de este año) y el impacto de los vencimientos de intereses de ese bono (u$s 30 millones en 2010 y 2015 y u$s 60 millones los años 2011, 2012, 2013 y 2014).
Vale mencionar que a la Ciudad de Buenos Aires le espera un vencimiento en 2015 que a números de hoy (los montos están convertidos a pesos pero el bono es en dólares) es superior al 10% del presupuesto, un número que supera la recaudación anual por ABL o por coparticipación, por ejemplo.
Sería realmente muy extraño que a la Provincia de Buenos Aires le espere un panorama mejor. Probablemente es todo lo contrario.
En definitiva la "independencia" que supuestamente se gana frente al poder político del Estado federal se logra a costa de una fuerte dependencia de los mercados de crédito, a los que les encanta la acumulación de vencimientos.

El recorte a la Corte


En este caso es bastante burda la apelación a la necesaria autonomía de la Corte Suprema de Justicia (y del poder judicial en general) ya que en definitiva no se trata de un recorte del 40% del presupuesto y ni siquiera de un recorte en sí. Cuando el Poder Ejecutivo formula el proyecto de presupuesto, recibe los pedidos de las jurisdicciones, normalmente los ajusta en función del número global del gasto (por este motivo es que normalmente los pedidos se inflan, para así lograr el monto que efectivamente se precisa) y no parece que a la justicia le haya ido particularmente mal en el reparto.
En este caso, todo indica que el aumento de presupuesto que ha recibido la justicia se encuentra en línea con el crecimiento del gasto total, y que sus señorías se fueron un poco de largo con sus pedidos. De hecho, algo de esto deja traslucir la nota publicada en Clarín y más aún lo que publica el diario Página 12. Además, en la página de la Oficina Nacional de Presupuesto hay una serie de cuadros comparativos, entre ellos el Nº 4 que informa sobre la composición de gasto por jurisdicción:


Dos ejemplos de cómo entienden algunos medios la independencia y la autonomía, pero sobre todo, de cómo interpretan las noticias en función de sus propios intereses políticos y económicos.

3 comentarios:

  1. Luego de publicado inicialmente el post, encontré el cuadro comparativo del presupuesto por jurisdicción que me pareció importante incorporar a la nota, junto con la parte del párrafo previo que empieza en "Además".

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  2. No tengo la impresión de que la operación de crédito por parte del Gobierno de Scioli haya sido necesariamente mala, sobre todo viendo el estado de las finanzas de la Provincia. Desde ese punto de vista, es muchísimo mejor la tasa que la que consiguió la Ciudad.

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  3. Mariano: es una lectura posible, y sirve para moderar en parte un juicio: tampoco le vamos a caer a Scioli encima por unos números que vienen mal desde mucho antes. Así y todo, se trata de una tasa demasiado alta, propia de quien se encuentra asfixiado o de quien no tiene problema en dejarle una situación peor a quienes vienen detrás.

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