viernes, 28 de octubre de 2011

La Nación: Derechos y Humanos


El miércoles pasado el Tribunal Oral Federal 5 condenó a dieciséis de los dieciocho acusados (doce de ellos a cadena perpetua), por los horrores cometidos en la ESMA durante la última dictadura militar. Poco se puede agregar al sentimiento de justicia que surge de un fallo que hubo que esperar por décadas.
No fue un problema de leyes. Fue la política, que les dio primero a estos criminales las leyes de obediencia debida y punto final y luego los indultos. La política, a partir de la lucha incansable de los organismos de derechos humanos, promovió la renovación de la Corte menemista y la anulación de esas leyes e indultos, iniciativas tomadas por Néstor Kirchner a partir de 2003, para poner las cosas en su lugar.
En el contexto de un fallo tan importante como histórico, en el que un país se hace cargo de las atrocidades cometidas en nombre del Estado, poner el acento en otro lado suena bastante feo. Decir "lo de la ESMA me parece bien, pero también habría que..." es una forma de mostrar disconformidad con una condena más que justa.
Cuando lo hace un medio de comunicación, de larga trayectoria junto a los sectores del golpismo y la represión ilegal, digamos que se nota bastante.
El diario La Nación saca hoy una editorial titulada "Derechos Humanos para todos" en la que dice lo siguiente:
"Las condenas del primer juicio por los crímenes cometidos en la ESMA han sido un paso adelante contra la impunidad. Pero también hay que reconocer que, mientras tanto, se opta por ignorar y no sancionar a los culpables de las demás víctimas, e incluso las de civiles, totalmente ajenas al conflicto de los años 70. Falta una lucha solidaria e integral por los derechos de todos los involucrados en aquella tragedia de nuestra historia." (la negrita es mía)
Bien podría tratarse de un grito de más justicia. Sería lógico pensar que como dice el subtítulo de la nota "La búsqueda de la verdad y la justicia respecto de lo ocurrido en los años 70 debería realizarse sin ninguna impunidad". No en el momento indicado, pero podría creerse que el periódico de Bartolomé Mitre considera efectivamente que debe juzgarse los crímenes de la dictadura. No obstante, revisando el archivo encontramos otra editorial, esta vez del año 2004:


Decía en esa ocasión el diario:
"Desde esta columna hemos condenado duramente los aberrantes crímenes perpetrados hace más de un cuarto de siglo por los llamados grupos de tareas del gobierno militar en el marco de la llamada represión ilegal. Y hemos afirmado que esos actos delictivos fueron más graves aún que los ejecutados por el terrorismo subversivo, pues provenían de una utilización perversa de las estructuras del Estado. Pero eso no significa que los argentinos debamos dejar de lado el principio de la seguridad jurídica, pilar de toda sociedad organizada sobre la base del respeto a los derechos individuales. La ciudadanía tiene con demasiada frecuencia la sensación de que algunos sectores ideológicos intentan manipular los enfrentamientos del pasado con el fin de capitalizarlos políticamente. Cuanto se haga para desalentar esa clase de maniobras será de inestimable valor para la recuperación del espíritu de unidad y paz social sobre el cual deberá sustentarse el país del futuro." (la negrita es mía)
En ese momento no era una preocupación la impunidad de los crímenes de nadie. En nombre de la "pacificación", bien se los podía dejar pasar. Es más,
La propia declaración del magistrado sobre la necesidad de "desarticular el esquema de impunidad" en el país delata cuánto hay en su pronunciamiento de oportunismo estratégico, en el contexto de una fuerte politización del tema de la revisión judicial de los hechos de violencia de la década del 70.
Se les nota, muchachos. Si pueden, vean el fallo, escuchen el listado de atrocidades comprobadas por la justicia y si les queda algo de estómago, recapaciten acerca de lo que están defendiendo:

lunes, 17 de octubre de 2011

Presupuesto 2012 para la Ciudad (Primera parte): Sopa de nuevo


Es díficil que alguien cambie su forma de actuar cuando lo que hace le da resultados. Por lo menos eso puede constatarse cuando se analiza el proyecto de presupuesto 2012 que envió a la Legislatura de la Ciudad el Jefe de Gobierno recientemente reelecto, Mauricio Macri.
Poco se puede decir más allá de lo que se ha dicho hasta ahora en este blog. Por eso, más allá de que más abajo intentaré respaldar con algunos datos mis afirmaciones, al revisar los números del proyecto y el detalle de su articulado, nos encontramos con la misma política: previsiones de crecimiento e inflación insuficientes para dar cuenta de los recursos que se han de obtener y una inexistente perspectiva de aumentos de gastos (salarios, redeterminaciones de contratos de obra y servicios) incluso sin tener en cuenta la inflación esperada (9.2%).
Acompañan estas previsiones las facultades para mover partidas (libres hacia adentro del mismo inciso y en un 10% del gasto no salarial para el resto, que el macrismo ha utilizado frecuentemente en detrimento de las partidas de gasto social), y una historia de ejecución que también ha afectado negativamente las políticas sociales beneficiando a su vez el gasto en publicidad o el aumento de los créditos destinados a obras menores en el espacio público, por ejemplo.
En este contexto, resulta casi imposible prever si el déficit primario estimado en $ 548.974.246 se va a concretar o si ocurrirá como en los ejercicios anteriores, en los que la cifra presentada difirió en forma considerable respecto de la finalmente verificada en la Cuenta de Inversión respectiva:


De esta forma, poco podemos decir respecto de la evolución de la política de endeudamiento y su impacto en la inversión, aunque no hay elementos para creer que haya un cambio sustancial respecto de la política desarrollada hasta ahora. Si bien no se prevé concretar nuevas operaciones de deuda en el presupuesto enviado, parte de la inversión se sustenta en autorizaciones ya efectuadas, y habrá que ver qué ocurre con la colocación de un bono de u$s 500 millones que entró en un impasse debido a la crisis internacional. Es posible que el presente ejercicio cierre con una fuerte restricción de la inversión combinada con un aumento de la deuda flotante de persistir esta situación. Cabe mencionar, asimismo, que el Ministro de Hacienda anunció la semana pasada ante los legisladores de la Comisión de Presupuesto que podría intentarse la colocación de un crédito puente.
En todo caso, la única discusión posible es la que terminará dando cuenta de la recaudación real, una vez que el ejecutivo envíe el proyecto de ampliación presupuestaria una vez recorrido parte del 2012, para dar cuenta de esos recursos. En ese contexto, la única pelea de fondo es la relacionada al aumento del ABL, que trataremos en una segunda nota.

Prioridades

Es interesante destacar que con motivo de la tardía aprobación del presupuesto 2011, la pauta de aumentos salariales sí fue incluida en dicho presupuesto, con lo cual quedaron más claras algunas prioridades del Jefe de Gobierno a la hora de contar con mayores recursos. La marcha del presupuesto respecto del presupuesto vigente al segundo trimestre del 2011 (última ejecución presupuestaria disponible, lo que no nos permite alcanzar conclusiones relevantes) permite observar que al igual que en la formulación del presupuesto 2011 la evolución presenta un claro perfil de ganadores y perdedores, que se ha mantenido dentro de lo que podemos llamar una constante de la política del PRO: mientras las áreas de Salud, Desarrollo Social y  Educación crecen en torno al promedio de crecimiento del presupuesto de los distintos ministerios, la Jefatura de Gabinete y los Ministerios de Justicia y Seguridad, de Desarrollo Urbano, de Hacienda y de Desarrollo Económico crecen muy por encima. Ni hablar del impacto del vaciamiento del Instituto de Vivienda en la jurisdicción Jefatura de Gobierno o de la disminución nominal del presupuesto de Cultura.


Párrafo aparte merece el Ministerio de Espacio Público, que parece estar fuera de la regla. No obstante, en la ampliación presupuestaria aprobada el pasado 15 de septiembre, en la que se aprobaron $ 1.200 millones adicionales de presupuesto, el área que conduce Diego Santilli se llevó la parte del león, con un 25,24% del monto total, en gran medida destinada a la gestión de los contratos de recolección de residuos. Es así que se da el fenómeno de que el módico crecimiento de su presupuesto contiene una previsión de $ 1.873.317.663 destinados a la gestión de los contratos de recolección contra un gasto que de acuerdo a la ejecución del segundo trimestre puede estimarse para el año en curso como mínimo en $ 1.800 millones.
Estamos hablando del contrato más importante, que se lleva aproximadamente el 13% del gasto no salarial de la Ciudad de Buenos Aires. El escaso crecimiento porcentual del Ministerio de Espacio Público es explicado claramente por la imprevisión de la evolución futura del costo de la basura.
Más aún, luego de cerrados definitivamente tres ejercicios (2008, 2009 y 2010), se puede observar la evolución porcentual de distintos rubros de gastos y tener más claro el impacto de la política presupuestaria desarrollada:


La evolución del gasto total muestra un porcentaje del 101,17% en 2010 respecto del 2007. Como se puede ver, los contratos de recolección crecen por encima de esa cifra (moderando su crecimiento recién en 2010 luego de dos años de un crecimiento muy por encima del promedio) y casi 9 puntos por encima del promedio del gasto corriente del que son parte.
El rubro publicidad y propaganda podemos ver un altísimo nivel de crecimiento ($ 196 millones contra $ 56 millones en 2007) al punto que ya en el segundo trimestre se encuentra ejecutado su presupuesto casi en su totalidad.
Asimismo, se da una particularidad en el caso del Ministerio de Educación: si tomamos la evolución del Ministerio el promedio no es malo, pero no sucede lo mismo si diferenciamos el gasto vinculado a las transferencias a la educación privada del resto del Ministerio. Es así que mientras el gasto en educación privada aumenta un 121,20 %, el resto de las erogaciones del Ministerio apenas alcanza al 84% de aumento, muy por debajo del promedio, lo que explica la constante disminución de la participación de la educación pública en el total del gasto. También lo explica la bajísima ejecución del presupuesto de infraestructura escolar, por supuesto.
También el Ministerio de Salud tiene una evolución porcentual baja en el ritmo de aumento de gasto, lo que también explica la caída de esa cartera en la participación sobre el total del gasto. La inversión en equipamiento hospitalario ha sido claramente la más perjudicada en este caso.
Muy particular es la evolución de la inversión en vivienda. La propia dinámica de las erogaciones efectuadas a través del Instituto de Vivienda muestra claramente el vaciamiento del mismo, llegando incluso a mostrar cifras que en términos nominales son menores a las de años anteriores.
No obstante, el discurso de la administración PRO ha sido atribuir la baja del presupuesto del Instituto a la distribución de responsabilidades en la materia a través de otras jurisdicciones (el Ministerio de Espacio Público y el de Desarrollo Económico), por los que nos pareció que podía resultar ilustrativo observar la evolución de la función vivienda a lo largo de todo el presupuesto. La diferencia es ínfima. No es negativa en términos nominales, es cierto, pero lo es en términos reales. La inflación entre el 2007 y el 2010 está lejísimos del magro 5,64% de aumento observado.   
La segunda parte de esta nota tratará específicamente sobre el aumento del ABL.Clic acá para ir a la nota.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Lobbystas de muerte


Otra vez una tragedia en lo que comúnmente se denomina accidente de tránsito, esta vez amplificada por las imágenes de un ómnibus arrollado por una formación de tren y por la cantidad de víctimas (hasta ahora 11 muertos y más de 200 heridos).
El espacio que el declive en el interés por la suerte de Candela fue dejando en los medios encontró algo con que llenarlo, y aparecieron los debates sobre seguridad vial y ferroviaria, y sobre los responsables: que el chofer del colectivo, que el guardabarrera, que la empresa TBA, que el Gobierno Nacional, que la Policía Metropolitana y quien sabe quienes más.
Francamente, como en otros casos en los que se pierden vidas de formas tan evitables, me parece algo secundario el listado de responsables, aunque me produce bastante desagrado la utilización política de estas cosas. Quiero decir, la utilización política no en el sentido de buscar reflexiones respecto de estos asuntos que ayuden a evitarlos, sino esa cosa de ver a quién le echamos la culpa para sacar algún rédito e irnos a dormir tranquilos esperando la próxima vez en que podamos señalar con el dedo a alguien. Como dije en alguna otra ocasión:
Si no se hace hincapié en la necesidad de educar a los ciudadanos para cuidar su vida y la de los otros a través del cumplimiento de las normas vamos a seguir, como siempre, pensando que la culpa es "del gobierno". Mientras tanto, en número comparable con cualquier estadística criminal mucha gente muere debajo de los escombros en derrumbes como el de ayer o en infinidad de "accidentes" de tránsito que se producen por la anomia generalizada de quienes creen que las normas son algo que "el gobierno" debe hacer cumplir y que no tienen nada que ver con mejorar nuestras condiciones de vida.
Entre medio de la cadena de acusaciones, me llamó mucho la atención la declaración del Ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Guillermo Montenegro, que se quejó de los amparos que impiden la construcción de pasos bajo nivel. También las quejas del Jefe de Gobierno respecto de la demora en lo que hace al soterramiento del Sarmiento.
Poner los trenes bajo la superficie no es un invento nuevo ni mucho menos. Sus ventajas son enormes, ya que se puede aumentar las frecuencias sustancialmente (sobre la superficie las barreras pasarían bajas demasiado tiempo), reducir la polución ambiental que genera el ruido de los trenes y el consumo de combustible de coches que esperan para cruzar y sin duda que se evitarían "accidentes" como el de ayer.
Los pasos bajo nivel me generan algunas dudas. No sólo porque retrasan la solución de fondo (el soterramiento), aunque parece que hablamos de un plazo inimaginable de tiempo y mientras tanto pueden ser útiles. Los vecinos que han presentado amparos contra ellos lo hacen porque se los planifica en calles en las que en algunos casos ni siquiera hay paso a nivel, donde no se soluciona el tránsito y se genera una degradación de la zona metiendo un túnel en medio. De lo que no tengo dudas es que en ningún caso hay proyectados túneles bajo nivel en el recorrido del Sarmiento. ¿De qué se quejaba Montenegro entonces?
Aquí es donde me surgen algunos interrogantes respecto del lugar desde donde se mira el mostrador. La imagen que encabeza este post está tomada de la web de la empresa ODS, al la que pertenece IECSA, a cargo de Ángelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri y que integra el Consorcio Nuevo Sarmiento junto con las firmas Obedrecht y Ghella. Ghella e IECSA están a cargo de la obra del Maldonado, sobre la que también hablamos en otra oportunidad señalando algunas irregularidades.
En definitiva, el reclamo de Macri: ¿lo hace porque cree en la solución o porque se trata de un negocio familiar? Montenegro, ¿reclama por pasos bajo a nivel en una línea que no los tiene proyectados porque también ODS los hace?


Francamente, no tengo respuestas a esas preguntas pero creo que sería lógico no tener que formularlas.
El tema nos llama la atención por la magnitud, pero los "accidentes" de tren por gente que cruza en forma imprudente (tanto a pie como en cualquier tipo de vehículo) se repiten con bastante frecuencia y no van a ser evitados ni a corto ni a mediano plazo por soterramientos ni por un puñado de pasos bajo a nivel. Lo que me parece es que ante este tipo de hechos, que involucran vidas que se perdieron, es necesario que más allá de los esfuerzos que se puedan hacer en obras públicas que mejoren la infraestructura de transporte (muy necesarias por cierto) hay que focalizar sobre la necesidad de educar. Dejar la imagen de que se hace lobby a favor de un puñado de empresas no tiene nada que ver con eso.

martes, 6 de septiembre de 2011

Nuevo endeudamiento para la Ciudad


Dos razones me inclinan a escribir este post: la primera de ellas, entregar algunos datos sobre la evolución y el estado actual de la deuda de la Ciudad en el marco de un nuevo pedido de endeudamiento que la Legislatura probablemente apruebe esta misma semana. La segunda, analizar el impacto de la política de endeudamiento llevada adelante por la gestión Macri en la inversión pública, específicamente en obras de infraestructura. Este segundo punto me parece muy importante por algo que ya comenté en una nota anterior sobre la política de endeudamiento del PRO, y que tiene que ver con las posibilidades de sopesar una gestión de gobierno.
 El cuadro que muestra esta nota está en pesos, e incluye la denominada deuda flotante (pagos que quedan pendientes a los proveedores al cierre del ejercicio). Si bien la existencia de una deuda flotante es normal (no todos los certificados que se presentan sobre fin de año pueden ser pagados antes del 31 de diciembre), retrasarse en el pago a provedores también es una forma de financiarse, y como en algún momento lo hemos comentado, la actual gestión lo ha hecho cuando encontró dificultades para colocar endeudamiento a través de títulos públicos, como ocurrió en 2008. Hecha la aclaración, y dado que esta forma de mostrar la deuda puede ser engañoso dado el aumento de los recursos de la Ciudad, pasamos al siguiente cuadro, que muestra la evolución de la deuda respecto de los ingresos totales de la Ciudad para el ejercicio siguiente (el cálculo 2011 está tomado del vigente en la ejecución del segundo trimestre):


Como se puede observar, tras el fuerte aumento de la carga de la deuda producido por la devaluación (2002), el índice fue mejorando paulatinamente hasta el año 2007, justamente antes del inicio de la gestión de Mauricio Macri, y a partir de ahí comienza a empeorar. De la mano de este deterioro, podemos observar un aumento de la carga del servicio de la deuda en aproximadamente un punto respecto del gasto total. Eso sin contar el costo financiero de demorar pagos a provedores, mucho más difícil de cotejar y que se termina trasladando al precio de las obras y servicios que contrata la Ciudad. 
Si bien no se trata de un resultado catastrófico, es importante observar cómo ha influido ese crecimiento de la deuda (realizado en un contexto de altas tasas de crecimiento económico y de aumento de los recursos tributarios y no tributarios de la Ciudad) en la inversión pública.

Política de endeudamiento


La política de endeudamiento fue explicitada y justificada por el Ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, aún antes de asumir su cargo, en su segunda visita a la Legislatura en el marco de las reuniones para aprobar el Presupuesto 2008. Decía Grindetti el 23 de noviembre de 2007:  
“la inversión no ha sido para nada ambiciosa en estos años. El promedio de estas columnas prevé una inversión del orden del 11.5 por ciento respecto del gasto desde el año 2000 hasta el 2007. La administración actual proponía un 14 por ciento y nosotros pensamos llevarla al 22.9 por ciento respecto del gasto. Esta situación claramente ha generado en la ciudad lo que me parece que corresponde llamar “pasivo de infraestructura”.
Más allá de lo poco atinado que parecía entonces elaborar un promedio que incluyera los peores años de la crisis con la que nuestro país encaró el comienzo del milenio, parece un buen punto de partida para analizar el destino de los casi $ 4000 millones en los que aumentó la deuda de la Ciudad en este periodo de Gobierno. Vale decir, para comenzar, que la cifra del 22,9% sobre el total del gasto ha estado hasta ahora muy lejos de ser alcanzada por la gestión Macri: 


Lo que muestra este cuadro es que con la excepción del año 2008, la Inversión Real Directa sobre el total del gasto de la Ciudad (el indicador que utilizó Grindetti en 2007), no ha superado en 2009 y 2010 ni siquiera el porcentaje del 2005, ni hablar del del 2006, aunque habida cuenta que en el 2007 se terminó liquidando el Fondo Anticíclico que la Ciudad había formado durante la gestión de Aníbal Ibarra, tal vez podría aducirse que en el número de ese año hay un impacto de obras lanzadas sobre la base de contar con dicho financiamiento extra. Por este motivo, y teniendo en cuenta que en una reciente reunión de la Comisión de Presupuesto el Subsecretario Eglez tomó como referencia el 2005 para hablar de ejecución presupuestaria, tomaremos ese año 2005 como referencia para el análisis que sigue.
Comencemos tomando la diferencia entre el año 2008 y 2005 para ver qué fue lo que se financió con el aumento de la deuda de ese año (aproximadamente $ 950 millones). Los 3,5 puntos de mejora en la relación de inversión del 2008 son muy pobres respecto del aumento del endeudamiento durante ese año: a números del 2008, el 3,5% del gasto es menos de $ 500 millones, y el stock de deuda cerró ese año en $ 3687 millones contra los $ 2722 del año 2007.
Lo que se puede observar en los cuadros es que el aumento de la deuda en $ 4.000 millones no redundó en un crecimiento de la inversión sino que impactó de lleno en el gasto corriente. Dicho de otra manera, al mantenerse la relación de la inversión respecto del gasto, cada 100 pesos que la Ciudad tomó como deuda, apenas 15 se destinaron a inversión. Aproximadamente el 85% terminó financiando gastos corrientes.

En el año 2009 la Inversión cayó en términos nominales a pesar de que el gasto total de la Ciudad pasó de $ 12.777 millones a $ 15.093 millones. La Ciudad invirtió $ 187 millones menos que el año anterior, ya que la cifra de inversión pasó de los $ 2.519 millones referidos más arriba a $ 2.332 millones. La deuda, por su parte, creció en $ 1.191 millones.
En el 2010, por su parte, con la deuda creciendo en $ 1981 millones, la inversión llegó a los $ 2.926 millones, apenas $ 594 millones más que el año anterior, con un gasto total que alcanzó los $ 19.952 millones.
Veámoslo de otra forma. Supongamos que hubiese sido cierta la excusa del Jefe de Gobierno respecto de que la Nación le impidió el acceso a financiamiento y que la deuda no se hubiera podido aumentar. Veamos el siguiente cuadro, en el que restamos de la cifra destinada a la inversión (y por ende también del gasto total), el aumento de la deuda neta a lo largo del periodo 2005-2010:


¿Qué nos muestra este cuadro? Que lejos de lo afirmado por Grindetti, la política de endeudamiento no sirvió para aumentar la cantidad de dinero destinado a obra pública sino apenas para sostener los niveles de inversión en cifras cercanas a la del 2005, en el que la deuda de la Ciudad aumentó apenas en $ 84 millones. Lo más preocupante es que en un contexto de aumentos de impuestos, crecimiento económico y venta de activos la Ciudad destina cada vez menos de sus recursos propios a la inversión pública, alcanzando cifras de inversión similares a los de la crisis de principios de la década. Como correlato de ello, el aumento de la carga de los servicios de la deuda dejará en el futuro menos recursos disponibles para obras, y el peso del gasto corriente deja a la Ciudad en una situación de vulnerabilidad muy grande respecto de la aparición de una nueva crisis económica.
En este marco es que se pretende aumentar aún más el endeudamiento de la Ciudad, ya que si bien este año hay que desembolsar una cifra muy elevada en amortizaciones, los u$s 500 millones que la Legislatura ha de autorizar esta misma semana superan con creces lo que hay que pagar.
Se hace difícil no sucumbir a la tentación de hacer hoy las obras que vamos a disfrutar en el futuro (aunque en el paquete de endeudamiento se destinan $ 165 millones a obras de bacheo y veredas que difícilmente duren más tiempo que el plazo de amortización del préstamo). Lo cierto es que el endeudamiento no ha significado un salto en términos de inversión como se pretendía en 2007.
Resulta imposible pensar que en el futuro la Ciudad no va a necesitar dinero para hacer obras. En momentos en que se discute cómo se financia el Estado a nivel global y la Nación lleva adelante una política de desendeudamiento que permite dotar de solidez a las cuentas públicas para llevar adelante políticas que inyecten recursos en la economía cuando aparecen crisis económicas, la Ciudad ha recorrido un camino inverso, un camino que termina en un fuerte ajuste del gasto público si sobreviene una crisis. Una receta conocida, con resultados conocidos.

viernes, 19 de agosto de 2011

Publicidad oficial y campaña electoral PRO II


En una nota reciente acerca del gasto publicitario del Gobierno de la Ciudad, en la que trataba de analizar su relación con los procesos electorales, expuse una serie de datos que concluían con la cifra correspondiente a la ejecución del cuarto trimestre del 2010, cifra que normalmente puede sufrir alguna corrección hacia arriba cuando se presenta la Cuenta de Inversión (balance final del ejercicio). Por cierto, la corrección fue más que significativa: la ejecución del rubro "Publicidad y Propaganda" para la totalidad del Gobierno de la Ciudad correspondiente al ejercicio 2010, que de acuerdo a la ejecución del cuarto trimestre había alcanzado casi $ 155 millones, cerró finalmente en más de $ 196 millones. Como se puede observar en la imagen, los niveles de crecimiento del gasto publicitario difícilmente puedan explicarse por algún tipo de medición de inflación, no importa de dónde provenga.
Esta cifra hace necesario hacer una actualización de los gráficos restantes. Mientras que con los datos provisorios el gasto publicitario sobre el total parecía haber dejado de lado la espiral ascendente y mostraba una baja (de 0,8% al 0,74%), con el resultado definitivo el gasto publicitario alcanzó casi un punto porcentual del total de gastos de la administración:


Por su parte, el porcentaje de ejecución del presupuesto, que con los datos preliminares había alcanzado la cifra más alta de la serie (149,1%), con los resultados finales alcanzó un número cercano al doble del presupuesto asignado por la Legislatura:


 Ejecución 2011

En la nota anterior llamaba nuestra atención la muy baja ejecución del presupuesto correspondiente al primer trimestre y trazábamos un paralelo con lo ocurrido en 2009, año en el que habíamos tenido elecciones también a mitad de año. Los datos de la ejecución del segundo trimestre muestran una fuerte ejecución, diez veces la ejecución del trimestre anterior:

Fuente: Informes de ejecución del presupuesto correspondientes al primer y segundo trimestre 2011. Ministerio de Hacienda, Gobierno de la Ciudad.

Por su parte, la Secretaría de Comunicación Social, que concentra casi toda la política publicitaria oficial, ejecutó al 30 de junio el 85,36% de su presupuesto ($ 128.431.599,12 sobre $ 150.445.763 de presupuesto vigente). Cabe mencionar que en el primer trimestre sólo se habían ejecutado $ 13.682.822,43. Si tenemos en cuenta el monto destinado a los contratos de publicidad ($ 122.894.164), la ejecución es del 93,18% ($114.509.427,57, apenas dos millones por debajo del total gastado por el conjunto de los organismos del gobierno). En el primer trimestre había sido de $ 10.826.456,96 (7,89%).
Es fácil prever una ejecución muy por encima del presupuesto originalmente asignado como ocurrió en años anteriores. Ya dimos ejemplos respecto de cómo se reasignan partidas con este fin. Cabe sí preguntarse si estamos frente a un nuevo récord de ejecución o la principal concentración del gasto se dará en el segundo trimestre. De mantenerse el ritmo alcanzado en los meses de abril, mayo y junio la Ciudad estará gastando a fin de año más de $ 300 millones en publicidad de gestión.

martes, 16 de agosto de 2011

El voto de los argentinos


Tras el resultado de la elección del domingo he visto circular esta foto por internet, acompañada de toda clase de exclamaciones que expresan el disgusto de quienes votaron a cualquiera de los candidatos de la oposición. En algunos casos, se intenta expresar que el voto a Cristina tuvo que ver con el denominado "clientelismo", en otros que el mensaje es "extorsivo".
Esto me dispara tres interrogantes: ¿En serio les parece mal que el Estado pague más jubilaciones y pensiones y que no deje que los viejos se mueran de hambre? ¿De verdad prefieren que los aportes jubilatorios se vuelvan a timbear en la bolsa en vez de que los administre el Estado como siempre debió ser a través de la ANSES? ¿Tan mal está que los pibes de los barrios de menores recursos tengan trabajo? Creo que no comprender la importancia de estas políticas y lo que significaron en términos de devolver dignidad a millones de argentinos explica en buena parte la sorpresa que se llevaron muchos con el resultado. 
Es posible que el mensaje del cartel tenga algo de apocalíptico. Al fin y al cabo, en el mensaje político se usa con frecuencia el "nosotros o el fin del universo". El mismo uso que se puede criticar en el oficialismo está presente en el discurso de los partidos y los medios de la oposición. Pero más allá de eso, teniendo en cuenta que enfrente hay candidatos que pretenden volver a las AFJP, reducir subsidios (incluidos los que aportan al consumo de las clases medias) y aumentar la deuda pública para bajar retenciones y frenar la inflación vía baja del consumo (y por ende del empleo), lo que dice el cartel es rigurosamente cierto. Tomarlo como amenaza es un exceso. 
Los candidatos de los medios, los dueños de los medios y muchos de los que hoy se enojan con el resultado, no tienen el menor interés en mejorar la situación de los que menos tienen. Los usan como parte de su queja ("cada vez hay más gente mendigando en la calle"), pero critican de la peor manera las políticas sociales ("sigamos creando vagos"). Ese dinero que "se rifa", del que reciben una parte en subsidios varios (luz, gas, transporte, etc) se lo sacan a los exportadores de productos primarios que ganan fortunas gracias a que el gobierno sostiene un dólar alto. Fortunas que les permiten invertir a lo grande en propiedades, lo que explica en buena medida que mucha gente de clase media no pueda acceder a la vivienda por los precios que tienen esas propiedades. Tratar de entender las cosas es bastante difícil y complejo, cuesta esfuerzo, pero hay que tratar de dejar la "vagancia" de lado y no entregarse al discurso de los poderosos viendo la realidad sólo a través de un canal de televisión o un diario.
Tal vez no estaría mal que los que reaccionan tan mal ante el resultado de la elección (algunos se quejaron de las opiniones de Fito Páez, les recuerdo), traten de pensar en serio en cuáles son los motivos para que Cristina saque el 50% de los votos (aquí un muy buen post del Ruso al respecto si quieren ir empezando). Es hora de ampliar la mirada, analizar la realidad más allá de lo que digan las empresas de medios que hace rato les venden que el gobierno está terminado y no recurrir a la idiotez de pensar que los otros son tontos o están comprados.

lunes, 1 de agosto de 2011

El voto de los porteños


Con los resultados provisorios de la segunda vuelta en la Ciudad de Buenos Aires ya en la mano, es tiempo de empezar a completar un análisis que se inició al día siguiente de la primera rueda y en el que preveíamos un resultado casi idéntico al que finalmente se dio.
En este momento, muchos asistimos con perplejidad al volumen de apoyo obtenido por Mauricio Macri, aún cuando lo hayamos tomado como posible o haya sido parte de nuestras pesadillas. No es buen momento, creo yo, para enojarse con los porteños por lo que votaron. A mi entender, hay que tratar de entender el resultado y analizar qué cuestiones fallaron en el armado de una propuesta alternativa y en la comunicación de esa propuesta. Tratando de ser lo más sintético posible, algunas reflexiones.

Dos Ciudades

No hay muchos casos de ciudades autónomas del tamaño y la importancia de Buenos Aires. Me refiero específicamente al modo en que confluyen en una misma jurisdicción las responsabilidades propias de un gobierno municipal con las de un gobierno provincial. Es así que el mismo gobierno se encarga de cuestiones como el podado de un árbol y a la vez de gestionar un sistema de salud que cuenta con 33 hospitales. Podemos así movernos entre los distintos grados de responsabilidad del Gobierno con muchísimos ejemplos más.
Una primera cuestión que surge de este panorama es que existe en el tejido social de la Ciudad de Buenos Aires un importante sector de la población para el que los servicios que presta el Gobierno de la Ciudad son básicamente los municipales: el arreglo de baches y veredas, el mantenimiento del alumbrado, el cuidado de las plazas, etc. Para muchos de ellos, el sistema de salud pública sólo puede interponerse en su camino en caso de un accidente en la vía pública porque cuentan con obra social o medicina prepaga, la escuela de sus chicos es privada (aunque reciba un subsidio estatal nadie considera que el colegio de los chicos se paga más allá del esfuerzo personal de afrontar una cuota), no necesitan de las políticas de vivienda (por lo menos no de las orientadas a los sectores más postergados), ni de lo que haga desarrollo social.
Si por un momento nos detuviéramos a pensar cuáles son las políticas básicas para el desarrollo de cualquier individuo en la sociedad, tal vez podamos acordar en cinco: salud, educación, trabajo (me refiero en este caso a que genere un ingreso personal y familiar que garantice cuestiones también básicas como la alimentación y la vestimenta, por ejemplo), vivienda y seguridad. Todos estos temas forman parte de la agenda básica del gobierno de la Ciudad, (y habrá que agregarles la gestión del tránsito y transporte, obviamente no en lo referido al bache o pavimentación, y la prevención de inundaciones), en buena medida compartidos con la Nación. Muchos de los ciudadanos de Buenos Aires sólo demandan seguridad, habida cuenta que tienen cubierto el resto.
En este sentido, cabe hacer una primera diferenciación entre dos niveles de votantes, muy en bruto: los que votan sólo un Gobierno Municipal y los que votan también un Gobierno provincial.
Obviamente, se trata de extremos ideales y por supuesto que en medio de ellos hay una escala de grises, a medida que disminuye o aumenta la dependencia de los bienes públicos en materia de salud, educación, etc.
Es cierto que buena parte de las materias "municipales" deberían ser gestionadas en el futuro inmediato por las Comunas, pero sea por la casi nula información al respecto (algo que probablemente el macrismo hizo deliberadamente para que la agenda de campaña no se centrara en temas sociales), o porque las elecciones también son un balance de lo que se hizo en los últimos cuatro años, por lo menos por esta vez siguieron siendo parte de lo que votamos los porteños cuando votamos Jefe de Gobierno.
Ahora bien, primer problema para la campaña de Filmus: la gestión de Mauricio Macri contó con varios factores a su favor: el "viento de cola" de la economía nacional que impactó positivamente en los ingresos de la Ciudad, una fuerte política de endeudamiento y subas de impuestos (algunas ya olvidadas, parece, y otras que pasaron desapercibidas) que los hicieron aún más holgados, y una política de disminución de la participación de la inversión social en el gasto total de la Ciudad, todos factores que contribuyeron al aumento de las partidas destinadas al "embellecimiento" de Buenos Aires y que hemos detallado y demostrado en varios post anteriores.
Tal vez el ejemplo más extremo del votante "municipal" podría mostrarse con esta imagen, capturada de una conversación en twitter:


Sin duda que se trata de un ejemplo muy extremo, pero en estos casos se hace necesario aplicar herramientas de análisis de opinión pública y cuantificar qué franja de la población tiene esta clase de razonamiento. Tengo de todas formas la impresión de que Durán Barba, así como en su momento contó con números que respaldaban la posición xenófoba e irresponsable del Jefe de Gobierno mientras se desarrollaba una crisis en el Parque Indoamericano, tiene números que le indican que muchos de los porteños tienen la necesidad de, al menos, quedarse tranquilos con su conciencia respecto a los temas sociales. Creo que eso se explica cuando vemos el importante despliegue de afiches que hacían referencia a la entrega de notebooks por parte de Clarín a los alumnos de las escuelas, las "historias para creer" que en algunos casos encima fueron falsas y debieron quitarse de difusión, y el fuerte blindaje por parte de los medios en torno a estos asuntos.
Creo que en estos temas la Campaña de Filmus estuvo ausente. El eje de la campaña se centró en temas sociales. No hay que mentirse, pero a pesar de que las calles de la Ciudad tienen muchos baches aún, no sería coherente con lo expresado más arriba no admitir que el macrismo puso mucho dinero en el tema y mostró, de la mano de la colocación de carteles amarillos por doquier, una actividad frenética. Más allá de eso, creo que de todas maneras no es razonable abandonar un eje de campaña en el que la complejidad de los problemas a solucionar siempre deja espacio a la crítica y a la propuesta superadora (en alguna nota anterior mostré deficiencias en la gestión del tema del bacheo que podrían servir de ejemplo).
Es posible que se haya creído que se trataba de un terreno donde precisamente quienes más interesados puedan mostrarse al respecto son los que votan por una cuestión ideológica al macrismo. Puede observarse que en las zonas más acomodadas de la Ciudad el macrismo sacó porcentajes en segunda vuelta cercanos al 80% (Comuna 2, por ejemplo). Tal vez el terreno no era nada fértil, pero sigo creyendo que se trata de una gran concesión.
Tampoco es cuestión de negar que el macrismo tenga algunos méritos para mostrar en la materia. La nivelación de la Avenida Patricios y su puesta en valor provocó una oleada de votos al PRO, así como seguramente mucha gente se debe haber quedado chocha con su vereda nueva. Con motivo de cumplirse un año y medio de la gestión de Macri, y bajo el título ¿Cuánto pagarías por tu vereda?, señalábamos:
Cabe preguntarse entonces, si la agenda de la administración que asumió en diciembre de 2007 reflejaba o no las aspiraciones de los porteños. ¿Estábamos convencidos de que se gasta demasiado en Salud y Educación?, ¿pensamos que es más necesario arreglar con nuestros impuestos la vereda de la sede del Citibank en la esquina de Mitre y San Martín -Macri parece haber llegado a la conclusión de que era necesario ayudar económicamente a los bancos antes que el propio George W. Bush- que dotar de una adecuada instalación de gas a una escuela?
Si bien queda claro que una importante porción de la población de la Ciudad de Buenos Aires sólo va a las escuelas públicas cuando le toca votar y que el único contacto con la salud pública se produce en caso de sufrir un accidente de tránsito, cuesta creer se prefiera una matriz de gasto como la que se gestó en el último año y medio. De otra manera no se entiende la necesidad de mostrar un lado humano por parte del macrismo y de gastar fortunas en verdades a medias -que no son más que mentiras- en spots publicitarios en los que se pone de relieve la dimensión del gasto educativo (en términos nominales y no en reales).
Tal vez haga falta trabajar mucho para difundir la forma en que se gastan los dineros de los porteños. Costará mucho (al fin y al cabo se debe enfrentar a una formidable máquina publicitaria como la que controla hoy el Gobierno de la Ciudad), pero se puede demostrar que así como se mintió respecto del aumento de impuestos (algo que volverá a ocurrir a fines de este año), también se mintió respecto de las áreas prioritarias para la inversión pública en la gestión PRO.
Tal vez haya una porción del electorado porteño que considera poco relevante invertir en salud, en vivienda y en educación pública, y que es más importante que ello reparar veredas en barrios acomodados. A ellos habrá que convencerlos de que la inclusión social y la igualdad de oportunidades generan más seguridad, mayor desarrollo económico y, al fin y al cabo, mayores posibilidades de que tengamos recursos para invertir en baldosas.
Creo francamente que nunca se remontó esa cuesta. No se trata de responsabilizar a nadie, leyéndome a mi mismo encuentro esa tendencia a hablarles de escuelas y hospitales a quienes lo único que les interesa es tener la vereda en condiciones. ¿Tenemos entonces que abandonar nuestras convicciones? Seguro que no, pero siempre tenemos que tener en claro que para llevarlas a cabo hay que acceder al gobierno, y para eso se necesitan votos. Además, y más allá de la importancia que demos a ciertos temas, mientras formen parte de las responsabilidades de Gobierno se hace necesario tener políticas específicas en carpeta y reitero, desarrollar críticas y propuestas alternativas a lo que se hace.
Se trata, además, de un terreno muy propicio para desarrollar el discurso "de gestión" en el que la política está ausente. Ceder terrenos en estos asuntos resulta a mi entender gravoso, aunque no tenga la posibilidad en este momento de cuantificarlo adecuadamente.


La nacionalización de la elección

Cuando se iniciaba la campaña, pensaba en lo difícil que podría serle a Macri remar la sensación de que cuatro años más de gobierno, con Cristina Fernández de Kirchner gobernando al país hasta el 2015, iban a redundar en más impotencia y excusas de su parte. Si se la había pasado todo el mandato echando la culpa al gobierno nacional de todo lo que le salía mal (su quejas respecto a la imposibilidad de "acceder a financiamiento" y la política de endeudamiento son clara muestra de que se utilizó hasta el hartazgo esta mentira), ¿a qué nos iba a estar invitando los próximos cuatro años?
Pues bien, la campaña de Filmus, apoyada en encuestas que daban alta intención de voto a CFK en la Ciudad, tomó este cariz:


Confieso que antes de la campaña me imaginaba lo difícil que le sería a Macri invitar a los porteños a cuatro años más de impotencia. Si sus falencias eran a causa de un gobierno nacional que caminaba hacia una segura reelección, ¿qué nos podía ofrecer a futuro? No obstante, cierta demora en la instalación de un candidato por parte del Frente para la Victoria más la certeza de que la decisión fue toda de CFK, contribuyó a generar la imagen de que el candidato no era más que un "delegado" del gobierno. De ahí a presentar la "sintonía" como una extorsión al porteño (los medios y el resto de los partidos también juegan), un pasito. Inteligentemente, la campaña de Macri llamó a defender la autonomía:


Ya para la segunda vuelta se intentó hacer eje en una comunicación que siguió hablándole a los convencidos. Esta vez, intentando sumarse a la onda de los globos de colores ofreciendo corazones. Con lo resultados en la mano, podemos decir que no sirvió de mucho:


En definitiva, mientras la campaña se basó en aglutinar a los votantes de Cristina y se hizo eje en los temas sociales (en los que así como ocurre con la mejora de los índices de mortalidad infantil el gobierno nacional también tiene algo que ver), se dejó libre el espacio para hacer campaña en las cuestiones relacionadas con el interés de una amplia proporción de votantes de la Ciudad, se permitió que en materia de seguridad prevalezca la imagen de que la policía metropolitana era el único intento serio por parte de alguien para resolver el problema (la implementación del refuerzo de la seguridad en el sur por parte de la Nación sólo una semana antes de la elección tuvo a mi entender un efecto contraproducente, una especie de demostración de que la voluntad de hacerse cargo del tema aparece sólo ante una inminente derrota electoral). En este esquema, haber renunciado a la que en definitiva fue la única posibilidad de acceder a un debate de candidatos más que un error fue una consecuencia.
El resultado hoy nos muestra a un macrismo que tendrá una Legislatura casi a su merced (tiene 26 votos seguros y 10 diputados más con los que negociar mayorías que incluyan apropiarse de fondos del Banco Ciudad, seguir endeudando a Buenos Aires y volver a aumentar los impuestos, entre una larga lista de temas que permanecen en agenda). Una legitimidad de casi el 65% para impulsar cualquier expediente pendiente (mudanza del gobierno de la Ciudad a los terrenos del Borda y Moyano, Puerto Madero 2, etc.).
Es muy probable que, así como ocurre en muchas zonas de la Ciudad, el avance de los negocios inmobiliarios desplace población dependiente de los bienes públicos y se acentúe la "municipalización". Sin dejar de lado el contenido antipolítico, mediático y corporativo del neomenemismo triunfante en Buenos Aires que genera también un apoyo en sectores sociales medios y bajos, tenemos que tener presente que la derecha en la Ciudad es probablemente más fuerte que nunca.
Cabe mencionar que además la instalación de una agenda de cambio social no sólo genera una esperable reacción entre los ricos, sino que muchas veces genera temor en clases medias y bajas. La reacción de muchos de los vecinos de la zona del Indoamericano, plegándose al discurso en contra de la entrega de viviendas a los sectores más postergados es una muestra de ello. El macrismo sabe jugar con estos efectos (no se puede negar que el tema de Shoklender les vino como anillo al dedo), lo cual invita a redoblar esfuerzos no sólo en materia de pelea cultural, sino en la atención de los problemas pendientes de solución en distintas capas de la sociedad (en materia de vivienda, por ejemplo, la clase media tiene un grave problema de acceso por una cuestión de costos, y se hace necesaria una agenda de política pública que comprenda y encare el fenómeno si es que se quiere avanzar con mayor sustento en resolver los problemas más acuciantes de quienes están aún fuera del sistema).
Tal vez tendríamos que dejar de lado ciertas lecturas que hablan de tercios (progresista, de derecha e independientes). Si tenemos en cuenta que la única victoria contundente del espacio progresista (más allá de la composición de la UCR, De la Rúa no expresaba eso) se dio en el año 2000 cuando Ibarra le ganó a Cavallo, y que a duras penas se logró la reelección en 2003 luego de perder en primera vuelta frente al actual Jefe de Gobierno, tal vez se haga necesario reorientar la mirada hacia una construcción que abarque en la forma los más amplia posible el espacio (durante la campaña se produjo el rídiculo de permitir la existencia de dos colectoras y luego hacer todo lo posible luego por invisibilizarlas) y formule una propuesta que interpele a todos los ciudadanos de Buenos Aires. En buena medida, se trata de una batalla cultural contra visiones instaladas a lo largo de décadas y consolidadas de la mano de la fiesta del menemismo, visiones que además cuentan con la fuerza de un complejo mediático que sostiene su poder en ellas y que juega permanentemente a retroalimentarlas.

miércoles, 27 de julio de 2011

El valor del voto en blanco

Se viene la segunda vuelta en la Ciudad y la diferencia obtenida en la primera vuelta por Mauricio Macri fue muy grande. Al punto que no pocos dirigentes han optado por apoyarlo explícitamente para la segunda vuelta (por odio al gobierno nacional o especulando con que los votantes de Macri los puedan apoyar en las presidenciales habida cuenta que el PRO los dejó huérfanos de candidato a Presidente). Otros han preferido no jugarse por un resultado casi imposible. De regalo habitual, algunos sectores de la izquierda postulan que da lo mismo Macri que Filmus e invitan a votar en blanco o nulo (impugnado es otra cosa, mamarrachos, tendrían que mandar a una tía a votar en lugar de ustedes).
Pues bien, la pregunta de siempre. ¿A quién se vota si se vota en blanco? Para los que tienen decidido esto, les tiro unos números con la mejor intención de que la conciencia no les quede tan tranquila como seguramente lograron tenerla luego de un arduo proceso de autoconvencimiento:
Tomando en cuenta los resultados de la elección, y sobre la base de los votos válidos emitidos el 10 de julio pasado, si todos los que no votaron ni Macri ni Filmus ese día votaran en blanco el 31 de julio próximo, Macri sacaría el 62,81%.
¿Qué pasaría si los que adoptan esa conducta fueran los que votaron a Pino Solanas? En ese caso, Macri tendría asegurado un 53,99%. 
Lo interesante es lo que ocurre de ahí para abajo. Si todos los que votaron a Estenssoro votaran en blanco, a Macri el piso sólo le subiría hasta el 48,67%.

lunes, 25 de julio de 2011

Sobre la elección en Santa Fe: primarias y boleta única


Como siempre, después de cada elección se pueden extraer muchas conclusiones y de todo tipo. El resultado de la elección en Santa Fe me parece muy útil en el sentido de poder analizar un poco el mecanismo de internas abiertas y el de boleta única. El primero de ellos porque estamos a punto de usarlo por primera vez a nivel nacional y el segundo porque es una alternativa que yo mismo he valorado positivamente pero que tras el resultado del comicio me ha dejado algunas dudas que deseo manifestar.
En oportunidad de analizar la presentación ante del Congreso de la Nación del proyecto para implementar las elecciones primarias, así como también una vez que se aprobó, manifesté que:
De los fundamentos del proyecto surge que esta forma de elección de candidatos "implica por una parte que el electorado se involucre y, por otra, imprime de mayor representatividad y legitimidad a los precandidatos electos por cada agrupación política". Verdaderamente es bastante opinable esta afirmación, básicamente porque la experiencia reciente de intentar obligar a los partidos a realizar internas abiertas tuvo exactamente el efecto contrario: la mayoría las abandonó por completo.
Pues bien, primer punto: las elecciones nacionales no tendrán competencias internas relevantes. Más bien será una elección para ver posicionamientos y desarrollar estrategias en función de ellos. Decíamos luego:
Nadie podría negar que un mayor caudal de votos en la interna puede dar mayor sustento a una candidatura, pero el rol de los afiliados (requisito que para la ley ni siquiera es obligatorio si se desea ser candidato) disminuye notablemente, y las candidaturas han de surgir ya no de quienes mejor representan a un partido, sino del resto de la sociedad, algo que claramente juega a favor de quienes puedan tener mayor exposición mediática.
(...)
Es seguramente mi punto de vista y puede no ser compartido, pero considero mejor para fortalecer los partidos brindar elementos para que crezca su actividad interna (el financiamiento para la actividad permanente de los partidos es casi inexistente, al menos la parte que se hace en blanco desde el Estado), y alentar el involucramiento de los ciudadanos a través de la afiliación y la participación dentro de los partidos, y no haciendo exactamente lo contrario. Más aún, si un candidato gana una interna abierta cuando la hubiera perdido en caso de ser cerrada, su fracaso en la gestión será una carga inmerecida para el partido así como ocurriría lo contrario con su éxito.
Pues bien, una de las cuestiones que ha llamado mi atención y la de muchas voces que analizan el resultado, es el visible corrimiento de electores del peronismo que perdieron la interna contra Agustín Rossi y terminaron votando a Miguel del Sel. Esto explicaría la enorme diferencia de los resultados de ambos en primera vuelta y el fuerte crecimiento electoral del cómico frente al candidato del kirchnerismo. También explica el resultado para la elección de legisladores, en la que la lista encabezada por Bielsa, del mismo "Frente Santa Fe para Todos" que salió tercera en la elección, terminó sacando un 34,7% que la depositó en primer lugar.
No obstante, me parece necesario poner el foco en el comportamiento del sistema de votación elegido: la forma en que se implemetó la boleta, con la foto y el nombre de los candidatos, pero dividiendo cada categoría en una boleta diferente, ayudó a que el "corte de boleta" fuera muy grande y produjera el resultado arriba comentado. Es muy posible, también, que dentro de ese efecto haya habido electores seducidos por el integrante de Midachi que no sintieron la misma atracción respecto de los candidatos a Diputados y Senadores y prefirieron no votar a su lista de legisladores, que obtuvo un magro 14,71% de los votos.

Por un pelito

Para quienes creen que Miguel del Sel no era un buen candidato, tal vez el hecho de que no haya logrado el triunfo haya generado un suspiro. Por mi parte, creo que el que se salvó fue él: la composición de las Cámaras hubiese sido catastrófica para cualquier intento de gestión de su parte: 7 Diputados sobre un total de 50 integrantes de la Cámara y ningún Senador de los 19 que se eligieron. 
Gobernabilidad cero y mandato pendiente de un hilo. Un resultado que también se produce por esta combinación de internas abiertas con un Peronismo que tiene de todo en su interior y una boleta única que elimina el efecto arrastre del candidato a Gobernador. Vuelvo entonces al razonamiento arriba expuesto: sin partidos políticos fuertes, con sistemas electorales que premian candidatos instalados mediáticamente pero sin los conocimientos necesarios para hacer frente a responsabilidades enormes, el resultado no sólo no es bueno sino que puede llegar a ser catastrófico, como estuvo cerca de serlo en Santa Fe: catastrófico para los que no querían que gane Miguel del Sel, y lo mismo para quienes lo apoyaron, con semejante minoría parlamentaria.

martes, 19 de julio de 2011

Escrutino Definitivo de las Elecciones del 10 de julio - Ciudad de Buenos Aires

Tras el trabajo de revisión de las actas y de las urnas efectuado la semana pasada, el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad entregó hoy los resultados definitivos (resta resolver algún tema puntual sobre la carga de los datos correspondientes a la Comuna 9 que presentaría el PRO) de las elecciones celebradas el 10 de julio pasado.

Jefe de Gobierno:

Sobre un padrón de 2.486.991 electores, votaron 1.819.295, es decir un 73,15 % (en las elecciones del 2009 votó un 74,15%). Los resultados más relevantes para la categoría de Jefe y Vicejefe de Gobierno han sido los siguientes:
PRO (Macri - Vidal): 836.608 votos, 47,07% de los votos válidos*
Frente para la Victoria (Filmus - Tomada): 495.339 votos, 27,87%.
Proyecto Sur (Solanas - Selser): 227.863 votos, 12,82%.
Coalición Cívica (Estenssoro - Sanchez): 58.817 votos, 3,31%.
Unión Cívica Radical (Giudici - Augugliaro): 36.203 votos, 2,04%.
Frente Progresista por Buenos Aires (Telerman - Kravetz): 31.326 votos, 1,76%.
El resto de los partidos obtuvo cifras inferiores a los 30.000 votos. Tres de ellos, incluso, no alcanzaron ni siquiera el equivalente en votos al piso de afiliados (4.000) que la ley exige para que un partido conserve la personería (casos de manual de sellos de goma).

Diputados:

Respecto de los resultados en la elección de Diputados, los números indican un total de 1.763.115 votos válidos, que principalmente se repartieron de la siguiente manera:
PRO (boleta encabezada por Bergman): 792.519 votos, 44,94%, con lo que obtuvo 16 bancas.
Frente Para la Victoria (Cabandié): 247.140 votos, 14,01%, 5 bancas.
Proyecto Sur (Bergel): 227.430 votos, 12,89%, 4 bancas.
Frente Progresista y Popular (Ibarra): 118.345 votos, 6,71%, 2 bancas.
Nuevo Encuentro (Cerruti): 114.693 votos, 6,50%, 2 bancas.
Coalición Cívica (Ferraro): 69.623 votos, 3,94%, 1 banca.
Ya por debajo de la cantidad de votos en blanco (40.894), podemos encontrar el mismo orden que para la elección de Jefe de Gobierno, con el radicalismo en 36.887 votos (2,09%) y el partido de Telerman, quien encabezaba también la boleta de legisladores de la Ciudad, con 33.164 votos (1,88%).

Comunas:

Respecto de las Juntas Comunales, y para no aburrir con los números, me limitaré a describir cuantos miembros de cada Junta Comunal consiguieron las tres principales fuerzas (el sistema D' Hont exigía en estos casos un piso de votos que ningún otro partido o alianza logró alcanzar). En todos los casos hay que tener en cuenta que más allá de la distribución de los cargos, y debido a que las normas establecen que el ganador se alza con la presidencia de la junta comunal, el PRO presidirá las juntas comunales de las 15 comunas en que se divide la Ciudad:
  • En las Comunas 2 y 13 el PRO obtuvo cinco miembros de junta, en tanto que el Frente para la Victoria y Proyecto Sur obtuvieron uno cada uno.
  • En las Comunas 1, 3, 4, 6, 7, 10, 11, 12 y 14 el PRO obtuvo también una mayoría propia con cuatro de los siete lugares en disputa, en tanto que el Frente para la Victoria obtuvo dos y Proyecto Sur el restante.
  • Por su parte, en las Comunas 5, 8, 9 y 15, el PRO y el Frente para la Victoria consiguieron tres lugares cada uno, mientras que Proyecto Sur obtuvo uno al igual que en el resto de la Ciudad.


* Se computa el total de votos excluidos los votos en blanco y los votos nulos (art. 96 de la Constitución de la Ciudad). El total de votos válidos para la categoría asciende a 1.777.419.

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