"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales" Bertolt Brecht

viernes, 28 de mayo de 2010

Decorado de ocasión

El título no es mío. Lo tomé de una frase de Martín Hourest que me sirve para expresar la sensación que produce observar la ejecución presupuestaria de la gestión Macri (en este caso la del primer trimestre del año 2010): “si Macri replica lo que su asesor de imagen, Durán Barba, le dice que es más vistoso, como el año pasado lo hizo con las veredas y nos encontramos con una sobre-ejecución alarmante, y este año con Cultura gastando sólo en 3 meses el 45% del Presupuesto (Bicentenario-Colón), entonces el Jefe de Gobierno confunde el decorado de ocasión con lo que es la verdadera administración de una Ciudad que en materia educativa y social arroja índices paupérrimos”“El eje que siempre prima en la gestión de Mauricio Macri es el de la visibilidad.”
Tiempo atrás expliqué en una serie de notas sobre la relación del gasto en mantenimiento de la vía pública y la inversión en escuelas y hospitales que, lejos del discurso de la carencia de fondos, lo que se podía palpar en la forma en que se asignaban recursos era que claramente se ponía por encima de las necesidades en materia de infraestructura social todo aquello que tuviera que ver con la comunicación de la gestión, poniendo énfasis en el gasto visible por encima del que no lo es tanto.
También señalamos las prioridades en materia de gasto a lo largo de estos dos años y pico de gobierno, en los que se observa que el dinero no fue a engrosar la masa salarial de los empleados públicos ni la inversión real directa, y que los grandes ganadores del reparto han sido las consultoras, las empresas de recolección de residuos, la educación privada y los medios de comunicación (a través del crecimiento exponencial del gasto publicitario sin ningún tipo de control). Otro gran destinatario de las erogaciones públicas han sido los tenedores del abanico de títulos emitidos para engordar el gasto a través del fuerte crecimiento de la deuda pública.
Es así que, en una situación de asfixia financiera provocada por una matriz de gasto corriente en continua expansión y el peso de los intereses y el pago de amortizaciones de una deuda de alto costo y corto plazo en la que el macrismo tiene total responsabilidad, podemos ver en la ejecución correspondiente al primer trimestre una acentuación del esquema explicado en el párrafo anterior que ha debido disminuir el gasto en mantenimiento de la vía pública para volcar los recursos de caja a las obras del Colón.
De esta forma, la inversión real directa ha sido por poco más de $ 185 millones, representando un 5,02% del total de gastos del trimestre ($ 3.684.282.621,38) y un 6,68% del presupuesto vigente que se debe ejecutar a tal fin ($ 2.770.013.683).
De estos $ 185 millones, el rubro construcciones del área de cultura (básicamente las obras del Colón y probablemente sólo las obras del Colón), se han llevado $ 45 millones, lo que implica la cuarta parte de la inversión de todo el primer trimestre y que significa una ejecución del presupuesto correspondiente al mencionado rubro superior al 40% (un total de $ 116.811.894). 
Como contrapartida, la ejecución en Educación es del 1% en construcciones ($ 3.457.188,03 sobre un presupuesto vigente de $ 349.252.974), con el agravante de que buena parte del financiamiento de ese gasto ha sido con recursos transferidos por el Gobierno Federal ($ 2.678.129,87). La inversión en maquinaria y equipo significó $ 4.227,97, es decir un 0,02 % del total vigente ($ 16.407.356) y no se gastó un centavo en material de lectura, a pesar de un presupuesto vigente de casi $ 17 millones.
En Salud la situación es muy similar. Aunque la ejecución en construcciones alcanzó poco más del 10% del presupuesto ($ 17 millones sobre $ 153 millones), debemos tener en cuenta de que se trata de un presupuesto sustancialmente menor al de los años 2008 y 2009 ($ 244 millones y $ 199 millones), que tuvieron las ejecuciones más bajas de los últimos años y que explican la evolución de la siguiente curva que muestra cómo la inversión en hospitales fue creciendo hasta el año 2006 y como se derrumbó a partir de entonces para perder la totalidad del terreno ganado:

Así las cosas, aún con una ejecución de la totalidad del presupuesto para construcciones en Salud este año (algo difícil de esperar por parte de quienes ejecutaron el 44% en 2008 y el 32% en 2009), y de acuerdo con el presupuesto vigente, el porcentaje sobre el gasto total de la Ciudad seguiría por debajo del registrado en 2008. Cabe mencionar que un punto porcentual, a valores del actual presupuesto, representa casi $ 200 millones.
Por su parte, la inversión en equipamiento hospitalario tuvo una ejecución del 0,27% ($ 147.808,79 sobre $ 53.794.950), que exime de mayores comentarios.
Respecto de otras áreas, resulta muy evidente la subejecución del programa Ciudadanía Porteña por parte del Ministerio de Desarrollo Social. Dadas las características del Programa, debería ejecutarse el presupuesto de forma que se erogue la cuarta parte del mismo en cada trimestre (unos $ 100 millones sobre un total de $ 401 millones). No obstante, sólo se han transferido a las familias beneficiarias del programa $ 58 millones.
Otra gran víctima ha sido sin lugar a dudas la política de vivienda: las planillas suministradas por el Gobierno de la Ciudad muestran ejecución Cero en los programas referidos a los Créditos Ley 341/964 (presupuesto de casi $ 69 millones), Integración y Transformación en Villas (presupuesto de $ 35 millones), Rehabilitación de Conjuntos Urbanos (presupuesto de $ 37 millones) y en Viviendas Colectivas con Ahorro Previo (presupuesto de $ 101 millones). En regularización dominial se ejecutaron $ 12.995 sobre un presupuesto total de $ 8,4 millones).
La expansión de la red de subterráneos también tiene un porcentaje de ejecución preocupante (apenas $ 1,8 millones sobre 150 millones de presupuesto vigente al cierre del primer trimestre). Además hay que tener en cuenta que en el Banco Central se encuentran depositados los u$s 300 millones que se han colocado a una tasa anual del 12,5% y que no se pueden utilizar debido a que no están listos los pliegos de licitación para las obras que se deben hacer con esos fondos. El costo para la Ciudad es altísimo.
El mantenimiento de la red pluvial (después cuando la Ciudad se inunda la culpa es de otros) tiene una ejecución del 4,47 % ($ 1.907.829,41 sobre $ 42.613.760).
Por supuesto que a tono de lo expresado más arriba hay ganadores en la ejecución presupuestaria: hay que destacar el constante crecimiento del gasto en Recolección de Residuos: el contrato de Higiene Urbana ha sido ejecutado en un tercio del total en sólo un trimestre, lo que amerita esperar un aumento de al menos el 25% por sobre el presupuesto vigente para el año 2010. Son $ 331 millones los que se han gastado cuando el presupuesto es de $ 997 millones.
El otro rubro que ostenta un alto nivel de ejecución es el gasto en publicidad y propaganda, en el que se pautó por $ 44.692.432 cuando el presupuesto total para el año es de $ 110.068.923, representando un 40,6% del total, explicando en parte (hay otros componentes por supuesto), la tapa que encabeza esta nota y, por qué no, algunos otros comportamientos:




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