"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales" Bertolt Brecht

miércoles, 25 de enero de 2012

Sembrar paranoia


Entre la gran cantidad de aristas positivas que dejó el debate y posterior sanción de la Ley de Medios podemos decir que sin duda una de ellas es que todos tenemos un poco más de conciencia respecto del rol de los medios y su papel como gestores o propietarios de intereses. Algunos de ellos, como el Grupo Clarín y el diario La Nación, se han lanzado a un burdo rol de oposición al gobierno. Burdo y ciego.
En su urgencia por intentar que todos sintamos día a día que vivir en la Argentina es una auténtica maldición divina, recurren a recursos tan desagradables como el artículo cuya imagen ilustra esta nota, firmado por un señor de nombre José Crettaz, que no tuvo mejor idea que recurrir a un título como "Sabrán donde anduvimos". 
En la nota, el autor se despacha con la siguiente frase: "el recorrido que los usuarios del SUBE hacen por la ciudad en colectivo, tren o subte queda registrado públicamente en Internet con detalle de fechas, horarios, tipo de transporte, línea e interno utilizado. Para acceder a esa información alcanza con disponer del número de la tarjeta. Un dato difícil pero no imposible de conseguir", lo que acompañado y sazonado con un "Podrían darse muchos argumentos respecto de los riesgos que presenta el hecho de que cualquiera sepa a qué hora se abandona el hogar y en qué y con qué frecuencia se viaja. O simplemente recordar que la inseguridad sigue al tope de la lista de preocupaciones de la sociedad", arma la combinación perfecta para cumplir con el desagradable objetivo de lo que para este diario es ya moneda habitual: ciudadanos temerosos, que sienten el mismo odio y preocupación que las políticas del Gobierno les generan a los poderosos que están tratando de defender privilegios indefendibles como controlar Papel Prensa, entre otros varios.
Cabe mencionar, tal vez sea un detalle, que la tarjeta SUBE, que el Gobierno pretende implementar masivamente, surgió primero como un esquema para reemplazar las siempre difíciles monedas y mejorar el acceso a los medios de transporte por parte de los usuarios. Para ello, algunos medios, entre los que también se cuenta La Nación, hicieron un lobby importante por el sistema. Podemos mencionar, a modo de ejemplo, otro título típico de la forma de actuar de este medio, publicado un año y medio atrás: 


En este artículo, cuando se refiere a la solución del problema, se menciona que "otro alivio es Mis Monedas Card, que lanzó 50.000 tarjetas para usar en quioscos, librerías y autoservicios chinos, y espera llegar a 200.000 este año. El sistema único de boleto electrónico (SUBE) aporta lo suyo, pero sigue lejos de la instrumentación total, como prometió el Gobierno. Además, sólo se usa el 30% de las 300.000 tarjetas repartidas."
En ese momento, también la SUBE tomaba los datos personales y permitía seguir vía web el gasto (al igual que ocurre con la tarjeta Monedero y también con las tarjetas de crédito, siempre es una ventaja poder tener la posibilidad de controlar que no aparezcan gastos que uno no efectuó), pero se ve que no era problema. Pretender que la decisión del Gobierno (lograr que la gente utilice un sistema que puede permitir evitar el fraude por parte de las empresas a la hora de percibir subsidios) sea una maniobra destinada a convertirnos a todos en presa fácil de alguien (basta ver que el título tiene también la intención de sugerir que el Gobierno puede usar esa información para perseguir peligrosos ciudadanos que viajan en colectivo todos los días, como se expresa en el grueso de los comentarios de los foristas) es de una bajeza muy grande.
Burdo, ciego y dañino.

9 comentarios:

  1. Me parece justo mencionar que la misma nota dice "Sin embargo, hay que asumir que ya con los datos que voluntariamente dejamos en la Web (nombre, ciudad, gustos, amigos...) es tan fácil construir una pequeña biografía como hacer un rápido análisis de inteligencia".

    El valor que cada uno le asigna su privacidad es absolutamente personal, uno puede dejar que COTO conozca sus hábitos, que Visa sepa tu gustos, que tu proveedor de internet conozca tu preferencias o podés evitar que cada una de esas cosas pase y en general no sufrís ningún perjuicio en el camino salvo, quizás, la pérdida de cierta comodidad.
    La tarjeta monedero-sube que poseo no está relacionada con mi DNI, simplemente te la daban en la ventanilla del subte, suple perfectamente a las monedas y permite evitar el fraude por parte de las empresas a la hora de percibir los subsidios.
    No encuentro ningún motivo para que una tarjeta para viajar tenga que estar relacionada a un DNI, salvo que el portador de la tarjeta sea beneficiario de un subsidio especial, escolares, discapacitados o cualquier otro caso que resulte de excepción.
    Quizás, así como fué sumamente cuestionable el anuncio del aumento del subte sin ningún detalle numérico que lo justifique, es cuestionable que en un plazo de 20 días y con el único motivador de una voz en off que lo indica, la gente deba correr a conseguir una tarjeta nominada que perfectamente podrían estar repartiendo en cada esquina de la ciudad sin necesidad de que las personas deban dejar sus datos por lo menos en principio.
    De acuerdo a lo que entiendo de los dichos del Sr Schiavi hoy en Telam "En todo caso, habrá una pérdida de ese beneficio para quienes no quieran ser parte del sistema del SUBE", el sólo hecho de tener una tarjeta SUBE nos convierte en benefiarios del subsidio, cuál sería el sentido de nominarla? Quizás en el futuro poder asociarla a un CBU o a una tarjeta de crédito? creo que eso puede esperar unos días y aquel que lo necesite, hacerlo mediante un trámite posterior.

    Para qué someter a la gente a semejantes esperas y filas si como este señor dice, el beneficio va a ser universal.

    Por último, me sorprende que todavía no se sepa cual será la tarifa para el que pague "a la antigua", imagino que debe ser un dato conocido a esta altura, no entiendo porqué no publicarlo, como siempre, cuanta mas información clara haya, menos posibilidad de que se escriban notas mal intencionadas.

    Saludos y gracias como siempre por el espacio,

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  2. Juan Manuel:
    Una razón por la que la tarjeta pueda que estar vinculada a un documento (mi Monedero sí lo está), es para poder recuperar el crédito que tenga en caso de extravío. Así como ocurre con una tarjeta de crédito, es muy probable que no recuerdes tu número de serie si la perdés. De hecho, yo la perdí, llamé, dije mi número de DNI, la dieron de baja, y creo que fue un par de días después que me dieron una nueva.
    Otra razón podría ser que efectivamente en algún momento se relacione a su portador con sus ingresos y se determine en función de eso si se le da o no el subsidio. Habrá que ver si es así, aunque no me convence esa política.
    Si bien tengo pensado escribir un post específio respecto de lo que para mí deberia ser una política de subsidio al transporte, algunas ideas tiré en el post sobre el subte. Como habrás visto, prefiero apuntar al usuario habitual.
    Conozco casos concretos en los que se vincula la identidad (parecidos a tu ejemplo, de hecho podés ver en la página de Metrovías que en todos los casos de abonos se pide documento, http://www.metrovias.com.ar/) con la tarjeta de transporte. Ocurre en los casos en los que (como en Madrid), tenés abonos mensuales. Los mismos hasta tienen tu foto, para evitar fraudes como la posibilidad de que se la prestes a otra persona.
    Dicho todo esto, me parece que no da para creer que alguien se va a dedicar a hacer inteligencia adivinando la vinculación entre números de DNI y números de tarjeta SUBE. Ni el estado ni los ladrones hacen demasiada inteligencia respecto de gente que viaja todos los días en el ramal Suárez del tren. En todo caso, el Estado sí puede escuchar tus conversaciones telefónicas, leer tus mails, vigilarte con cámaras (la cámara de la esquina de mi casa, manejada por alguien en la Metropolitana, bien puede ver si me rasco la cabeza en la puerta de mi casa y no veo que La Nación se escandalice por eso), ponerte tipos a alquilar el departamento de al lado, ver tus movimientos bancarios, saber dónde cenás los martes y una larga serie de etcéteras. Y lo puede hacer hace décadas.
    El artículo tiene una mala leche evidente.
    Creo al igual que vos que tal vez el gobierno podría haber dado un plazo un poco más largo. Lo cierto es que como usuario del transporte público, y también en distintos puntos en la calle, me ofrecieron infinidad de veces, durante más de un año y medio, la tarjeta SUBE. De haberla querido, la hubiera obtenido en dos minutos. No la saqué porque la Monedero me servía tanto para el subte como para la línea de colectivos que suelo usar.
    Quien no tenía ninguna de las dos, si es usuario habitual del transporte público, bien podría preguntarse a sí mismo porqué nunca la sacó hasta ahora, pero en todo caso, al lado de las filas para comprar billetes de subte o el trastorno para conseguir monedas, bien se puede perder un rato haciendo una fila. La opción es pagar un par de días un poco más y sacarla cuando pase el furor, la verdad es que no me parece para tanto, sobre todo si en el futuro el sistema de recarga te permite ahorrar un tiempo que antes se perdía, esperemos que así sea.
    Lo importante, es que la implementación universal de la tarjeta SUBE le permite al gobierno tener la política de subsidios que desee, pero con información propia y de primera mano respecto de la cantidad de usuarios de cada servicio. Como habrás visto en el caso de los usuarios del Subte, depender de las estadísticas de las empresas para pagar subsidios es una invitación al afano. ¿Podría haberse hecho antes? Tal vez, pero es hora de que se haga, y probablemente sólo con una medida así puede lograrse que la gente se ponga las pilas e invierta unos minutos en tener la tarjeta SUBE.
    Abrazo grande y gracias como siempre.

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    Respuestas
    1. Coincido en que el argumento de la vigilancia es ridículo, me reía el otro día mirando los twitts de los navegantes ofuscados por la invasión a la intimidad mientras publican fotos de lo que están haciendo a cada momento.
      El hecho de que la tarjeta esté nominada permitiría recuperar el saldo en caso de robo, es verdad, pero al fin y al cabo si ese fuera el motivo, podrían dejarme elegir si quiero hacer la cola para obtener la tarjeta vinculada a mí, o si prefiero ir poniendo cinco pesos por día para evitar ese riesgo y de esa forma obtener la tarjeta en un segundo.
      Simpre me guio por la universalidad que se propone para el subsidio, si no fuera así, mi argumento es inválido.
      Tu visión sobre la política de transportes creo que ya quedó suficientemente expresada y es difícil no coincidir con vos.
      Respecto a los últimos tres párrafos, quizás ( y sólo quizás porque no pasa por ejemplo con el telepeaje) si un viaje en colectivo costara (al inicio del programa SUBE) un 10% menos si se lo paga electrónicamente, la gente hubiera ido migrando mas rápido, aunque nunca debemos dejar de pensar que mucha gente, mucha, junta cada día las monedas para subir al colectivo y tampoco debemos dejar de lado que los empresarios del trasnporte debieron hacer todo lo humanamente posible para que este sistema no funcione.

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    2. Me deja algunas dudas el tema de la recarga de $ 5, ya que ocurriría como pasa muchas veces con las ventanillas para comprar boletos de subte. Mientras hay gente que compra de a 30, la fila se hace larga porque muchos compran de a uno o de a dos (en la práctica seguramente mucha gente cargará igual de a poco y de acuerdo a sus posibilidades, seguro). De todas maneras, podría ser una alternativa.
      Hace un rato salió esta nota, en la que Schiavi menciona como posibilidad concreta personalizar el subsidio: http://www.infonews.com/2012/01/26/sociedad-8200-la-sube-no-es-para-tener-un-seguimiento-impositivo.php
      Si así fuera, no me convence mucho. Dame tiempo que lo quiero detallar mejor en un post.
      Totalmente de acuerdo con la visión respecto del papel de los empresarios de transporte en todo este lío. Espero que se encamine pronto.
      Abrazo de nuevo.

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    3. Lo de los $5 era sólo un ejemplo burdo, tan ridículo como pensaba que era relacionar las tarjetas con un DNI hasta que leí el link que pegaste.
      Cuanto dedo menos gastaríamos si nos contaran todo el cuento junto no?

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  3. Bruto kilombo este del subte. Capaz que terminamos todos en bicicleta. No sé, algunas cosas parecen tan irreales.
    Cordialmente,
    Yo.

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  4. A ver, a ver, ¿qué datos tan sensibles se pueden obtener de la SUBE? A qué hora tomaste el colectivo o subte, en qué parada o estación, qué interno o tren tomaste y cuánto pagaste.
    Lo último es un dato público y notorio, no hace falta que te lo diga una orwelliana tarjeta para saber la tarifa de subtes y colectivos.
    El Gobierno ya sabe donde vivís (salvo que no hayas hecho cambio de domicilio) y dónde trabajás (salvo que estés en negro o no tengas un trabajo regular), por lo que ya sabe con suficiente aproximación el horario, la parada y la dirección de tus viajes, sin necesidad que ninguna SUBE lo buchonée.
    Los chorros, por su parte, tampoco necesitan de la SUBE para saber tu rutina, como tantos robos exitosos previos lo demuestran.
    O sea, la única información que la SUBE da con exclusividad es el número de interno de colectivo que te tomaste. Información que no implica al usuario sino a la compañía de colectivos.
    El gobierno sí va a poder controlar la frecuencia de los colectivos, la recaudación de las vueltas, el descanso de los choferes y otras cosas que con las moneditas quedaban en la nebulosa.
    O sea, ajajá, ya sabemos a quién realmente representan los que dicen representar a los usuarios cuando se rasgan las vestiduras por la SUBE.

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  5. Llego tarde, como siempre, y venía leyendo los comentarios y armando mi intervención cuando leí lo que escribió Saurio y me dejó sin nada que decir. Está claro que la tarjeta viene blanquear algunas cuestiones que el sistema anterior ocultaba prolijamente, y que tienen que ver con las empresas y no con los usuarios. El resto es paja y se termina convirtiendo en una discusión abstracta, salvo que las tarjetas permitan más adelante personalizar algunos beneficios. Ahí espero ansioso el post cuestionador que venís prometiendo.
    Pero es cierto que el estado (y no sólo el estado)tiene más y mejores formas de saber dónde estoy y cómo me muevo que esa tarjetita de mierda.

    Partido liberal-libertario. ¡¡¡Las cosas que hay que oír!!!

    Abrazo.
    RDM

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