"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales" Bertolt Brecht

martes, 31 de agosto de 2010

Comunicación PRO: Twitter y Educación


Uno de los aspectos en los que claramente ha invertido más esfuerzo y dineros públicos el gobierno de Mauricio Macri es el de la comunicación. Más allá del gran crecimiento del gasto publicitario, que hemos comentado largamente aquí, se han explorado otras variantes de comunicación como la realización de supuestas encuestas telefónicas (en las que en realidad se utilizan cuestionarios destinados a difundir las opiniones de los funcionarios del gobierno) respecto de ciertos temas. También se ha incursionado en las redes sociales.
Respecto de esto último, se trata de una decisión interesante ya que el propio formato de estas redes permite el intercambio de opiniones con quienes están de acuerdo con la gestión y también con quienes no lo están. Por supuesto que la utilización del Twitter tiene ciertos parámetros (que aprovechan la mayoría de los funcionarios) y que convierten la herramienta en una calle de un único sentido, ya que no responden los cuestionamientos que reciben, salvo en el caso de debates frente a otros dirigentes políticos (y no siempre). No obstante, cualquier usuario mínimamente conocedor de twitter sabe que escribiendo, por ejemplo, "mauriciomacri" (sin las comillas) en el buscador de la derecha, puede acceder a lo que dijo Mauricio Macri (aunque su cuenta es en la práctica utilizada por algún asesor) y también a todo lo que le contestan los usuarios de la red.
Por ahora, se apuesta a que los sesenta y pico mil seguidores de Macri no se tomen el trabajo de ver las respuestas de gente que en la mayoría de los casos tienen pocos seguidores en común (única forma de ver en vivo las respuestas), lo que les permite difundir mensajes con cierto éxito.
En tren de emitir mensajes, el secretario General del Gobierno y principal encargado de la comunicación web de la gestión actual, Marcos Peña (@marquitospena), tuvo ayer un día bastante particular, en el que terminó acusando públicamente a un ex embajador de Israel de ser un mentiroso.
Fue cerca del mediodía que emitió una serie de mensajes vinculados con la gestión en materia educativa del Gobierno del PRO, que empezaron con el incomprobable mensaje que encabeza esta nota., y siguieron con este:


Entre los lugares comunes del discurso macrista encontramos el supuesto nivel de inversión respecto de distintas áreas de políticas públicas. Ante cualquier cuestionamiento, la respuesta es automática: "Invertimos más que...", dejando de lado el pequeño detalle de que en el camino hubo inflación, y mucha, que impactó sobre los ingresos de la Ciudad en forma considerable y que hace que el poder adquisitivo de los fondos públicos sea menor que otrora.
Sin duda que no se trata de una cuestión poco relevante, y por eso he intentado buscar parámetros de comparación en varios post que no se circunscriban a la mención de aumentos nominales del gasto.
Pero además, aún tomando las cifras sin índices de inflación de por medio, el argumento es falso. Veamos: sumando la ejecución de infraestructura escolar de los años 2008 y 2009, más el primer semestre del 2010, el Gobierno de Macri lleva gastados $ 369.431.906,09, mientras que la suma de los años 2004 a 2007 es de $ 351.361.667,03 (si sumamos el 2003 se supera la cifra anterior). Eso sí, mientras en el año 2004 el gasto total de la Ciudad fue de $ 4.278.979.145,90 en 2010 será de casi cinco veces esa cifra, aproximadamente $ 20.000.000.000.
Respecto de la previsión futura, se pueden hacer todo tipo de especulaciones. Prefiero dejar afuera comentarios al respecto, porque este post lo estoy haciendo en base a datos oficiales del Ministerio de Hacienda de la Ciudad. Los mismos que me dicen que en el año 2009 se ejecutó el presupuesto de infraestructura escolar en sólo un 61,64 % y que en ese año se llevaban gastados al cierre del segundo trimestre poco más de $ 70 millones, mientras que este año llevamos apenas $ 32 millones...
Mejor es que pasemos al siguiente tweet:


Pues bien, no conforme con llamar mentiroso a un ex embajador de Israel (lo hace nada menos que el funcionario que tiene a cargo las relaciones internacionales de la Ciudad), también nos dice mentirosos a los que sostenemos que se ejecutó el 7% (para ser más precisos, y bondadosos, se aclara que nuestra cifra es el 7,38%). O que decimos medias verdades.
El proyecto de presupuesto 2010, que en lo relativo a infraestructura escolar envió el año pasado el Poder Ejecutivo de la Ciudad a la Legislatura, fue de $ 145.293.903. Todas las obras integrantes de ese presupuesto (con mayor o menor detalle en el Plan Plurianual de Inversiones, se financiaban con deuda (FOISO, fuente financiamiento 25).
Con la aprobación de la ley 3378, el 3 de diciembre de 2009, se establece que los fondos de Catalinas se utilizarían para obras nuevas. No obstante, ese mismo día el macrismo impulsa la modificación (Ley 3379) del FOISO, eliminando lo que quedaba de destino Educación.
La ley de presupuesto, finalmente, destina $ 104.574.020 de fondos del Tesoro (Fuente 11) a infraestructura escolar. De ese dinero se llevan ejecutados $ 32.746.250. Es mentira que no había partidas para hacer obras sin la plata de del endeudamiento que se tomó para el Subte o Catalinas. Se ejecutó menos de un tercio del monto asegurado con fondos del Tesoro al 30 de junio.
En la Ley de Presupuesto se incorpora también, con fuente 13 (Recursos con afectación específica), los 300 millones presupuestados como ingreso por la venta de los terrenos de Catalinas.
De esta forma, el presupuesto aprobado por la Legislatura es de $ 404.574.020 para obras. En la distribución de créditos (hecha en base a ese presupuesto aprobado por la Legislatura) el presupuesto del área de infraestructura escolar (incluye otros incisos además de construcciones) es $ 441.293.903.
El Presupuesto vigente al 31 de marzo para el área es de $ 441.432.999. Se ejecutó a esa fecha $ 8.647.703,08, o sea el 1,95 % del presupuesto.
El presupuesto vigente al 30 de junio es de $ 443.583.202. Se ejecutó a esa fecha $ 32.746.250,40, o sea el 7,38 % del presupuesto.
La siguiente es una captura de pantalla de la planilla excel con la ejecución al segundo trimestre, suministrada por el Gobierno de la Ciudad a los legisladores (clic para agrandar):


Con la aprobación de la Ley 3528, de fecha 5 de agosto de 2010, el presupuesto para infraestructura escolar se incrementó en $ 144.058.000, con lo que sumado al vigente al segundo trimestre, el presupuesto actual de infraestructura escolar es de $ 587.641.202.
Es decir, con el agregado presupuestario de agosto, la ejecución sería del 5,57%. No hay por donde llegar a ese 46%. Ni tomando el presupuesto solicitado por el Ejecutivo (más bajo que la ejecución del año anterior, algo para destacar), ni tomando sólo los fondos del bono para subtes, ni tomando sólo los fondos provenientes de recursos del tesoro. Me siento con derecho a decir que la cifra es un completo invento.
El mensaje siguiente decía:


Pues bien, en Mundo Perverso salió hace un tiempo una nota al respecto, en la que se recordaba que el 14  abril de 2008 el entonces Ministro de Educación, Mariano Narodowski, informaba que quedaban 50 escuelas sin gas, lo que indicaría que en el primer trimestre de ese año se habían resuelto los problemas de 250 escuelas. 
Me sentiría un estúpido si reconociera semejante logro cuando en el primer trimestre de ese año la ejecución del presupuesto de infraestructura escolar (recordemos que ejecución es obra terminada y no implica haberla pagado, eso es posterior) era de $ 4.968.923,37 sobre $ 321.741.066, es decir un 1,54%. Pero además, de esos casi cinco millones de pesos, un total de $ 4.392.869,90 correspondian a gastos de personal del área de infraestructura, ya sea de planta permanente o de personal bajo contrato de locación, que no se dedica precisamente a trabajos de plomería y gas sino a elaboración y seguimiento de proyectos.
Lo que resaltaba el blog arriba citado era que el 1º de junio del corriente año, fue el propio Ministro Bullrich el que reconoció que todavía restaba resolver el problema de gas en 46 escuelas, lo que da un resultado de gestión de dos soluciones definitivas al año, y nos auguraba una espera de 23 años para la definición total del asunto.
El último tweet de la serie invitaba a ver más sobre el "Plan de Infraestructura Escolar":


Es notable cómo dentro del discurso PRO utilzan ciertos términos. Muchas veces, cuando el Gobierno habla de soluciones de calefacción, en realidad esta mencionando la provisión de caloventores o alguna alternativa provisoria al arreglo definitivo de las instalaciones de calefacción a través de la red de gas natural. Pero lo complejo es cuando uno entra a la página sugerida por el joven funcionario y se encuentra en el link "Plan Gas, obras finalizadas", esto:

El conflicto no es culpa de los chicos que toman escuelas. Es culpa de quienes incumplen la Ley de Presupuesto de la Ciudad y mienten respecto de logros que no han concretado.

jueves, 26 de agosto de 2010

Veredas, escuelas y hospitales III



Pocos días atrás publiqué un post respecto de la escasa fortuna presupuestaria que le tocó en suerte a la Educación Pública bajo el Gobierno de Mauricio Macri. Algunos de los comentarios de la nota me permitieron avanzar en algunos conceptos respecto de cómo comparar un poco mejor los datos respecto de la inversión educativa a través de los años.
Tal vez quedó pendiente hacer referencia a uno de los argumentos habituales respecto de las bajas ejecuciones a lo largo de los primeros trimestres: los procesos de contratación lllevan un tiempo, y se ejecutan a lo largo del año.
El argumento es razonable generalmente cuando se sale de una situación de fuerte crisis económica o cuando se inicia una gestión de Gobierno, algo que no se verifica en el caso de la actual administración de la Ciudad, que lleva dos años y medio.
El cuadro que encabeza este post nos habla de otra cosa, porque como podemos observar (y como ya lo hemos mencionado en la primera y segunda nota de esta serie) la ejecución del presupuesto en materia de infraestructura en Salud y Educación ha sido bajísima, mientras que en veredas y baches el presupuesto ha sido sobreejecutado largamente.
De esta manera, mientras la ejecución en Infraestructura Escolar es del 7,38% y en Infraestructura y equipamiento hospitalario alcanza el 22,4%, el mantenimiento de la vía pública ya lleva ejecutado el 62,7% de su presupuesto (sería la estrella del presupuesto aún por encima de la necesidad de terminar el Teatro Colón, que llevó a ejecutar el 60% del presupuesto del área de infraestructura en Cultura, sino fuera porque se gastó un 75,12% del presupuesto de publicidad oficial).
La experiencia de los dos años anteriores va lamentablemente camino a repetirse, o aún peor. El año pasado se llevaban $ 70.341.837,93 de inversión al cierre del segundo trimestre en Infraestructura Escolar. Más del doble de lo que se lleva gastado este año.

viernes, 20 de agosto de 2010

Ganadores y perdedores del presupuesto de la Ciudad: Educación


La asignación de recursos a través del presupuesto y, sobre todo, la ejecución de ese presupuesto nos brinda un panorama muy concreto respecto de la política de un gobierno. En este caso, con los datos que suministra el Ministerio de Hacienda del Gobierno de la Ciudad a través de la cuenta de inversión (en este caso correspondiente al 2009) y la ejecución presupuestaria del segundo trimestre del 2010, podemos alcanzar muchas conclusiones respecto de la enorme distancia entre la realidad y un discurso que se sostiene a fuerza de publicidad oficial y medios de comunicación aliados.
No es un detalle menor que podamos observar en la ejecución de la primera mitad de este año que mientras se lleva gastado el 75,12% del presupuesto en publicidad y propaganda, en infraestructura escolar sólo se ha  invertido el 7,38%.

El espacio de la Educación 

Los números que tienen que ver con la inversión educativa muestran una pendiente de la que parece difícil salir. Cuando pocos días atrás me enteré (pocos lo hicimos, porque no fue noticia para ninguno de los grandes medios) que Macri no había construido una sola escuela en dos años y medio de gestión, no me causó demasiada sorpresa.
El cuadro que sigue muestra la evolución del porcentaje que significa la Educación en el gasto total de la Ciudad:


Se pueden hacer un par de comentarios respecto de la curva: el nivel del 2002 pertenece a un año en que los ingresos de la Ciudad se desplomaron y la prioridad en el gasto la tuvieron los salarios de los empleados públicos. Todo el periodo 2000-2003 tiene algo que ver con un estado flaco de recursos para invertir en obra pública y dado que los salarios docentes explican un alto porcentaje de las erogaciones del Ministerio de Educación, es lógico que haya representado un porcentaje más alto.
No hay que dejar de tener en cuenta que bien podría haberse pretendido recortar salarios entonces. También podríamos proponernos a futuro un nivel de gasto educativo más cercano al 30% que al 25%, pero esa es  otra discusión. En todo caso, un parámetro razonable sería el que establece como piso de participación el artículo 12º de la Ley de financiamiento educativo (Ley 26.075), o sea el correspondiente al año 2005, que fue del 27,57%.
De acuerdo al gasto verificado (es importante resaltar que la ley se refiere a ejecución y no a presupuesto), podemos observar que durante el primer año de gestión de Jorge Telerman (2006), la Ciudad gastó por debajo del mismo (27,05%), aunque hubo una fuerte recuperación en el año 2007, que llevó el porcentaje de participación de la Educación a una cifra superior al piso del 2005 y casi tan buena como la del 2004. Decir que Mauricio Macri encontró un nivel de gasto educativo que con un 27,84% sobre el total cumplía acabadamente con la ley de financiamiento es inobjetable.
Igual de inobjetable es decir que durante su gestión, incluidas las perspectivas de gasto para el año en curso, la Ciudad no alcanzó las metas: aunque se recuperó un poco la participación en 2009, el 27,15% de ese año no alcanza, como tampoco el 26,64% que representó en 2008, cifra que resulta la más baja de la serie.
Sin duda que estas cifras son preocupantes, pero cuando analizamos el reparto entre Educación de Gestión Pública y Educación de Gestión Privada, la cosa resulta peor:


En este caso la curva se hace más pronunciada en los años del PRO: La Educación Pública, que en el año 2005 significó un 23,38% del gasto total de la Ciudad y en el 2007 un 23,68%, cayó al 22,08% en 2008 y apenas subió al 22,14% en 2009, demostrando que la recuperación parcial del gasto educativo en el total no fue precisamente para la Educación pública


Es así que llegamos a este cuadro, que representa claramente el salto de las transferencias a Educación Privada en el gasto educativo, pasando de un promedio entre el 15 y el 15,5% en el periodo 2000-2007 a un 18,46% en el año 2009 (14,93% en 2007). De más está decir que las transferencias a la Educación Privada son uno de los rubros de mayor crecimiento del gasto durante la gestión de Macri, y que por supuesto el nivel de crecimiento es inexplicable.
En materia de infraestructura escolar, tras el bajísmo nivel de ejecución del 2008 (sólo el 56,93%), se mejoró un poco alcanzando una ejecución del 61,64% en 2009, cifra que respecto del periodo 2003-2009 resulta la segunda más baja (no cuento con cifras de los años anteriores, pero doy por sentando que en el 2001-2002 fueron seguramente muy malas producto de la crisis que mencionamos más arriba):


De esta forma, si tomamos nota de la ejecución del segundo trimestre del 2010 (el argumento de los procesos de licitación a mitad de mandato no es demasiado fácil de sostener) el panorama es preocupante. Como para poder decir que evidentemente Macri se tomó muy a pecho eso de que el saber no ocupa espacio.

miércoles, 18 de agosto de 2010

La verdad como cuestión numérica


El 21 de julio pasado, en una conferencia de prensa que otorgó flanqueado por los miembros del bloque PRO en la Legislatura, Mauricio Macri pidió que se le iniciara juicio político.
Dijo entonces que "lo que da mayor transparencia, y por eso es que estoy acá con mis legisladores en los cuales confío plenamente" es el procedimiento de juicio político, cuya utilidad es "que la verdad llegue lo antes posible"
De más está decir que esto es un blog y no un tratado sobre filosofía, así que intentaremos dejar de lado cualquier profundización sobre el concepto de verdad. Simulemos que todos entendemos lo mismo respecto del significado de dicha palabra. Lo que importa es profundizar algunos puntos de vista ya desarrollados en una nota anterior respecto del sentido del instituto del juicio político, y tratar de contribuir a despejar algunos puntos de confusión bastante corrientes respecto de su finalidad.

Acción legislativa

Ante el tratamiento legislativo de los expedientes vinculados a solicitudes de juicio político varias, la postura mayoritaria de la oposición (la Coalición Cívica fundó aparte su adhesión al dictamen de comisión) fue:
"este Cuerpo debe obrar con prudencia y de acuerdo con las facultades que le son propias en el marco de la división de poderes en que se sustenta nuestro sistema republicano. Es precisamente en ese marco en el que el rol de búsqueda de “la verdad” en una investigación penal corresponde al Poder Judicial en sus diversas instancias y sobre cuyo accionar este Cuerpo no puede interferir"
Por su parte, el proyecto del macrismo, firmado por el Diputado Oscar Moscariello (PRO), dice en sus fundamentos todo lo contrario:
"consideramos que es aquí, en nuestra jurisdicción y en el ámbito legislativo, donde también debe realizarse una investigación profunda de los hechos referidos en la causa penal, a los fines de poder encontrar la verdad de lo sucedido."
Es importante destacar que la postura unánime de la oposición señala con acierto que uno de los defectos centrales del pedido de autojuicio político contra el Jefe de Gobierno radica en que no se establece el motivo (mal desempeño o comisión de delito). Más aún, no se aportan pruebas o una relación de hechos.
La disidencia parcial presentada por la Coalición Cívica se plantea esta ausencia de causales especulando en el sentido de que "la existencia de una conducta delictiva que no cuente con sentencia firme puede encuadrar dentro del supuesto de mal desempeño", pero resalta la necesidad previa del accionar de la Comisión Investigadora. No obstante, me resulta particularmente interesante señalar lo que se considera respecto del mal desempeño: citando a María Angélica Gelli, sostienen que el mal desempeño "supone una valoración político institucional no partidaria de los actos y omisiones de los funcionarios, teniendo a la vista resultados y consecuencias de aquel obrar para las instituciones o para la confianza pública que los ciudadanos debieran tener en los funcionarios". 
La Legislatura es un ámbito político institucional, pero donde están representados los partidos. Y está bien que así sea, porque los partidos son para nuestra Constitución instituciones fundamentales del sistema democrático.
El mal desempeño es una definición absolutamente subjetiva: si el Gobierno me parece bueno o no. Cuando esa definición corre por cuenta de un representante del pueblo, es una definición política con consecuencias políticas, que además tiene un origen vinculado a las posiciones políticas de cada uno. De esta forma, si mi partido es un partido de oposición al Gobierno es lógico que sus legisladores crean que el gobierno se desempeña mal. Sino serían oficialistas.
No por nada Macri dice que "confía plenamente" en sus legisladores, quienes han repetido hasta el cansancio el argumento respecto de la operación política del kirchnerismo detrás del asunto de las escuchas ilegales. ¿Quién podría creer que esos legisladores cambiarán súbitamente de opinión respecto del rol de Macri en este asunto?(1)
Es que con 19 votos en la Sala Acusadora, Macri se garantiza que sea imposible que el juicio político prospere ya que no habría forma de que se junten los 30 votos necesarios sobre los 45 integrantes de la Sala. Quedaría de todos modos flotando el interrogante respecto de un eventual 26-19 a favor de la acusación. ¿De qué lado estaría la verdad?

Comisión Investigadora 

La resolución que tuvo el jueves pasado este tema fue la creación por parte de la Legislatura de una Comisión Investigadora en la que el macrismo contará con 5 integrantes sobre 17 (todos los bloques de oposición tendrán un solo representante). Ante esa composición, el macrismo puso el grito en el cielo, amenazando (por ahora parece que no pasa de ahí) con ir a la justicia y no integrarla en nombre de una proporcionalidad que, en este caso, la Constitución no exige.
¿Por qué la cuestión numérica es central? Ni más ni menos porque incide en cuestiones procedimentales que más allá del resultado final de lo que se dictamine, son muy importantes si se quiere dirigir o desviar la atención respecto de algún punto en particular.
Seguramente en la decisión que tome el macrismo respecto de integrar la Comisión Investigadora influirá la capacidad de lograr que algunos bloques sostengan criterios comunes con sus diputados en esas cuestiones procedimentales.
La pregunta que sigue en pie es entonces dónde está la verdad en todo este asunto.
Así como desde este blog he señalado varias veces la forma en que el grupo Clarín ha sostenido los argumentos de Macri frente al escándalo (2), y en ese sentido he recordado la necesidad de ampliar las fuentes de información hacia otros medios de comunicación pertenecientes a otras empresas o al Estado y (por qué no) a algunos blogs, en este caso corresponde seguir el tema en forma análoga: afortunadamente la Legislatura ha de obtener copias de la causa judicial. Eso implica que habrá muchos otros ojos leyendo y distribuyendo información. De la lectura de todas esas fuentes de información y de los análisis que los distintos bloques parlamentarios puedan hacer (oficialismo y oposición) podremos hacernos una idea más cercana a "la verdad", porque las votaciones no definen verdades.


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(1) Aclaro que no vale recordarme que uno de ellos se había pasado al kirchnerismo en enero del 2005 al grito de "si Macri quiere ser presidente, para presidente lo tengo a Kirchner, mi presidente", para después hacer campaña -figurando incluso en la lista- por Jorge Telerman y asumir un cargo en diciembre del 2010 en el flamante gobierno (el famoso "hice campaña y hasta aporté plata para la campaña de otro pero voté por usted") de Macri-Michetti. No vale apostar a casos de campeonato mundial de transfuguismo.
(2) Sin ir más lejos, hoy mismo el editor general de Clarín, Ricardo Kirschbaum, nos dice: "la causa judicial por las escuchas ilegales, que tiene un manejo claramente más político que jurídico..."

La imagen que ilustra esta nota pertenece a una obra de arte a la entrada de una iglesia en Roma, denominada "La boca de la verdad", no es un buzón para echar sobres, ni de a uno, ni de a dos.

martes, 10 de agosto de 2010

Tragedia


Ayer ocurrió una tragedia, de tantas que ocurren. Se desplomó un edificio de tres plantas debido a un trabajo mal hecho en una obra de construcción lindera, y las consecuencias, más allá de los daños materiales, se cuentan en un importante número de heridos y en al menos una persona muerta. Pueden ser más, aunque cabe desear el milagro de que no ocurra eso.
Trágico parece el destino de la Ciudad de Buenos Aires si no sacamos conclusiones de las tragedias, aprendiendo de ellas en lugar de ver cómo podemos capitalizarlas políticamente. Si la única conclusión al la que llegó la Legislatura tras Cromañón fue que había que hacerle juicio político al Jefe de Gobierno y no se llevó adelante un proceso de revisión de la normativa y de los procesos de habilitación y funcionamiento de locales fue porque hacía falta demostrar que el problema era la gestión y que todo el resto funcionaba bien:

La política, antes que nada, debe ser un servicio público y un compromiso profundo con el ejercicio de las responsabilidades que marca la Constitución y que usted se comprometió a desarrollar en su propio juramento como Jefe de Gobierno. Usted no sólo tenía la responsabilidad indelegable de evitar la tragedia de Cromañón, sino que también contaba con las herramientas necesarias para hacerlo. (Michetti, 2005)

Si no se hace hincapié en la necesidad de educar a los ciudadanos para cuidar su vida y la de los otros a través del cumplimiento de las normas vamos a seguir, como siempre, pensando que la culpa es "del gobierno". Mientras tanto, en número comparable con cualquier estadística criminal mucha gente muere debajo de los escombros en derrumbes como el de ayer o en infinidad de "accidentes" de tránsito que se producen por la anomia generalizada de quienes creen que las normas son algo que "el gobierno" debe hacer cumplir y que no tienen nada que ver con mejorar nuestras condiciones de vida.
Nos preocupa vivir en condiciones de seguridad razonables, pero a muchos poco les importa cómo se construye una fuerza policial y qué clase de gente se pone al frente, como si poner a cualquiera con un arma en la calle fuera garantía de solución al problema. Por eso será fundamental que el trabajo de la Legislatura respecto del tema de las escuchas se centre en la construcción de la Policía Metropolitana y no tanto en la conducta del Jefe de Gobierno (por la cual debe responder ante la justicia). No servirá de nada un informe que no saque conclusiones respecto del diseño de la estructura de personal de la fuerza y la aplicación de sus recursos físicos y humanos, trabajando sobre los errores y horrores cometidos y ofreciendo a los ciudadanos una alternativa eficiente al desarrollo de una policía pensada para montar una estructura de inteligencia paraestatal y a la vez para desfilar sus trajes y vehículos.

Duranbarbismo

El Gobierno de la Ciudad dedicó tras el derrumbe sus primeros esfuerzos a la comunicación. Algunos amigos habituales intentaron dar una mano desde un principio (la foto que encabeza la nota es del día de ayer a las 18:44, cuando era imposible sacar una conclusión que lamentablemente fue desmentida por los hechos). Macri se fue a sacar una foto como si su presencia en el lugar sirviera para algo (probablemente tuvo en cuenta que a Ibarra se le criticó en su momento no acercarse al barrio de Once):


El ingeniero a cargo del emprendimiento, mientras tanto, se defendió apelando al manual del buen ingeniero en graves problemas: "Soy un hombre de trabajo", le contestó a Mauricio Macri y enfatizó que el jefe de Gobierno "está diciendo cualquier barbaridad, cualquier mentira", cuando le hecha la culpa por la tragedia.
Las vueltas de la vida en las que una fuerza política construida a partir de los designios de un consultor ecuatoriano que confía más en la difusión de slogans demagógicos en medios afines y en la publicidad oficial que en la formulación de políticas públicas, debe ahora lidiar con las cosas que se dijeron y se hicieron tras Cromañon, y tratar de explicar porqué las conclusiones de entonces no aplican, no debe alejarnos del objetivo de vivir en una Ciudad en la que se respeten las normas y que la vida, que tanto valor tiene (por cierto que es así) cuando es quitada por el arma de un delincuente, valga lo mismo cuando un chico muere de frío bajo una autopista o cuando alguien va a un gimnasio a hacer un poco de ejercicio.

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